Caso clínico: Ascitis maligna

Hace unos días presenté de nuevo un caso en sesión clínica del servicio de Medicina Interna y, como no, me gustaría compartirlo con vosotros. La verdad es que es un caso que me pareció muy interesante mientras lo fuimos llevando en planta, sin demasiadas florituras pero para repasar mucho y de muchos temas, así que espero que os guste.
Si a alguien le interesa la bibliografía, dejádme un comentario para que os la mande, ya que me revisé muchos temas y puede ser interesante si os gusta el tema. Y por supuesto, para cualquier otra cosa, también espero vuestras respuestas...

Pero... ¿qué eso de la pregunta PICO?



... pues algo tan sencillo (o complicado), como ésto.

Aprovecho para dejaros este vídeo, que me han proporcionado en el curso de Medicina Basada en la Evidencia que estoy haciendo y que, junto al  "Proyecto PICO" espero que os haga picar el gusanillo...

PICO del mes: dos mejor que una

Pregunta PICO del mes... ¡y de este proyecto! Y, como vamos tarde en el calendario, dos preguntitas para trabajar.
1ª- En pacientes ancianos (>65 años) ya tratados con acenocumarol que presentan una  embolia pulmonar (EP), es mejor iniciar tratamiento con heparina o mantener el mismo tratamiento anticoagulante para resolver la EP y prevenir nuevos episodios?
2ª- En los pacientes con infección urinaria de adquisición nosocomial por Pseudomonas aeruginosa es preferible la asociación de dos antibióticos frente a la monoterapia para mejorar el pronóstico en cuanto a supervivencia?
Las dos preguntas PICO de este mes han sido elaboradas por Núria Lamas, R1 de Dermatología de nuestro hospital. La segunda fase, que empieza ahora, será la búsqueda bibliográfica (tarea que me toca a mí) y, finalmente, os presentaremos las conclusiones en forma de lectura crítica de manos de Anna Lorda, R1 de Medicina Familiar y Comunitaria, también de nuestro hospital. Todo esto, por supuesto, revisado y comentado por los adjuntos y demás personal del hospital (Docencia, biblioteca...) que se ha unido al proyecto y que sabe mucho más que nosotras.

Por ahora nada más, a ver qué encontráis vosotros si os interesa participar. Lo que sí agradeceríamos, que para eso se comparte, ¡son muchos comentarios! ¿Qué os parece el proyecto?, ¿qué queréis aportar al tema tratado?, etc. Cuando terminen las 3 fases, volveremos a empezar con nuevas preguntas, y está será de momento la dinámica a seguir. ¡¡Espero que os guste y participéis!!

Premios 20Blogs2011

 Premios 20Blogs   Pues eso, un año más que me animo a participar. Si queréis votarme, ya sabéis, click en esta imágen o en la que aparecerá a vuestra izquierda de la pantalla.

¡¡Gracias!!

Mi primer congreso... frustrado

Hace ya unos meses os comentaba que, durante el pasado octubre, asistiría al Congreso Nacional de Medicina Interna, que este año se celebraba en Gran Canaria. Es más, sólo iba a ir como asistente, sino que desde el hospital mandamos un trabajo en el que aparecía como primera firmante, que se aceptó como comunicació oral, lo que suponía presentarlo y defenderlo entre los asistentes.

Como ya debéis imaginar, pues no dije mucho más, al final no pude ir. Las razones son muchas y no voy a entrar en detalles, pues hay varios "bandos" implicados y todos tienen/tenemos nuestros motivos... además, bien lógicos todos, así que no me parecería bien exponeros sólo mi punto de vista. Así que lo dejaremos en que no pudo ser, y el año próximo espero no faltar.

Mi trabajo, eso sí, fue defendido estupendísimamente por mi tutora. Y como tantos meses de trabajo deben reflejarse también por aquí, os dejo la presentación y el guión que iba a usar para la exposición oral (os recomiendo leerlo, para no perderos las explicaciones a las diapositivas).

Lectura crítica liderada por residentes

... en eso ando desde hace unos meses. Aunque el proyecto todavía no ha empezado de verdad, ya lo hemos dado a conocer y estamos trabajando en el primer tema. Y como en esta presentación de Núria, con la que se presentó el proyecto en mi servicio, está mejor explicado, os la dejo para que le echéis un vistazo:

Así que, a partir de ahora, todas las entradas que aparezcan con la etiqueta "PICO-M" tratarán sobre este tema. Espero empezar a publicarlas pronto, que os gusten, y que ¡participéis mucho!

El precio de la formación

¿Sabéis lo que cuesta la inscripción a un congreso?, ¿o los precios a los que ascienden la mayoria de cursos para médicos? Desde luego, no lo que puede pagar un residente. ¿Sabéis que los hospitales tienen un dinero asignado para nuestra formación?, pero, ¿sabéis que intentan ahorrárselo siempre que pueden? Entonces, ¿quién paga la formación médica? Efectivamente, las empresas farmacéuticas.

A pesar de que siempre he sido consciente de este problema, cuando todavía era estudiante me maravillaba con la tenacidad de gente como Emilienko o Enrique Gavilán, tan poco dados a aceptar "regalos" de las farmacéuticas. En mi mundo utópico, pensaba que yo también podría mantenerme fiel a mis ideales porque sí, ése es el precio de mi formación: renunciar a mis convicciones.

En lo que llevo como residente, he asistido a dos cursos (el último esta misma semana en Madrid, ya intentaré comentaros algo más) y me he inscrito al Congreso Nacional de Medicina Interna, donde tengo que hacer una comunicación oral. ¿He pagado algo de todo esto?, ¿lo ha pagado mi hospital?: la respuesta es no en ambos casos. ¿Hago bien entonces en aceptarlo?: la respuesta, quiero creer, es sí y no. Sí, porque con ello estoy mejorando mi formación, mi currículum y, por lo tanto, intentando ser mejor médico; no, porque eso podría llevarme a un conflicto de intereses... que es con lo que juegan estas empresas.

Porque todo esto no es gratis, sino que se da a cambio de que, llegado el momento, recetes el fármaco de la empresa que te ha pagado en detrimento de otro. Por suerte, al menos a mi nivel, nadie controla esto. Es decir, que yo puedo aceptar estos regalos (de la misma forma que muchas veces nos ofrecen libros, complementos, cenas, etc.) sin que eso condicione mi forma de prescripción. Pero, ¿no es la línea de la moralidad y la ética demasiado fina aquí?

Me siento mal aceptando estas cosas, no puedo evitarlo, a pesar de que sigo recetando lo que me parece mejor para el paciente en cada situación (y sí, a veces ha coincidido con un fármaco de la empresa en cuestión, aunque quiero creer que lo hubiera elegido aunque no me pagaran nada). Pero, por otro lado, yo no puedo costearme estas cosas, y pasarán años antes de que pueda hacerlo. Entonces, ¿qué debo hacer? Supongo que seguiré como hasta ahora, aceptando lo imprescindible y no condicionando mi forma de prescripción pero, entonces, ¿por qué me siento siempre tan mal?

