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Día Mundial del Asma: embarazo y asma (parte II)

Hoy, 4 de Mayo, es el Día Mundial del Asma... este año, recuperano el lema del año pasado "Puedes controlar tu asma".

El asma es una enfermedad muy frecuente (dicen que la enfermedad crónica más común, aunque tengo mis dudas), grave y con importantes repercusiones. Por todo ello, merece una entrada para hablar largo y tendido de por qué y cómo se produce. Sin embargo, hoy no toca esa entrada: os debía mi visión del caso de mamá (contra)corriente, así que aprovecho el día para hacerlo. ¿Recordáis de su historia? ¡Pues vamos allá!

De entrada, si hay algo a remarcar, es que la gente con asma (como con otras enfermedades crónicas) no siempre está sintomática: se pasan fases agudas seguidas de períodos estables donde sí, siguen exisitiendo los problemas (en el caso del asma, una hipersensiblidad y estrechamiento de los bronquios), pero en un grado tan leve que la persona no lo nota. Aún así, dado que el problema nunca desaparece del todo, se pueden producir descompensaciones causadas por algún factor desencadenante que, a veces no se conoce, pero que en el caso que nos atañe, parece ser el embarazo. Y un embarazo junto a una enfermedad de base, no es nada desdeñable.

Durante el embarazo se producen multitud de cambios en el cuerpo de la mujer, más allá de los que se pueden ver externamente. En nuestro caso, es importante ver que el feto, a medida que crece, empuja el diafragma hacia arriba, comprimiendo los pulmones... Eso hace que los pulmones vean su tamaño reducido (en realidad, el tamaño es el mismo, pero están comprimidos), movilicen un volumen menor de aire, etc. ¿Os imagináis que efectos tiene ésto en una persona con asma? Si de por sí se ven forzados a luchar contra una mayor resistencia (la inflamación y obstrucción de la via aérea) y le añadimos ahora que la resistencia aumenta y el aire es menor... ¡el ahogo es lo mínimo que pueden notar! Es fácil entender así que el embarazo pueda descompensar a la mujer asmática y empeorarle su cuadro.

En el caso de nuestra "mamá" se añadió otro factor clave: una infección respiratoria. Coincido con sus médicos en que debió ser una neumonía, dada la clínica que presentó (fiebre tan elevada, tos, dolor) y que hacerle una placa no hubiera servido para mucho y hubiese sido un riesgo innecesario para el bebé. Ya sabéis que las radiaciones no se aconsejan en el embarazo, porque pueden producir malformaciones y problemas en el feto; aún así, en casos de necesidad sí se hacen, pero en este caso no hubiera aportado nada (si viéramos la neumonía, sólo confirmaríamos algo que ya sabemos, y si no la viéramos no podríamos descartala del todo... además, el tratamiento sería el mismo en los dos casos).

Bien, ya tenemos dos causas de descompensación y empeoramiento: el embarazo y la infección. Recordemos lo que viene ahora "el fisioterapeuta respitatorio me advirtió, junto con el neumólogo que me atendió allí, de que respiraba muy mal, que apenas movía el diafragma y que, probablemente, la cosa se pondría peor conforme avanzara el embarazo y aumentara la presión"; efectivamente, por lo que ya os he explicado, al ir creciendo el feto el diafragma se desplaza cada vez más, y la presión en la caja torácica aumenta, dificultando la movilización del aire. Me parece muy, muy bien, que se incida en la fisioterapia respiratoria (pequeños ejercicios respiratorios) ya que, no sólo en el embarazo, puede ayudar mucho a las personas asmáticas a mejorar un poco su ahogo y evitar algunas complicaciones.

Pero, ¿qué pasa con el tratamiento? He estado revisando las guías de manejo más actualizadas, y en ninguna se aconseja retirar la medicación de base, es decir, que el consejo del alergólogo de dejarla, no lo veo para nada justificado. De hecho, durante el ingreso se utilizaron los mismos fármacos que se usan en situación normal, sin embarazo de por medio, porque ninguno está contraindicado durante la gestación o la lactancia. Y sí, creo que el hecho de dejarla al principio del embarazo contribuyó a esta agudización tan tremenda, porque el asma debe estar muy controlado durante estos 9 meses... y está claro que éste no lo estuvo al principio.

