Documentos confidenciales en un contenedor


Hallados en la calle los datos de 173 trasplantados.

El reputado sistema de trasplantes de órganos de la sanidad pública española -cuyos pilares son la igualdad, la gratuidad y la confidencialidad garantizada a donante y receptor- ha sufrido la mayor fuga de información en sus más de 20 años de historia. Un listado con datos personales de todos los enfermos que recibieron un corazón en el Hospital Clínic de Barcelona entre 1998 (cuando comenzó a realizar estas operaciones) hasta marzo de 2007 fueron encontrados en la madrugada de ayer tirados en la acera de una calle, a unos 300 metros del hospital, según comprobó El País.

La documentación estaba junto a otros papeles médicos menos relevantes y distribuida entre cajas y bolsas de papel depositadas junto a un contenedor de papel cuya abertura se encontraba bloqueada por cartones. Algo o alguien tumbó las bolsas y el viento expandió los papeles por la acera.

El listado incluye, entre otros datos, el nombre del paciente, sus apellidos, sexo, edad, fecha del trasplante y, en aquellos casos en los que se haya producido, la de la muerte del paciente. En total, son 173 los enfermos incluidos en la lista, un sencillo documento de tres folios impresos por ambas caras en el que ni siquiera figura el logotipo del Hospital Clínic. La marca del centro sí figura en decenas de papeles encontrados junto al listado. Estos papeles son informes de alta hospitalaria en los que, además del nombre, apellido y edad, pueden leerse otros datos confidenciales: teléfonos, dirección, enfermedades...

El hallazgo viola derechos sobre la confidencialidad del paciente recogidos en la Ley General de Sanidad y en el Real Decreto 2070/1999, que regula la obtención y utilización clínica de órganos. También la Ley de Protección de Datos. "Es un nuevo hecho desgraciado, que vulnera las reglas básicas de protección de datos", afirmó Artemi Rallo, director de la Agencia Española de Protección de Datos, informa Cristina Castro. "Es infracción muy grave de la legislación por dos motivos básicos: uno, la falta de medidas de seguridad, y otro, la vulneración del deber de confidencialidad. Es un hecho agravado por ser información especialmente protegida, por ser relativa a la salud".

El Hospital Clínic es uno de los más importantes y con mayor actividad en trasplantes de España. El listado de los 173 receptores del corazón lo muestra al incluir personas de varias comunidades (Aragón, Valencia y Andalucía) y otras extranjeras. Dos de ellos, consultados por El País, tuvieron una reacción ambivalente. No ocultaron su sorpresa y disgusto por el hecho de que datos tan íntimos fueran encontrados en plena calle, pero no dudaron en mostrar su agradecimiento al centro, del que aún son pacientes. "A mí me operaron hace 11 años y este tiempo lo he podido vivir gracias a ellos. A los cirujanos, pero también a las enfermeras, auxiliares y a todo ese equipo maravilloso que trabaja en el Clínic", afirmó un aragonés que vivió en Barcelona y ahora es concejal en un pequeño municipio a orillas del río Ebro. "Es inconcebible que gente capaz de aplicar las técnicas más avanzadas no sepa guardar a buen recaudo unos papeles", lamentó otro paciente, que vive en Cataluña. Los dos pidieron que se tomen las medidas que haga falta para que no vuelva a ocurrir, aunque uno lanzó un último mensaje: "Espero que a los que nos atendieron no les pase nada y que sigan a lo suyo, salvando a la gente".

Un portavoz del hospital admitió que "el hallazgo es un hecho muy grave, que preocupa a todo el centro" y anunció una investigación interna para aclarar lo ocurrido. "El documento es una lista de gestión interna que se distribuye a un grupo muy reducido de médicos", dijo. "Tras la reunión, cada médico utiliza esta documentación según su criterio, pero es evidente que debe ser consciente de la importancia de la información manejada".

Sin querer avanzarse en la investigación, el hospital se inclina por pensar en que el hallazgo se debe a la negligencia de algún profesional, que se habría llevado los papeles a casa o a su consulta privada, desde donde habrían sido tirados junto al contenedor: "El hospital cuenta con una empresa externa que gestiona y supervisa el almacenaje y destrucción de toda la documentación sensible. Es casi imposible que estos papeles salgan del hospital para terminar en un contenedor en plena calle".

El portavoz no aclaró por qué se utiliza semanalmente este tipo de papeles, con el riesgo que conlleva, y no opta por un sistema de números cifrados que impidan la identificación del enfermo.

Fuente: ElPaís


Una vez más, nos hemos cubierto de gloria, ¿no creéis?

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