Protocolos para Urgencias

Como ya os comenté, he escrito unos cuantos capítulos para la nueva edición de la Guía AEMIR de Urgencias, y como lo suyo es compartirlos, os los dejo para quien los quiera:
















De vacaciones...

¡Así es! Aunque tuve 4 días para el puente de agosto, mis vacaciones "oficiales" se han hecho esperar... Pero bueno, llevo desde el viernes descansando y no pienso dejar de hacerlo hasta el próximo día 10.

Claro que no es tan idilico como suena; entre medio tengo un montón de artículos y sesiones que quiero preparar, el Congreso Nacional que me espera a finales de octubre (en el que, creo que no os lo había comentado, ¡tengo una comnicación oral!) y mil temas que quiero repasar aprovechando estos días. Así que nada, toca intercalar el descanso con el estudio, que tampoco está nada mal.

Además, y porque ya toca, espero (¡quiero!) volver a retomar de lleno el blog y actualizar lo más a menudo que pueda; me he marcado unas dos actualizaciones por semana, a ver si puedo conseguirlo.

Nada más por ahora, sólo un saludo enoooorme para todos los que seguís por aquí.

Sistema de castas

Esta mañana he desayunado sola. Y la cafetería, como siempre, estaba llena...

Suelo llegar muy pronto por las mañanas, tiempo que normalmente aprovecho para responder algunos correos, consultar analíticas o pruebas pendientes, etc. mientras espero al resto del servicio para empezar. Esta mañana, he pensado en aprovechar el tiempo desayunando para no tener que parar a media mañana, así que mis compañeros todavía no habían llegado y he bajado sola al comedor.

He descubierto, como ya imaginé hace un par de días en que me encontré en la misma situación, que la primera hora del día pertenece al personal administrativo. Que se sienta en grupos. Juntos. Solos. No importa que la secretaria de Medicina Interna, por ejemplo, con la que compartes buena parte de las horas y penas, te salude en la cola... no te dirá que te sientas con ella porque, de hecho, hará ver que en su mesa todas las sillas están ocupadas. Lo mismo ocurre con algun@ enfermer@ que sube a desayunar temprano: no importa si al salir te invita a tomar algo, en el trabajo no puedes sentarte en su mesa.

Y es que lo decían en Friends, y en Scrubs, los comedores laborales sacan lo peor de los colectivos... y es donde las "castas" salen a reducir. Los médicos se sentarán con los médicos, aunque jamás hayan hablando antes; las enfermeras con las enfermeras, pero no con las auxiliares, que tampoco compartirán mesa con la gente de limpieza o mantenimiento... ¿Y eso por qué, señores?, ¿por qué no puedo tomarme un café con una auxiliar con la que hablo todos los días y debo sentarme con un médico que no conozco?

Algunos hablan de fortalecer lazos en el ambiente laboral y desjerarquizar las cosas; serán personas que desayunan en sus despachos...

Crisis asmática en Urgencias

Hace unos semanas, me llegó una propuesta para escribir algunos capítulos en la 3ª edición de la Guía AEMIR de Urgencias, cosa que me hizo muchísima ilusión y, por supuesto, acepté.

Me puse a mirar los temas libres, a proponer algunos, pero como estoy a mil cosas al mismo tiempo, uno de los que escribí se quedó en el aire, ya que otro autor lo presentó antes: la crisis asmática en Urgencias. ¿Pero de todo se aprende, no? Aunque no se publique, me sirvió para repasar el tema y, ya que está casi terminado, os lo dejo por aquí por si queréis echarle un vistazo.
Crisis asmáticaEn mi caso, no he atendido todavía ninguna crisis en Urgencias (bueno, una en mi primera guardia, ¡pero echando mano del R2!), así que estoy a la expectativa de poder poner en práctica lo aprendido. Para cualquier duda o corrección, ya sabéis dónde están los comentarios.

Caso clínico: Colecistitis alitiásica

Como os comenté en su día, hace unas semanas presenté mi primer caso en sesión clínica de mi servicio.

No es un caso espectacular, no es una presentación asombrosa, yo salía de guardia... pero no fue nada mal. Como revisión del tema, creo que es buen resumen, así que os lo dejo para que le echéis un ojo si queréis.


Dos despedidas

El Sr.P murió seguramente hace una semana; cuando me fui de vacaciones le quedaban pocas horas... La Sra. C también murió ese día; al irme, me lo acababan de comunicar.

En los 3 meses que llevo en el hospital, el Sr.P había estado entrando y saliendo de allí, siempre tratado por mi equipo. Se había convetido en una cara familiar, a la que me apetecía ver cada mañana, a pesar de que siempre esperaba poder darle el alta... y que no tuviera que volver. Su familia era muy amable y jamás se despegaban de él.

En estos meses, la mayoría de gente que he tratado eran ancianos dependientes, con mala calidad de vida, pluripatológicos, casi limitados de la cama al sillón. La Sra.C era la excepción; anciana sí, pero totalmente independiente y prácticamente sana. Ingresó unos días antes de su inesperada despedida.

El Sr.P siempre consultaba por problemas de pulmones, que tenía destrozados por la tuberculosis y años de tabaco. Los años le habían hecho mella y cada vez le costaba más a su familia reconocerlo como el hombre que fue. Durante sus ingresos le habíamos hecho un repaso completo, aunque siempre focalizados en los pulmones, siempre esperando que esa sobreinfección, esa reactivación de la tuberculosis que descubrimos hace unos días, esa fiebre, esas secreciones que no podía movilizar, terminaran con él. Por eso, cuando lo que se lo llevó fue un problema digestivo, nos sorprendió tanto a todos.

La Sra.C ingresó con el diagnóstico de embolia cerebral desde Urgencias; nos sorprendió que la ingresaran en nuestro servicio puesto que, a pesar de una hipertensión que le debilitaba el corazón, era una mujer sana. A pesar de que se sospechaba un infarto cerebral común, al segundo día vimos que sus síntomas eran predominantemente de tronco y cerebelo: le costaba tragar y hablar, vomitaba, no veía bien... Pero estaba bien, progresando rápidamente y esperando que le diéramos el alta al día siguiente tras realizarle una nueva RMN. Por eso al llegar esa mañana y enterarme de que había entrado en parada cardiorespiratoria se me cayó el mundo a los pies.

Siempre, cada día, exploramos a los pacientes de arriba a abajo, por eso hace unos días vimos que al Sr.P le dolía al tocarle el abdomen... A pesar de que nunca se había quejado, ni había mostrado ningún signo de problemas a ese nivel, ya era tarde cuando nos dimos cuenta: empezó a sangrar muchísimo, las cuatro transfusiones que le hicimos no fueron suficientes para remontar una hemoglobina de 6. Acidosis extrema, fiebre, abdomen quirúrgico al final... los problemas se fueron sumando mientras nosotros lo veíamos impotentes, sabiendo que en sus condiciones no podíamos hacer nada más: no iba a soportar más pruebas, ni cirugía, ni fármacos agresivo... su cuerpo estaba tan debilitado por todas sus patologías que no podíamos hacer nada. Fue difícil decírselo a la familia, con la que tantos días habíamos pasado, aunque más difícil fue ver cómo él se apagaba, pero aún así todavía nos sonreía al entrar en su habitación.