Finalmente, me parece obvio que la mejor decisión por parte de todos fue programar una cesárea, pues el esfuerzo del parto es agotador para cualquier mujer, pero más aún si no puedes respirar... Pensad que en cada contracción se genera una presión enorme, y coger y soltar aire en estas condiciones no es tarea fácil. De hecho, a media que llegaba el momento vemos que la situación empeoraba, que la mamá volvía a ahogarse y necesitar ayuda, así que fue una decisión muy sensata.

¿El miedo a las infecciones? Me parece muy comprensible. ¿Acaso no tendríais miedo vosotros? Si estáis viendo que estando "sanos" (sólo con asma) ya lo estáis pasando mal... sumadle una infección que puede ser perjudicial para los dos, ¡cualquiera querría salir de casa y más con el alarmismo que había por ese entonces con la gripe A!

Lo que cuenta ahora, eso sí, es que mamá y hijo están bien y preciosos (doy fe de ello); es una pena que el recuerdo del embarazo sea ahora tan negativo pero con el tiempo, estoy segura, se difuminará y quedarán los buenos momentos.

Vuestra historia clínica: Asma... y embarazo (parte I)

Recupero esta sección, la vuestra, con una de las primeras historias que me llegó de manos de la mamá contracorriente favorita de la red, Eva. Su historia combina dos situaciones muy habituales, el asma y el embarazo, cada una complicada de por sí pero, ¿qué pasa cuándo suceden a la vez?, ¿cómo afecta una al desarrollo de la otra?

Como siempre es mejor una opinión directa, os dejo hoy con las palabras de Eva y, en esta semana, escribiré la segunda parte de esta historia con mi visión más aburrida "teórica". ¿Nos acompañáis?

Me diagnosticaron asma a los 12 años, aunque recuerdo que los síntomas venían de antes. A los 4 años tuve síndrome nefrótico, que remitió solo a los 10 pero, desde entonces, he tenido lo que se llama "una delicada salud de hierro". Soy la típica persona que coge cualquier virus que sobrevuele mi entorno y he tenido y tengo un montón de achaques, ninguno trascendental (toquemos madera), por lo que tengo toda la intención de vivir 100 años (o más). Aunque he pasado malas rachas con el asma, nunca lo he considerado algo tremendamente grave o preocupante. 
No sé si les pasará lo mismo a otros pacientes con enfermedades crónicas. En mi caso, me tomo mi medicación como una autómata y aun cuando tengo etapas peores, no reparo en ello. He aprendido a convivir con él y me permite llevar una vida casi normal. Así que nunca pensé que fuera a marcar mi embarazo de una forma tan radical.

Mi madre tuvo un embarazo fabuloso y un parto aún mejor, así que ese era mi referente. En los primeros meses no me cuidé especialmente, salvo, eso sí, dejar de tomar la medicación que tomaba del asma, por recomendación de mi alergólogo. Según mi neumóloga (profesional al que he acudido ahora, no antes o durante el embarazo) ese fue el error de base... Sea como sea, con 16 semanas de embarazo cogí unas anginas y de un día para otro (literal) me encontré con que no podía respirar, me dolía muchísimo el pecho, tenía una tos cogidísima y casi 38 de fiebre. Mal me debí ver porque cuando acudí a urgencias ya tenía bastante en mente que me iban a ingresar. Y así fue: estuve dos semanas ingresada en neumología, porque aquello no remitía ni con Urbasón (San Urbasón, hasta que me quedé embarazada!). Presuntamente fue una neumonía (presuntamente porque no se atrevieron a hacer placas para confirmarlo).

