Mujer de costumbres

Soy una mujer de costumbres, no sólo en mi vida profesional, sino en todo. Tanto, tanto, que rozo lo patológico y puedo desesperar a los más íntimos; suerte tengo de ser flexible y saber adaptarme a los cambios por poco que me gusten.

Me gusta el método, el órden, el que las cosas estén siempre en el mismo sitio, la sistematización... Con los pacientes, me gusta hacer la historia clínica con un órden lógico, explorarlos de abajo a arriba sin dejarme nada, escribir mis impresiones de forma ordenada. Y me gusta, obviamente, que mi entorno no varíe.

Por eso, aunque estos últimos 15 días he estado de fábula con el adjunto que me ha soportado, y sus dos residentes, a pesar de que he aprendido mucho y he podido ver otra forma de hacer la cosas, que ayer volviera mi adjunta y yo me incorporara a "mi equipo" me hizo sentirme en casa. Quizás es porque su forma de hacerlo todo se parece mucho a la mía, tal vez es porque desde el primer día fui con ella, no lo sé, pero me siento muy a gusto teniéndola de adjunta y tutora, y me encanta trabajar con ella. Ojo, repito que he estado muy bien cambiando de aires, pero no puedo evitar ser así.

Eso sí, ya no estoy sola; ahora tengo a una coR de Familia que, durante un mes, vendrá con nosotras. Apenas nos conocemos, así que estoy aprendiendo a trabajar con ella, pero creo que la cosa no pinta mal.

Por lo demás, ahora que todo vuelve a la normalidad, no puedo quejarme.

Complejo de estudiante

Después de casi 2 meses como R1 (¡madre mía, qué rápido va ésto!), de muchas horas por el hospital, de guardias interminables... después de dar el salto y ser cada vez más autónoma: pedir pruebas, hacer diagnósticos diferenciales, hacer un montón de historias clínicas, proponer tratamientos... volver atrás es difícil. Pero es lo que pasa cuando somos muchos.

Desde hace una semana, y a pesar de que algunos adjuntos  están ya de vacaciones (incluyendo la mía, a quien echo un montón de menos), el servicio de Interna está más lleno que nunca: tenemos estudiantes universitarios, estudiantes de post-grado, los residentes de siempre, los recién incorporados residentes de familia... ¡un montón de gente pululando por los pasillos! Y eso hace que, los equipos, sean también más numerosos.

Como os decía, mi adjunta está de vacaciones desde hace unos días, así que me incorporé al equipo de otro médico (por suerte, también buen docente) donde ya estaba mi coR de Dermatología; bueno, un equipo de tres no está mal, pensé. Pero la semana pasada se nos unió una coR de Familia... y, sinceramente, cuatro creo que somos multitud. Hemos tenido suerte de que hay mucho trabajo, y podemos repartirnos los enfermos entre todos para no molestarnos, pero en días como hoy, en que hemos ido todos juntos, éramos demasiados médicos, como parecían afirmar las caras de los enfermos.

Además, como yo soy la "añadida" (puesto que sólo me quedan ya un par de días con este adjunto, y la coR de Familia irá siempre en su equipo), intento mantenerme en un segundo plano: dejo que las demás den primero su opinión, que pidan las pruebas... y eso hace que me sienta, de nuevo, estudiante: seguir al adjunto, aportar mi granito de arena cuando puedo, y poco más. Y es en días como hoy cuando bendigo el sentido común que me hizo decantarme por un hospital pequeño, donde no hay 6 residentes sin nada que hacer siguiendo a un adjunto: ¡gracias, Anna-del-pasado!

Pero aparte de ésto, que no es ninguna queja sino sólo un apunte, sigo contentísima con mi residencia. Tengo ya bastantes cosas que contaros, pero sigo sin mucho tiempo y, sinceramente, los fines de semana, me apetece desconectar un poco. Pero quedan en el tintero mi primera guardia "en solitario", cositas raras que he ido viendo, mis impresiones de estos meses, nuevos proyectos muy interesantes en camino... todo se andará.

Hasta entonces, un beso a todos. Espero que mis coRs virtuales estéis tan contentos como yo con vuestra elección.

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