Cuando me contó el médico de guardia que la Sra.C había dejado de respirar esa noche, ante sus ojos, me resumió todo ante mi incredulidad... Todo empezó con una taquicardia, por lo que le avisaron, pero mientras la exploraba, en pocos minutos, mostró lo que llamamos postura de descerebración. Dejó de respirar, a los pocos segundos su corazón dejó de latir, pero como mujer fuerte respondió milagrosamente a la reanimación: su corazón tenía ritmo de nuevo. Desgraciadamente no el suficiente, ni el adecuado, y mientras yo oía su historia, ella esperaba en la UCI con el diagnóstico de muerte cerebral, esperando su final. El Sr.P y su familia me necesitaban más urgentemente, así que no fue hasta unas horas después cuando bajé a verla a la UCI, donde sólo entrar el médico me dijo que acababa de morir.

Dos muertes, totalmente distintas pero con algo en común: no las esperábamos, no cuando sucedieron ni por los motivos que acontecieron. No pudimos hacer nada. Aún así, la culpabilidad estaba ahí; en un caso, porque en todos los ingresos anteriores nunca hubo síntomas digestivos y, aunque no podíamos saber que exisitiera un problema, es inevitable pensar que deberíamos haberlo sabido. En el otro, porque alguien que casi nunca había ido al médico, que estaba bien, que parecía dispuesta a comerse el mundo... terminó su vida de forma inesperada, sin que tampoco pudiéramos hacer nada para evitarlo.

En estos tres meses he perdido a muchos pacientes, pero ninguno me ha dolido tanto como ellos dos. La Sra.C, a quien recordaré hablándonos de su pueblo y sus futuras vacaciones; el Sr.P, de quien recordaré su sonrisa al vernos y el abrazo de gratitud, pese a todo, que sus hijas me dieron al final. Personas como ellas hacen que, a veces, ponga en duda si la gente que salvamos compensa estos momentos... pero personas como ellas hacen que mañana, al volver al hospital, recuerde que no hay que pasar nada por alto.

Descanso merecido

¡Hola chicos! Por fin, ¡por fin!, saco tiempo para escribir algo por aquí. Y es que hoy es mi primer día de vacaciones, y además de descansar, leer, ir a la playa y visitar a amigos, tengo muuuuchas cosas que contaros y algo de tiempo para hacerlo.

En estas semanas de ausencia en las que he terminado de adaptarme a mi nueva vida, ha habido de todo: guardias interminables, otras divertidísimas, pacientes adorables, muertes inesperadas, casos interesantes, mi primera sesión, un nuevo proyecto para el hospital del que tengo muchas ganas de hablaros, horas de estudio, nuevos compañeros... Pero vayamos poco a poco; de momento, hoy me dejo caer por aquí para deciros que espero contaros todo esto y más en breve y que os he echado muchísimo de menos.

Ahora, ¡a descansar!, que para ser mi primer día de vacaciones, no he parado.

Mujer de costumbres

Soy una mujer de costumbres, no sólo en mi vida profesional, sino en todo. Tanto, tanto, que rozo lo patológico y puedo desesperar a los más íntimos; suerte tengo de ser flexible y saber adaptarme a los cambios por poco que me gusten.

Me gusta el método, el órden, el que las cosas estén siempre en el mismo sitio, la sistematización... Con los pacientes, me gusta hacer la historia clínica con un órden lógico, explorarlos de abajo a arriba sin dejarme nada, escribir mis impresiones de forma ordenada. Y me gusta, obviamente, que mi entorno no varíe.

Por eso, aunque estos últimos 15 días he estado de fábula con el adjunto que me ha soportado, y sus dos residentes, a pesar de que he aprendido mucho y he podido ver otra forma de hacer la cosas, que ayer volviera mi adjunta y yo me incorporara a "mi equipo" me hizo sentirme en casa. Quizás es porque su forma de hacerlo todo se parece mucho a la mía, tal vez es porque desde el primer día fui con ella, no lo sé, pero me siento muy a gusto teniéndola de adjunta y tutora, y me encanta trabajar con ella. Ojo, repito que he estado muy bien cambiando de aires, pero no puedo evitar ser así.

Eso sí, ya no estoy sola; ahora tengo a una coR de Familia que, durante un mes, vendrá con nosotras. Apenas nos conocemos, así que estoy aprendiendo a trabajar con ella, pero creo que la cosa no pinta mal.

Por lo demás, ahora que todo vuelve a la normalidad, no puedo quejarme.

Complejo de estudiante

Después de casi 2 meses como R1 (¡madre mía, qué rápido va ésto!), de muchas horas por el hospital, de guardias interminables... después de dar el salto y ser cada vez más autónoma: pedir pruebas, hacer diagnósticos diferenciales, hacer un montón de historias clínicas, proponer tratamientos... volver atrás es difícil. Pero es lo que pasa cuando somos muchos.

Desde hace una semana, y a pesar de que algunos adjuntos  están ya de vacaciones (incluyendo la mía, a quien echo un montón de menos), el servicio de Interna está más lleno que nunca: tenemos estudiantes universitarios, estudiantes de post-grado, los residentes de siempre, los recién incorporados residentes de familia... ¡un montón de gente pululando por los pasillos! Y eso hace que, los equipos, sean también más numerosos.

Como os decía, mi adjunta está de vacaciones desde hace unos días, así que me incorporé al equipo de otro médico (por suerte, también buen docente) donde ya estaba mi coR de Dermatología; bueno, un equipo de tres no está mal, pensé. Pero la semana pasada se nos unió una coR de Familia... y, sinceramente, cuatro creo que somos multitud. Hemos tenido suerte de que hay mucho trabajo, y podemos repartirnos los enfermos entre todos para no molestarnos, pero en días como hoy, en que hemos ido todos juntos, éramos demasiados médicos, como parecían afirmar las caras de los enfermos.

Además, como yo soy la "añadida" (puesto que sólo me quedan ya un par de días con este adjunto, y la coR de Familia irá siempre en su equipo), intento mantenerme en un segundo plano: dejo que las demás den primero su opinión, que pidan las pruebas... y eso hace que me sienta, de nuevo, estudiante: seguir al adjunto, aportar mi granito de arena cuando puedo, y poco más. Y es en días como hoy cuando bendigo el sentido común que me hizo decantarme por un hospital pequeño, donde no hay 6 residentes sin nada que hacer siguiendo a un adjunto: ¡gracias, Anna-del-pasado!