Me dieron de alta con 18 semanas de embarazo. El fisioterapeuta respitatorio me advirtió, junto con el neumólogo que me atendió allí, de que respiraba muy mal, que apenas movía el diafragma y que, probablemente, la cosa se pondría peor conforme avanzara el embarazo.y aumentara la presión. Las dos primeras semanas en casa fueron malísimas. Me ahogaba incluso sentada en el sofá y si no volví a urgencias fue para que no me volvieran a ingresar. Afortunadamente, con 20 semanas experimenté bastante mejoría y aunque seguía muy limitada (no podía ni frotar la placa, por ejemplo), por lo menos puede ir haciendo una vida medio normal. Me mandaron tomar Pulmicort, un medicamente que parece ser compatible con el embarazo pero que yo ya conocía de antes por el escaso efecto que a mí me hacía.

Sobre las 24 semanas empecé a ahogarme de nuevo y así continué hasta el final, añadiéndole achaques nuevos derivados del tamaño de la tripa. Tomaba ventolín a espuertas y si no tomaba más era por el niño. Para evitar tomarme un bote de diario me pasaba el día tumbada, mirando el techo. En ese momento empezaron a morir personas de la gripe A, empezando por una embarazada supuestamente asmática. Me encerré en casa; no quería ver a nadie, todos me parecían posibles portadores de virus. Estaba muy muy asustada. Ahora entiendo por qué hay gente que se deprime cuando padecen una enfermedad limitativa. No es tanto por la enfermedad en sí, sino por cómo te hace sentir. Sentirse enfermo, sentir que uno está completamente limitado por su enfermedad, es terrible. Y el asma...el asma es una de esas enfermedades de vagos, una enfermedad silenciosa, que nadie acaba de creer, lo que añade más sufrimiento si cabe. 
Con 36, casi 37 semanas, cogí un pequeño resfriado, a pesar de estar encerrada en casa. Lo suficiente para tener que volver a urgencias. La cosa se complicaba porque cuánto peor respiraba, más se aceleraban las contracciones y más rítmicas se hacían.  Creo que mi cuerpo estaba hasta el moño de aguantar esa presión tan grande en los pulmones y quería "soltar lastre" cuanto antes. En el hospital me ofrecieron ingresarme para valorar la evolución del asma y del embarazo, puesto que existían dudas ya más que fundadas de que no era muy recomendable que en mi estado hiciera el esfuerzo físico de dar a luz por vía vaginal. Perdí el tapón, tenía el cuello del útero borrado al 70% y la cosa parecía más que inminente. Clasificaron mi parto como de "alto riesgo" y no me dieron más de una semana para que se pusiera en marcha.

Ante la posibilidad de tener un parto traumático, que probablemente hubiera terminado en cesárea (nadie conoce más su cuerpo que uno mismo) decidí junto con mi ginecólogo programar una cesárea y no dar lugar a ponerme de parto. Fue la mejor solución. El resto ya lo sabeis porque ya os lo he contado.

Tres meses y pico después de aquello, estoy mejor, pero no estoy repuesta. Lo peor, insisto, no es  seguir tocada del asma. Lo peor, sin duda, es lo enferma que me he sentido, el miedo que he tenido por mi vida y la de mi hijo, lo limitadísima que he estado. Más de la mitad del embarazo del sofá a la cama y de la cama al sofá mina la autoestima de cualquiera y, desde luego, afecta a todas las personas del entorno, empezando por mi marido. Es un tema que me pone muy triste. Siempre quise tener una familia numerosa, al menos tres hijos, decía yo. Pero a día de hoy tengo muchísimas dudas sobre si quiero pasar otra vez por algo así. Y eso me hace sentir de nuevo enferma, pues nunca pensé que esto pudiera dificultarme un embarazo como finalmente lo hizo. Reconozco abiertamente que este tema me ha marcado muchísimo y, en cierta medida, me ha traumatizado. Voy a tardar en olvidarlo...
Desde aquí, Eva, muchísimas gracias por compartir tu historia, y por la naturalidad y sinceridad con que la explicas.

Vuestra historia clínica: Megacolon y estreñimiento

Recuperamos esta sección y os presento hoy un tema del que todavía no hemos hablado en el blog, el megacolon, así que aprovecho para explicaros un poquito de qué se trata, a través de esta historia. Para empezar, os dejo con los datos más importantes para el caso de hoy:
Mi problema es que siempre fui muy estreñida, y la verdad que tampoco hice alimentación adecuada. Llevo muchísimos años tomando pastillas, infusiones para poder ir al baño. Ahora con 39 años, solo voy al baño cuando tomo "evacuol", y por encima de la dosis recomendada.