Pero aparte de ésto, que no es ninguna queja sino sólo un apunte, sigo contentísima con mi residencia. Tengo ya bastantes cosas que contaros, pero sigo sin mucho tiempo y, sinceramente, los fines de semana, me apetece desconectar un poco. Pero quedan en el tintero mi primera guardia "en solitario", cositas raras que he ido viendo, mis impresiones de estos meses, nuevos proyectos muy interesantes en camino... todo se andará.

Hasta entonces, un beso a todos. Espero que mis coRs virtuales estéis tan contentos como yo con vuestra elección.

Un par de cosas sobre el blog...

Lo primero, es que la encantadora María, de Biblioteca Médica Virtual (blog que nunca me cansaré de recomendaros), ha tenido a bien de publicar hoy una entrada sobre Historia Clínica en su "post invitado", así que si os apetece leerla, me doy un poco de autobombo, y os dejo el enlace aquí.

Lo segundo, es que hay un par de secciones que sé que tengo abandonadas. Muchas en realidad, pero ¡me temo que una en especial ha desaparecido! Desde que hace un mes me uní a la iniciativa "Blogosfera sanitaria transparente", he perdido mi código de Google Analytics, así que parece que las búsquedas que tanto os gustaban... de momento van a desaparecer. Intentaré solucionarlo, pero ya veremos qué pasa.

Hablando de otra sección que tengo abandonada, hace unas semanas que no actualizo las Consultas externas; tengo todo en el Reader, e intento seguiros, pero voy con retraso. ¡Prometo ir actualizando en cuánto tenga tiempo!

Por lo demás, como esta semana no tengo guardia y, además, hay tres días festivos, espero ponerme un poco al día. ¡Siento no pasarme por vuestros blogs! pero, como os digo, poco a poco os voy leyendo.

Os eché de menos...

¿Se puede echar de menos a alguien a quien no se conoce? ¡Os aseguro que sí!

Como la mayoría sabréis, el pasado fin de semana se celebró en Madrid el II Congreso de la Blogosfera Sanitaria al que, en un principio, iba a asistir. Complicaciones en el transporte me lo impidieron a última hora... pero me pasé el fin de semana siguiendo lo que pude vía on-line y muriéndome de envidia.

Aunque me queda el consuelo de que salía de guardia y quizás hubiera estado poco sociable, y que mi hospital estuvo estupendamente bien representado, me dio mucha lástima perdérmelo.

Así que nada, al siguiente habrá que ir, ¿no?

Sigo por aquí...

... pero la verdad es que sin mucho que contaros.

Los días se suceden cada vez más rápido, y tengo taaaaantas cosas que asimiliar, aprender, estudiar, etc. que me cuesta hacer otra cosa que no sea pensar en el hospital. Sigo feliz, en pleno enamoramiento de mi trabajo, pero con poquísimo tiempo para contaros como es debido qué es de mi vida.

Esta semana he tenido que quedarme muchas tardes a trabajar, he tenido una mini-guardia de 6 horas de imprevisto, he visto sola a muchos pacientes, he hecho muchas historias clínicas, he mejorado mi sistemática de exploración, he participado en sesiones clínicas, he ayudado en una de las líneas de investigación abiertas en el servicio, he dado de alta a pacientes que creí que no saldrían del hospital... como os digo, demasiadas cosas para intentar resumirlas.
mi
Así que por esta vez sólo eso, un hola rápido para que veáis que sigo aquí y pienso en vosotros. La próxima entrada, más y mejor (espero).

7 días más...

¡Qué rápido me pasan los días! Y menos mal, porque llego tan cansada a casa que necesito rápido mi dosis de fin de semana... Aunque claro, después llega, y hay que usarlo para hacer la compra, limpiar y estudiar, así que el descanso, de momento, se promete escaso. Eso sí, sacrificarlo por estar haciendo lo que quiero es un lujo, así que no me quejo.

Como ya os comenté, esta semana ha sido un poco de locos... la que viene, aunque larga, no se presenta tan movidita como ésta.

Para empezar, todas las tardes las he tenido ocupadas en un curso de Introducción Hospitalaria, muy bueno, por cierto. El hecho de que el curso lo impartieran los residentes mayores es de agradecer porque, a pesar de alguna excepción, la mayoría de sesiones se enfocaron de una forma muy práctica para sobrevivir a nuestras primeras guardias. Al menos yo, he aprendido bastante, y recordado algunas cosas importantes, así que aunque quedarse hasta tarde en el hospital se ha hecho un poco cuesta arriba... ha merecido la pena.

Las mañanas en el hospital han pasado muy bien, con pacientes a los que ya conozco bien y con ingresos que ya no me da tanto miedo conocer desde cero. El viernes, por ejemplo, pase la planta sola porque mi adjunta tenía consultas externas (tranquilos, que luego se me unió y corrigió lo que hacía falta), y aunque al empezar la mañana estaba un poco asustada por mi primer día "sola", poco a poco fui calmándome y creo que al final me apañé bastante bien. El día a día, la verdad es que se me hace muy fácil, combinando las visitas a los pacientes con las sesiones... y con todo lo que aprendo de mi adjunta; sin duda, es la parte que más disfruto del trabajo.

El miércoles, además de todo lo anterior, me tocaba guardia. La segunda, aunque a efectos prácticos puede considerarse la primera, pues estaba más desprotegida que la otra vez. Esta vez se notó que había mucho más trabajo, tanto por la tarde como por la noche/madrugada, y encontrar momentos de descanso nos fue algo difícil, aunque por suerte los casos (a excepción de un par) no eran demasido complejos. Dormí poquito, eso sí: me acosté a las 6 de la mañana y a las 7.30 ya estaba en pie para no llegar muy dormida a la sesión de las 8.00... me fui a casa a las 11.00, me acosté dos horitas, y me volví al hospital para el curso. ¡El jueves fue un día muuuuuy duro en ese sentido! Pero sobreviví, me acosté muy pronto por la noche, y el viernes estaba como nueva.

Y los pacientes, como siempre, han sido lo mejor de la semana. Pacientes que te piden llorando que no les dejes solos en el box de Urgencias, pacientes que te cogen la mano mientras les explicas que la cosa no está saliendo tan bien como esperabas, pacientes que te sonríen cuando les dices que por fin pueden irse a casa... mil historias y lecciones que saco de cada uno de ellos. Pacientes que me enseñan mucho de Medicina, pero me enseñan más de ser persona.

Como véis, he tenido poco tiempo para todo lo demás, y este fin de semana lo estoy diviendo entre descanso y estudio... pero el domingo está terminando y me queda todavía mucho que estudiar. Al menos esta semana no tengo guardia ni cursos, así que podré ponerme con lo pendiente por las tarde, ¡espero! Mientras, a seguir aprendiendo y disfrutando.

Buscando mi tiempo...

... pues mi lugar creo que lo he encontrado.

Siento mucho no pasarme más por aquí últimamente, pero adaptarme a los horarios del hospital y compaginarlos con cursos, estudio, las cosas de casa y demás está siendo bastante complicado. Empiezo a coger el ritmo y no llegar tan agotada a casa, pero encontrar minutos para la vida 2.0 me está costando todavía.