Hace un par de años me hicieron una prueba con contraste, y me dijeron que todo estaba bien, pero que tenía un megacolon. Y el médico simplemente me dijo que hiciera un cambio de tratamiento para poder ir al baño. Estoy hastas las narices de sentirme hinchada (hay veces que espero una semana), y tener que tomar las gotitas para poder estar bien.
Se habla de megacolon cuando en una radiografía el diámetro del sigma o del colon descendente es mayor de 6,5 cm, el del colon ascendente mayor de 8 cm o el diámetro del ciego superior a los 12 cm, es decir, que de entrada es un concepto puramente descriptivo y que, por lo tanto, no nos aporta demasiado aparte de saber que existe. Se distinguen dos variantes de megacolon: el megacolon congénito, o enfermedad de Hirschprung, y el megacolon adquirido, asociado este último a diversas entidades clínicas. Como debéis suponer, cuando algo es congénito está presente desde el nacimiento, así que dejamos hoy de lado la enfermedad de Hirschprung dado que, a través de la historia clínica, sabemos que el estreñimiento es relativamente reciente (además, nunca se había visto en ninguna radiografía previa).

¿Creéis que, además de adquirido, el megacolon es agudo o crónico? En Medicina, como en casi todo, hablaremos de algo agudo cuando aparece de repente, cuando es algo nuevo; en general, y según la enfermedad, se acepta un promedio de un par de semanas para decir que algo es agudo... si cruza este tiempo, hablamos de un proceso crónico. Releamos ahora la historia: nos dice que el problema lleva años de evolución, así que ya sabemos dos cosas: que es un proceso adquirido y crónico.
En las formas de presentación aguda, idiopáticas o secundarias, el paciente presentará sintomatología sugestiva de oclusión o suboclusion intestinal con dolor abdominal y distensión, vómitos y ausencia de deposición y expulsión de gases. En las formas crónicas, mucho menos orientativas, el paciente referirá un estreñimiento de larga evolución, a veces asociado a distensión abdominal, impactación de heces, y en ocasiones incontinencia anal por rebosamiento.

Las causas son muy diversas, y van desde problemas neuromusculares a infecciones, hipotiroidismo o fármacos. Sea cuál sea, lo más importantes es sospecharlo, aunque en los casos crónicos pueda resultar difícil, porque con una simple radiografía de abdomen, o con técnicas más sofisticados como la TAC (en nuestro caso), se puede ver perfectamente la dilatación. Evidentemente, lo que no se puede hacer es atribuir un estreñimiento al megacolon sin haber excluído otras causas más frecuentes, pero dada la clínica de nuestro caso, me parece más que razonable. Una vez hecho esto, lo único que falta es buscar qué ha producido el megaclon... Podría ser alguna infección, aunque más bien da casos agudos, alguna cirugía que haya dañado los nervios de la zona, etc. pero, también como todo en Medicina, nos queda siempre un cajón de sastre llamado idiopático que es, ni más ni menos, que decir que no sabemos cuál es la causa (aunque descartado lo grave, tampoco importa demasiado).
Pero vayamos ahora a lo que más preocupa a nuestr@ "paciente", que es el tema del tratamiento. En el caso del megacolon crónico, nos podemos ayudar con tres pilares básicos:
  • Medidas generales: una dieta rica en fibra y residuos con abundante ingesta de agua y la re-educación del hábito intestinal, son básicas para cualquier tipo de estreñimiento. Se aconseja a los pacientes que intenten defecar después de las comidas para aprovechar el reflejo gastrocólico (que se produce de forma natural después de comer), que eviten los laxantes estimulantes y utilicen los aumentadores de volumen (o osmóticos). En caso de que existan fecalomas (impactaciones de heces en el colon), se procederá a la extracción digital periódica de éstos o al uso de enemas de suero fisiológico.
  • Tratamiento farmacológico: se han utilizado numerosos preparados como domperidona o metoclopramida con dudoso éxito. Hoy se aconseja la administración de cisaprida, ya que se han comunicado excelentes resultados en el megacolon idiopático y en cuadros neurológicos. Otras alternativas son la administración de eritromicina sola o asociada a cisaprida, y de octreótido.
  • Tratamiento quirúrgico: se reserva a pacientes en quienes el manejo médico fracasa. El tipo de intervención se decidirá individualizando cada caso en función de las dimensiones y extensión del megacolon, del tiempo de tránsito colónico y del estado general del paciente.
Por mi parte, sólo puedo insistir en todas las medidas higiénicas y educacionales, así como en una buena alimentación. Más allá de esto, si el tratamiento no funciona, lo mejor es consultar con el médico habitual para intentar cambiarlo o valorar el resto de opciones. Y para los medicoblast@s que pasáis por aquí, advertiros de no confundir este proceso con el megacolon tóxico, que es una complicación mortal de las enfermedades inflamatorias intestinales.

Espero que os haya quedado más o menos claro a todos; sino es así, o queréis proponerme algún otro tema, podéis preguntarme aquí o en vuestros comentarios.

Información extraída de MedLineArchivos de Cirugía General y Digestiva, y Farreras, Rozman: Medicina interna.

Recuperando la normalidad

... y para ello, tengo muchas cosas pendientes para el blog. Para ir haciendo boca, y por si notáis que falta algo que me hayáis pedido, aquí os dejo la lista de lo que tengo para contaros.

La sección ¿Qué es...? es la que más atrasada está. Me habéis pedido que os hable acerca del megacolon, la psoriasis, la criogenización, las hernias, la enfermedad hemolítica neonatal y el glaucoma.

Me habéis enviado alguna de Vuestras historias clínicas, como el asma y embarazo, pero recordad que podéis enviarme todas las que queráis.

La Rarología también lleva bastante sin actualizarse. Además de algunas que tengo guardadas, vuestras peticiones abarcan temas como el síndrome de Münchausen, el síndrome de Arnold-Chiari y la Fiebre mediterránea familiar.

Todo esto, junto a muchos Telediagnósticos, la prouesta de dos nuevas secciones y la puesta al día de los resúmenes semanales, es lo que os espera estos días por aquí. Espero poder terminar pronto con todo ello, así que no dudéis en enviarme nuevas sugerencias, peticiones, críticas, etc.

Tareas pendientes

¡Hola chic@s! Como ya os dije, mañana me voy unos días fuera, y como no sé si podré actualizar esto dejo algunas entradas programadas... ¿qué creíais, que os ibáis a librar de mí? Así que a partir de hoy, Blogger hará un poco el trabajo por mí, lo que quiere decir que quizás no pueda pasarme a visitar vuestros blogs o responder los comentarios. Pero en cuanto vuelva, a ello voy.

Aún así, quiero dejaros una lista de los temas pendientes que tengo, según me habéis ido pidiendo a través de vuestros comentarios o del mail. No todas las programaré para esta semana, pero sí algunas que llevan ya tiempo esperando... Si me habéis pedido algo y véis que no está en la lista, recordadmelo por favor. Y si todavía no me habéis pedido nada, ¿a qué esperáis?