Esta semana (¡la segunda!), la verdad es que me ha pasado a una velocidad de vértigo. Entre la guardia del lunes, librar el martes (que aproveché para dormir y estudiar), y que el miércoles había bastante trabajo que hacer, terminé mi semana laboral estrictamente hablando. Y es que el jueves y el viernes estuve asistiendo a un curso de electrocardiogramas organizado en otro hospital (bastante lejos de casa), muy interesante y del que salí con las ideas más claras que cuando entré.

Hablando de todo un poco, la guardia ya sabéis que la pasé bastante bien... El miércoles, como os digo, hubo bastante trabajo (en realidad no más del habitual, pero nos entretuvimos con otras cosas y el pase de visita se alargó un poco). Los pacientes de esta semana, la mayoría los mismos que la semana anterior, han sido una fuente de experiencias para mí: desde una alta que dimos el lunes de la que me alegré muchísimo, a mi primera historia hecha íntegramente por mí (con correcciones posteriores, claro), los primeros familiares que preguntaron por mi, algún caso complicadillo que me motivó a estudiar... me quedo con todo lo que he aprendido de ellos.Y, por supuesto, siguen participando en todo esto mis Rs mayores y mi tutora, de los que intento aprender todo lo que puedo y a las que agradezco enormemente toda su paciencia y su saber enseñar.

Del curso no puedo contaros mucho, pues sería entrar en algo muy específico. Sí comentar que me pareció muy útil, combinando clases teóricas (que sí se hacían algo pesadas en algún momento), con seminarios prácticos en grupos pequeños donde todos podíamos aportar nuestra lectura del ECG en cuestión, y que creo que realmente es la mejor parte del curso. Me dio mucha lástima tener que salir antes los dos días, pero entre la reunión de las guardias que tuve el jueves, y asuntos familiares el viernes, no me quedó otro remedio. Por si a los futuros R1s os interesa, como creo que se organiza cada año, os dejo información sobre el curso.

¿Reunión sobre guardias? ¡Así es! El jueves por la noche por fin conocí a mis coRs de Familia, con los que nos reunimos para organizar las guardias del mes de junio y sortear los festivos para lo que queda de año. ¿El resultado? Además de 3 guardias para este mes, trabajar para Nochebuena y un festivo menor, me quedo con haberlos conocido y con la cenita que nos pegamos después unos cuantos. Eso sí, hay que preparar una cena en condiciones donde estemos todos.

Y ya está, ésta ha sido más o menos mi semana. La que entra se presenta intensa, con el trabajo de cada día, un curso de Urgencias cada tarde, una guardia el miércoles, las consabidas sesiones e intentar sacar tiempo para un par de cursos virtuales que debo hacer. ¿Tendré tiempo para estudiar?, ¿y para pasarme por aquí? Espero que sí, pero si no.. al menos será por estar haciendo lo que me gusta.

Mi primera guardia

 ¡¡Primera guardia superada!!

Apenas una semana después de incorporarme al Hospital, ya he tachado una cosa más de la lista de primeras veces como residente. Bueno, la he tachado a medias, pues tuve la gran suerte de no estar sola ante el peligro, pero aún así el miedo inicial a lo desconocido que es el mundo de las guardias, ha desaparecido (creo). Desde las 15.00h de ayer hasta las 10.00h de esta mañana, he intentado absorber al máximo todo lo que sucedía... y espero que alguna cosa se me haya quedado.

Después de mi jornada habitual (de 8.00 a 15.00h), comida y con muchas ganas, me tocaban unas largas horas en Urgencias... La verdad es que no se me han hecho largas, ni pesadas, aunque hacia las 8.00h de la mañana de hoy empezaba a notar los estragos del cansancio. He podido dormir, sí: teóricamente, he tenido 3 horitas para eso, pero como novata que soy en esto de las guardias, cuando he podido dejar de pensar que no iba a oír el teléfono si me llamaban y he conseguido dormirme... sí, ha sonado el teléfono.

Pero no ha sido una guardia especialmente dura, por lo que he podido ver (y teniendo en cuenta que los lunes, según dicen, son un día especialmente malo). La tarde se pasó muy rápido, con pausa para merendar a media tarde: pocos pacientes, ninguno demasiado urgente. La noche, al principio parecía que iba en la misma tónica, pero poco a poco la gente se ha ido animando a visitarnos y, después de despertarme, la verdad es que ya no hemos parado. Pero vamos, que he tenido tiempo para sentarme, estudiar, preguntar, repasar... ¡genial!

Como os decía no he estado sola, sino que una vez más he abusado de la paciencia de mi R2 para ir como un "añadido"; además, había también dos residentes más mayores y una adjunta, y la verdad es que todos han sido muy amables y docentes, enseñándome los pacientes que creían interesantes y explicándome algunas cosas que no se pueden olvidar en algunas de las patologías más frecuentes que se ven en Urgencias. Aún así, cuando los casos eran facilitos, me han dejado apañarme a mí sola: historiar, explorar, pedir las pruebas necesarias, plantear el tratamiento y si el paciente se podía dar de alta o podía ingresar; obviamente, siempre bajo supervisión (que para eso era el primer día), pero esta autonomía que me han dado, al contrario de lo que pueda parecer, me ha hecho ganar bastante confianza.

Es difícil resumir, de nuevo, todas las emociones que me embargaban ayer: miedo, curiosidad, ilusión, cansancio, respeto, ganas de aprender, preocupación... Pero más que con ellas, me quedo con las sensaciones. La sensación de atender a un paciente desde que entra por la puerta hasta que sale después de que le expliques que no tiene nada grave, la sensación de poner mi nombre y número de colegiada en un informe o una receta, la sensación de bienestar tras informar a los familiares preocupados, la sensación de una paciente sosteniendo tu mano y sonriéndote mientras le explicas que en unos días estará mejor.

En fin, ahora mismo, aunque agotada (y eso que cuando he llegado a casa he dormido un par de horas), repetiría las veces que hiciera falta. Es la novedad y la adrenalina, lo sé, y seguramente en unas semanas os haya hablado ya de guardias horribles. Pero de momento ésta, mi primera, no podía dejarme mejor recuerdo.

Consultas externas XXXII: semana del 16-22 de mayo


¡Hola a todos! Aunque esta semana ha sido de no parar (y menos lo será la que empieza mañana), no podía dejaros sin el resumen semanal; eso sí, tengo mucha lectura pendiente todavía, así que la mayoría la tendréis el próximo domingo.

Lo que sí os dejo es un LipDub muy divertido de la Facultad de Medicina de Valencia:

¡Primera semana superada!

¡Qué rápido han pasado los días! Hace nada estaba nerviosísima esperando empezar, y ahora han pasado ya 6 días de trabajo y aprendizaje (aunque sigo nerviosísima, para qué negarlo). Así que como no he tenido tiempo de pasarme antes por aquí, y como tampoco es plan de detallaros al completo toda mi vida, os hago un resumen de mi primera semana como residente.