- En la sección "¿Qué es...?" hablaremos sobre los registros tocográficos (o las "correas"), el síndrome de Dumping, la criogenización y el test de Epworth.
- En "Rarología", tengo pendiente hablaros de las sinestesias (y puede que hasta pueda incluír un caso real).
- En "Vuestra historia clínica", me habéis enviado cantidad de casos, lo cuál no sabéis cuánto os agradezco. Hablaremos dentro de poco de la psoriasis, el asma y la gripe A durante el embarazo, el megacolon y el restreñimiento.
- Tengo pendientes muchos casos de "Telediagnóstico" y, además, me han pedido que cuente cuánto de verdad hay en House cuando el famoso doctor hace comparaciones un tanto atípicas entre las enfermedades y otras cosas, algo así como contarlo todo al modo "La vida es así".
- Puede que haya una nueva sección, pues Leon me pidió también que intente explicar cómo se agrupan las enfermedades y qué tipos hay. Bueno, tengo que pensar como enfocar el tema, pero estad seguros que estoy en ello.
- En los "Mitos médicos", ¿son malos para el pelo los tintes?
- Entre los temas sobre los que me gustaría reflexionar, quiero hablar del secreto profesional y la objeción de conciencia. También quisiera hablaros un poco del examen MIR de este año, del que todavía no os he dicho nada y merece una entrada propia.
- Como cada domingo, los resúmenes semanales...
- Hay algunos Días Mundiales que se me han pasado o están por venir, así que ya os avisaré.
- Y, por último, os dejaré algun jueguecito como el de la semana pasada (por cierto, los ganadores recordad que podéis pedirme algo extra) y una sección de casos clínicos para que resolváis los médicos que pasáis por aquí.

Buff, seguro que se me olvida algo, así que hacedme memoria.

Vuestra historia clínica: Pancreatitis aguda


¡Hola a tod@s! Hace unos días se me ocurrió, a raíz de un comentario, esta nueva sección... que tendrá más entregas o no según lo queráis vosotros. El objetivo es fácil: contarme vuestra propia experiencia (alguna enfermedad que habéis sufrido, problemas en el médico, operaciones a familiares, etc.) y compartirla con el resto de lectores. Si os parece bien la idea, podéis contactar conmigo siempre que queráis (de hecho, podéis hacerlo para lo que sea) y me encargaré de trasladar aquí vuestra historia y analizar algunas cosas: sobre la enfermedad, qué se hizo bien o mal...

Para estrenar la sección Maitasun, que nos propuso hablar sobre la pancreatitis aguda (¿os acordáis?), nos ha cedido su pequeña experiencia para desmenuzarla entre todos...

Todo empezó un 5 de octubre, cuando me operaron para hacerme un by-pass gástrico. Tras cinco horas de operación, nos confirmaron que la operación había sido un éxito; supuestamente en 3 o 4 días me darían el alta... pero nos equivocábamos. Tras la operación, estuve 24 horas en la REA, como suele ser normal en una operación así y, me subieron a planta. Supongo que por efectos todavía de la anestesia y de todos los medicamentos que me metieron para el cuerpo, hay cosas que no recuerdo (así que algunas de las cosas que contaré ahora, las contaré en diferido, jejeje). Una vez en la habitación, a lo largo de la tarde no dejaba de quejarme de que me dolía mucho la tripa, recuerdo muchíiiiiiiisimo dolor en la zona lumbar, pero más hacia los laterales. En principio se supone que era algo normal, pues estaba recién operada. Mi madre dice que me retorcía en la cama y que incluso lloraba, pero ya digo, no lo recuerdo bien.

Lo que si recuerdo es que una de las veces que vino la enfermera, mi madre la dijo que me mirara el drenaje que tenía, porque estaba prácticamente lleno. La enfermera lo vació y nos pidió que lo vigiláramos. Al rato, cosa de media hora o menos, mi madre volvió a llamar a la enfermera: el drenaje se había vuelvo a llenar. Parecía que había algo que no iba bien, pues nos dijo que iba a llamar al médico. En menos de 5 minutos el médico de guardia, (que era uno de los que me había operado) entró en la habitación. Efectivamente, nos dijo que había algo que no estaba bien. Me iban a ir a hacer un escaner y me iban a meter en la UCI.

Me hicieron la prueba y una vez en la UCI, recuerdo que vino mi prima (que es médico, aunque no en el hospital donde estaba) y estuvo hablando conmigo. Recuerdo que me dijo que los médicos no sabían bien que tenía; dudaban entre peritonitis o pancreatitis. En ese momento, le pregunté cual era la diferencia entre las dos cosas. Me lo explicó y me dijo que si era peritonitis me tendrían que operar urgentemente, pero que si era pancreatitis, la recuperación era más lenta y que habría que esperar para ver como evolucionaba y luego ver si se operaba o no. En ese momento, ingenua de mi, le dije "M., ójala sea pancreatitis, así no me tienen que operar" En ese momento fue lo que se me pasó por la cabeza, pero luego, con el tiempo, deseé que hubiera sido peritonitis, me hubieran operado y hubieran eliminado el problema.