Ya os conté el primer día, que básicamente fue poner caras a un montón de gente y situarme un poco. El primer día "de verdad", lunes, la verdad es que fue muy cansado... No había demasiado trabajo, pero salí muy tarde del hospital y, además, parece que todavía no he pillado el ritmo de volver a madrugar tanto. Sea como sea, ése día vi a mis primeros pacientes y seguí con la tarea más importante de la semana: tomar el pulso al hospital. Del lunes salí aprendiendo mucho de medicina, pero también a no perderme (definitivamente).

En general, los días han transcurrido más o menos igual, visitando en planta, aunque a eso hay que añadirle ya dos sesiones del servicio (muy interesantes las dos), una sesión que se hace semanalmente en el Hospital Clínic, dos horitas que bajé a Urgencias a observar cómo funcionaban por allí las cosas, un desfile de pacientes donde, desafortunadamente, la mayoría no han tenido buen final, etc. Pensándolo ahora, es difícil resumir todo lo poco y mucho que he vivido y aprendido ya: mi miedo a decir cualquier cosa, mis días volviendo a seguir a un residente (pero suerte tengo de que mi R2 me lleve con ella... ¡qué paciencia tiene conmigo!), mis tanteos de hacer historias clínicas que luego tienen que corregirse, el volver a explorar e interrogar a los pacientes (y sus familiares), el conocer a un montón de gente (y enterarme de que la mayoría ya me "conocían" porque me leen por aquí o conocen este blog), el ver un caso de los poco frecuentes (¡un pénfigo!), el tener mis primeros pichigüilis (con libro incluído)... ¡muchísimas cosas!

Eso sí, cada tarde al llegar a casa, después de comer rápido (si no lo he hecho en el hospital, que ha sido casi la norma), me ha tocado ponerme a estudiar. Aunque decir "me ha tocado" no es del todo correcto, lo he hecho porque he querido... ¡y porque tenía unas ganas locas! Y eso me parece genial; me parece genial que después de dormir poco, llegar agotada y tarde a casa y hacer todo lo que hay por hacer, me sienta motivada a estudiar y lo haga, de verdad, con muchas ganas. Es buena señal, ¿no? Porque aunque pueda parecer que es horrible que se me hayan olvidado tantas cosas (que lo es), el hecho de recordar otras muchas y de haber encontrado un lugar y unas personas que me motiven a hacerlo me encanta.

Así que, como véis, sigo encantadísima... y creo que lo estaré por mucho tiempo. Eso sí, el lunes me daré de morros con la realidad, ya que tengo mi primera guardia; y aunque no estaré sola (mi R2 de carabina de nuevo), cosa que agradezco enormemente, ahora mismo estoy bastante asustada.¡Tengo tanto que repasar y aprender! Suerte que, también para ponerme al día, la próxima semana me he apuntado a un curso sobre ECGs.

De momento, me toca descansar un poco por hoy. Intentaré volver a mi ritmo de publicación, sea cuál sea, pero como os dije me llevará unos días situarme del todo. Espero que mis coRs blogosféricos, y el resto,  hayáis tenido también una buena semana.

¿Qué es una historia clínica?

Desde que abrí este blog, la pregunta que más se ha repetido en las búsquedas y en Formspring ha sido qué es una historia clínica. Eso, y los montones de búsquedas de lo más variopintas que me llegan en referencia a este tema, y coincidiendo en que como R1 de Interna mi objetivo es hacer unas perfectas historias clínicas, me ha empujado a publicar esta entrada.

La verdad es que vistas algunas preguntas que me llegan, creo que muchos no lo tenéis nada claro... cuando en realidad me parece algo de lo más sencillo. Una historia clínica no es más que un compendio de todos vuestros antecedentes médicos, el motivo que os lleva a consultar a un médico, vuestras alergias, operaciones antiguas... pero también engloba a los resultados de la exploración física y las pruebas que os puedan pedir, el diagnóstico, la evolución y el tratamiento. ¿No habéis ido nunca al médico y os ha agobiado a preguntas? ¡Pues para eso son! En esta entrada, me voy a limitar a daros un esbozo de las cosas que solemos preguntar, y por qué, ya que tampoco creo que haga falta profundizar demasiado en el tema... luego, si queréis saber algo más concreto, siempre podéis preguntarme en los comentarios.
  1. Anamnesis: esta es la parte más extensa de una historia clínica, ya que se refiere a toooodas las preguntas que podemos hacer los médicos para llegar a saber qué le pasa a un paciente. Como veréis, solemos dividirla en diferentes partes:
    • Datos de filiación: como en cualquier informe y documento legal (como es una historia clínica), necesitamos conocer el nombre, edat, profesión, etc.
    • Motivo de consulta: lo principal, ¿por qué ha venido ese paciente a visitarse? Debemos ser capaces de sintetitzarlo en una sola línea, pues ya lo ampliaremos más tarde.
    • Antecedentes familiares: en mis años de estudiante he visto que muchas veces se omite este apartado en la entrevista al paciente, cuando debería ser básico, pues nos puede ayudar mucho. Deberíamos preguntar aquí por las enfermedades más prevalentes (hipertensión, colesterol, diabetes, cáncer, cardiopatía isquémica, etc.) y, a ser posible, deberíamos ser capaces de hacer un árbol genealógico de unas dos generaciones, pues podríamos estar ante un cuadro hereditario sin saberlo.
    • Datos epidemiológicos: esto quizás sea más específico de algunas patologías, como las infecciosas, y por eso también se omite a veces... aunque no deberíamos. Aquí hay que preguntar por viajes al extrangero recientes, vacunas o transfusiones recibidas, convivencia con animles, etc.
    •  Medicación habitual: importantísimo saber si nuestro paciente está tomando algún medicamento (y para qué lo toma)
    • Antecedentes personales: apartado muy extenso donde preguntamos por todo lo acontecido en el pasado,
      • datos del nacimiento: cómo fue el parto, primeros días, tiempo de lactancia, etc.
      • desarrollo y pubertad, sobre todo en las mujeres, para conocer su historia ginecológica (edat de la primera menstruación, si son regulares o no, etc.). También en las mujeres preguntaremos por el número de partos, hijos y abortos.
      • hábitos fisiológicos: ritmo miccional y defecatorio, tipo de dieta, nivel de ejercicio...
      • hábitos tóxicos: consumo de tabaco, alcohol u otras drogas.
    • Antecedentes patológicos (que podemos englobar en el apartado anterior): lo que no se nos puede pasar por alto:
      • alergias a medicamentos u otras sustancias.
      • vacunaciones (si no lo hemos preguntado antes)
      • enfermedades importantes en la infancia
      • accidentes y traumatismos importantes
      • enfermedades sufridas, ya sean de forma aguda (por ejemplo, una neumonía) o crónica (por ejemplo, diabetes). Aquí no sólo hay que reflejar que se han sufrido o sufren, sino cómo se controlan, si están en tratamiento, etc.
      • intervenciones quirúrgicas
    • Enfermedad actual: aquí ampliamos el motivo de consulta. Cuándo empezaron los síntomas, cómo ha evolucionado hasta el momento, qué molestias hay actualmente, si hay dolor, si hay fiebre... ¡todo lo que podamos saber! Deberíamos ser capaces de hacer, ni que sea resumidamente, una anamnesis por aparatos y sistemas, preguntando activamente por los síntomas y signos más comunes, desde la cabeza a los pies.
  1. Exploración física: cualquier maniobra que un médico haga debe constar aquí, junto a los resultados (sean normales o no, pues si ponemos nada el que la lea puede pensar que se nos ha pasado por alto hacerlo). Siempre deberíamos hacer una exploración completa, y no centrada sólo en un punto (es decir, si al paciente le duele la barriga, también hay que auscultarle y hacerle una exploración neurológica).
  2. Curso evoluivo: esta parte no está siempre, pero sí en pacientes que están ingresados o en observación. Si habéis estado ingresados en un hospital, habréis visto que los médicos se han pasado a veros y, aunque lo hayan hecho muy brevemente, os han explorado de nuevo y os han preguntado algunas cosas (cómo habéis pasado la noche, si tenéis dolor, etc.): bien, ésto es lo que se recoge en esta parte de la historia clínica, y nos sirve (como su nombre indica), para ver cómo evoluciona un paciente. A nivel ambulatorio o de consulta, corresponde a todas aquellas visitas que no son la primera (momento en el que os habrán hecho la anamnesis detallada), siempre que no os estéis visitando por un problema nuevo.
  3.  Dignósticos y tratamientos: es la parte más específica, donde reuniendo todos los detalles se llega a una conclusión... y a su debido tratamiento.
En cuanto al órden de todo esto, aunque los partados numerados sí tienen un órden lógico, dentro de la anamnesis puede variar... Hay quien sigue el proceso que os he dicho; a mí en cambio me gusta empezar por el motivo de consulta y la enfermedad actual, pues creo que para el paciente lo demás no tiene tanta importancia en el momento, y empezar preguntando si vive con animales puede darle la sensación de que, para nosotros, su problema no es importante. Sea como sea, lo más importante y que no debéis olvidar nunca, es que debéis seguir un órden (siempre el mismo), sea el que sea, pues de lo contrario os dejaréis muchas cosas por preguntar o hacer.

La verdad es que podría hacer una entrada muuucho más larga (o una serie de entradas) hablando de este tema, pues tiene bastante miga, pero como idea principal creo que os servirá.

Consultas externas XXXI: semana del 9 al 15 mayo


¡Qué semana tan especial para los nuevos residentes! Aquí estamos, empezando de nuevo, un largo camino que nos llevará a terminar nuestra especialidad.

En estos días, la blogosfera se ha hecho eco de esto: desde gente como yo explicando sus miedos hasta montones de adjuntos y residentes mayores dándonos la bienvenida. Pero tranquilos, que en esta semana ha habido lugar también para otras cosas muy interesantes.

Para terminar, hoy os dejo con el primer capítulo de una de mis series favoritas: Scrubs, que además creo que es la que mejor refleja el día a día en un hospital.

Mi primer día

¡Primer día superado! Me hubiese encantado contároslo ayer mismo, pero entre que Blogger no funcionaba y que yo llegué agotada a casa (no recordaba lo mucho que se anda y se está de pie en un hospital), tuve que dejarlo para hoy. La verdad es que ayer fue un día lleno de ilusión, completito, cansado... ¡de muchas emociones!

Con mi bolso lleno de esas cosas imprescindibles para una bata (además del fonendo, un montón de bolis, libretas, etc.) y mi mp3 llleno de música para subir la moral (que me arrancó un par de lagrimitas al atravesar la puerta del hospital, ya como empleda), salí muy prontito de mi casa; demasiado, porque tuve que esperar un buen rato. Aunque después esos minutos se vieron aprovechados, porque para ir al vestuario me perdí un buen rato por los subterráneos y el párking. Así que al final con el tiempo perfecto, me planté en la puerta del servicio de Docencia a las 8, donde nos habían citado a todos los nuevos residentes para vernos las caras y llevarnos a nuestros servicios.

Mis coRs me parecieron majísimos... aunque a la mayoría apenas voy a verlos más. Somos poquitos: una residente de Farmacia, una de Oftalmología, dos de Dermatología y, el único chico, de Radiología. La mayoría de ellos están bastante fuera de la parte puramente asistencial (moviéndose poco fuera de sus servicios) y ni siquiera hacen guardias, así que excepto en el curso de introducción hospitalaria, y poco más, creo que no volveré a verlos. A las chicas de Dermatología sí, pues empiezan 6 meses conmigo en mi servicio, y tendrán 1 año de guardias compartidas con las mías. Tenemos también 10 residentes de Familia, a los que estoy deseando conocer, pues es con los que más tiempo pasaré, pero ayer se incorporaban a las 12:00 (después de pasar por su centro de salud), y a esas horas yo ya estaba por la planta.

La cuestión es que después de vernos las caras, llenas de ilusión, hicimos un pequeño recorrido por el hospital... o las partes más importantes: los vestuarios (¡ya aprendí el camino!), los ascensores "rápidos", las diferentes comunicaciones entre los tres edificios que componen el hospital, urgencias, etc. Durante esta excursión fuimos dejando por el camino a mis coRs, a medida que llegábamos a sus servicios... hasta llegar al mío, que fue el último. El haber ido ya un par de veces me hizo sentir muy cómoda, porque la mayoría me conocían cuando llegué, y de verdad que me hicieron sentir muy bien, muy bien acogida y con (más) ganas de empezar a trabajar y aprender.

Fue una pena que ayer mi tutora, mi jefe de servicio y parte de los adjuntos estuvieran en un curso, porque no pudieron decirme a qué equipo me habían asignado, ni hablar con mi tutora de mis rotaciones y todas esas cosas... aunque no importa, dejamos eso para el lunes que ya estará todo el mundo. Si lo pensamos bien, fue una suerte, porque mi R2 (que está tan a gusto siendo R1 que no quiere cambiar) se encargó de mí y mis coRs de Dermatología, y además de acompañarla en sus visitas y ver cómo funcionan un poco las cosas, nos estuvo contando las cosas más prácticas: cómo funcionan las guardias y las vacaciones, truquitos para sobrevivir los primeros días, libros que necesitaríamos, qué adjuntos tenían más vocación docente, qué no pedir en la cafetería... ¡de todo! Tanto, que siendo el primer ya tuve que quedarme a comer y salir tarde.