A los 2 días de estar en la UCI, por la mañana, llegó un médico, un gran médico. Se sentó en el borde de mi cama y me dijo: "Maitasun, tenemos un problema. Te dijimos que era pancraetitis, pero hay algo que se nos escapa. No sabemos bien que te pasa, tienes todo el organismo alterado. No te conseguimos bajar la fiebre (40-41 grados), tienes los leucocitos por las nubes (llegué a tener más de 70.000), tienes taquicardias... Creemos que algo se nos está pasando por alto, así que te vamos a meter de nuevo al quirófano, para hacer una cirugia exploratoria"

Asi que lo que tanto temía, que era otra operación, al final se produjo. Con esta segunda intervención me confirmaron que tenía una pancreatitis aguda bastante severa. Tras esta segunda intervención me metieron en la UCI de digestivos y allí me quedé metidita 13 días. Allí estuve bastante estabilizada y mejorando poco a poco. La fiebre bajo hasta 38-39, los leucocitos tambien bajaron hasta 60.000 (si, si, sigue siendo una exageración, lo se) y la taquicardia también fue remitiendo. 13 días después me llevaron a planta, no porque estuviera bien del todo, sino porque creo que tantos días allí, me estaban afectando un poco. Pues nada, en la planta seguí mejorando gracias al control detallado que me daban todos los médicos. Pero la cosa no se quedaría ahí. Un día los análisis llegaron muy alterados: un bacteria me había provocado una infencción de orina... pero digo yo, que todos los males sean como ese!!!!

El dolor sí que le recuerdo como insoportable, tanto que no me podía ni incorporar de medio lado en la cama, y unos pequeños "bultos". Tras esto, me volvieron hacer el escaner número 6253 ( en serio, perdí la cuenta de todos los que me hicieron) y tras eso, me punzaron esos bultos y me pusieron un drenaje en cada lado para extraerme el líquido que tenía ahí pero si no recuerdo mal lo llamaron como colecciones de enzimas pancreáticas. Asi que tuve los drenajes 4 o 5 días. Luego me quitaron los drenajes y las enzimas pancreáticas dichosas y la fiebre y los leucocitos me fueron remitiendo y fui mejorando algo más.

Y por fin, después de 35 días en el hospital, por la dichosa pancreatitis, me marché para mi casa. Y esta es la hisotira de mi pancreatitis.
Habiendo visto hace unos días lo qué era y qué causaba la pancreatitis, coincideréis conmigo en que el caso de Maitasun es bastante típico: antecedente de cirugía sobre la zona, dolor abdominal intenso, de aparición muy aguda, en el estómago y referido en la zona lumbar, fiebre, taquicárdia... ¿Era grave su caso? Pues de entrada, podemos ver que sí, porque cumple varios criterios de gravedad (hemorragia digestiva -en los drenajes-, fiebre alta, taquicardia, mala evolución) y, además, su operación era muy reciente y por lo tanto su estado general ya estaba mermado.

¿Hicieron bien en realizar una TAC de entrada? En mi opinión sí... supongo que la analítica que seguro le harían ya le pidieron el nivel de amilasas (recordad, están altas en la PA) pero dada la reciente cirugía en la zona es un dato que nos podría despistar... así que con la TAC se aseguraban el diagnóstico.

¿Y los bultitos que refiere Maitasun? Dado que los médicos lo solucionaron con una punción, supongo que estamos hablando de pseudoquistes ya que son, precisamente lo que dijeron: pequeñas cavidades líquidas donde se concentra mayor cantidad de enzimas pancreáticas. En principio, pueden dejarse evolucionar porque la mayoría se resuelven si bien, dado que su estado estaba empeorando y que probablemente hubiera también un componente infeccioso, en mi opinión hicieron muy bien en tratarlos de entrada.



¿Qué me decís, habrá otra entrada en esta sección? Como siempre, cualquier crítica o pregunta será bien aceptada.

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