Sea como sea, y aunque fue un día bastante atípico, salí muy contenta. Y, salí, además, con la firme sensación de que he encontrado mi lugar y no me he equivocado en la elección. Es muy pronto para saberlo, lo sé, pero con las presentaciones, los comentarios de la gente, el funcionamiento de todo... creo que no ando muy desencaminada. Ahora sólo me queda esperar al lunes y, ya sí que sí, empezar de verdad (de hecho, tengo tantas ganas, que en cuanto llegué a casa me puse a estudiar hasta la noche).

Espero que todos los que os habéis incorporado estos días estéis tan felices como yo.

Mañana...

Mañana terminan 3 meses con poco que hacer, sin estudiar. Mañana termina el despertarse tarde. Mañana termina el saber a qué hora llegaré a casa para comer. Terminan también años de espera, agonía, sacrificio y esfuerzo para llegar hasta aquí.

Mañana empieza mi residencia. Mañana empieza mi sueño.

Con 5 años por delante, mañana pisaré formalmente mi hospital, como R1 de Medicina de Interna (ya con todas las letras). No creo que haga mucho más que situarme en el hospital, conocer algunas caras, ver a otras que ya conozco de unos minutos, asentarme... tal vez acompañar a alguien a pasar visita si sobra tiempo, o ayudar en algo, o hablar de las próximas guardias... ¡no lo sé! Pero por poco que haga, sea eso o menos, para mí es un día muy importante, un día que recordaré siempre.

Estoy aterrada, siento que no sé nada y lo poco que sé (o, mejor, lo poco que recuerdo), no voy a saber aplicarlo; que estos años de preparación no han servido para nada. Me da mucho miedo hacer el ridículo, frustrar expectativas, sentirme inútil. Pero tengo tantas ganas de empezar, tantísima ilusión, que ese miedo no me importa y sé que sabré afrontarlo: sé que ante la primera pregunta que no sepa responder, sólo pensaré que cuando llegue a casa me toca ponerme a estudiar. La ilusión, las ganas, la alegría, superan con creces a todo lo demás.

Mañana dejaré de ser mayor para volver a ser pequeña, para volver a empezar. Será un camino largo, lleno de emociones, de malos y buenos momentos... ¡y estoy deseando vivirlos todos!

Residencia 2.0

Hoy quería traeros una entrada especial, porque más que mía espero que sea vuestra: a partir de vuestros comentarios, como siempre, editaré después el post para organizarlo todo. Pero, ¿y eso?

Como la mayoría sabéis en 2 días seré R1 (¡qué nervios!), y además de los miedos y preocupaciones lógicas que todo residente nuevo tiene, algunas dudas respecto al blog me rondan la cabeza hace semanas. Y como tengo la gran fortuna de pertenecer a esta gran blogosfera sanitaria, ¿quién mejor que vosotros para sacarme de dudas?

El caso es que, evidentemente, no quiero dejar este blog; de hecho, ya en su inicio, os conté que la idea original era centrarse en el período de residencia. Sé que bajará el ritmo, lógicamente, pero creo que podré mantenerme con 1-2 actualizaciones semanales. El problema es que yo tengo un montón de ideas: casos clínicos destacados que haya visto esa semana, lo que aprendo en las sesiones, etc., pero ahí viene mi primera duda: ¿hasta qué punto puedo compartir casos con vosotros? Evidentemente, sé que no puedo proporcionaros datos personales de nadie pero, ¿es ético o lícito hablaros de un caso, y por lo tanto de su diagnóstico? Imagino que no hay problema, y menos si hay consentimiento del paciente (cosa que intentaré hacer siempre que pueda), mientras no sea reconocible, pero de verdad me gustaría saber dónde debería situar el límite, más allá del sentido común. ¿Debo preguntar siempre a los pacientes?, ¿y si el domingo decido hablaros de un caso visto en Urgencias, siendo éste de un paciente al que no le he pedido permiso?, ¿debo pedir siempre permiso?

Otra cosa que me preocupa es el uso que puedo, o debo dar a las redes sociales... Leo a gente a la que admiro, como Emilienko, y veo que comparten con sus pacientes una dirección de correo y su cuenta de Twitter; me parece estupendo pero, ¿qué uso puedo darle, cómo puedo hacer que un paciente se sienta en la confianza de consultarme por estas vías? Y lo que es más, ¿puedo hacerlo como residente?, ¿qué beneficio le aporta al paciente?

La verdad es que defender el uso de estas herramientas (blogs, redes sociales, etc.) choca ahora con la realidad, con lo que es ético, lo que es legal y lo que es útil. Hacer una residencia 2.0 es lo que más me gustaría, y sé que todos podríamos aprender mucho de ello pero, ¿cómo lo hago? De verdad que agradeceré mucho cualquier aportación que podáis hacerme, como lectores, como médicos que utilizan estas herramientas, etc. ¡Gracias!

Consultas externas XXX: semana del 2 al 8 de mayo

En mi última semana de vacaciones, y aunque a horas un poco inapropiadas, os traigo como siempre el resumen de lo mejor de la semana.

Eso sí, en estos días no he encontrado ningún vídeo interesante para poneros... ¿alguna sugerencia?

La jerarquía de un hospital

Como en cualquier organización que se precie, en los hospitales, hay jerarquías...

Evidentemente no a todos gusta, aunque la mayoría coincidimos en que alguna forma de organización es necesaria para que todo el mundo sepa qué debe hacer, y ante quién debe responder. El sistema, como todo, es mejorable, pero lleva siendo el mismo desde hace muuucho tiempo. Y, como me guste o no, en una semana estaré dentro de él, me ha parecido interesante comentaros sus peculiaridades... Seguro que dentro de un año podré hablaros mejor de estos entresijos pero, de momento, os dejo una pincelada.

En la base de la pirámide, que como siempre es la parte más numerosa, están los estudiantes de Medicina. Los hay quienes directamente los consideran fuera del sistema, pues no se pueden considerar todavía "trabajadores", pero a mí me gusta incluirlos en él: si las prácticas de nuestra carrera fueran como deberían ser, sin duda serían una base sólida y bien aprovechada... De momento, los estudiantes se limitan a seguir a algún residente, buscar algún café, mirar las constantes de los pacientes (aunque nadie les pregunte después por ella) y, en raras ocasiones, hacer cosas más provechosas como completar las peticiones de analíticas, esperar los resultados de alguna prueba o, ¡sorpresa!, historiar al enfermo. Sin duda es deprimente su función hoy en día, y a mi parecer el engranaje que más podría y debería mejorar.

En el segundo tramo de la pirámide están los residentes. Pero, ojo, ¡no todos son iguales! El escalafón más bajo (y que algunos consideran realmente la base del sistema), somos los residentes de primer año, comúnmente abreviados como R1. Nuestra tarea, al principio, es poco más que la de un estudiante, pero en pocas semanas empezamos a ganar responsabilidad de forma progresiva (¡o eso espero!). El grupo de residentes tiene sus particularidades:
- siempre se nos llama con la letra R y el número que indica nuestro año (del 1 al 4-5, según la duración de nuestra especialidad).
- nuestros compañeros de año, los que entran con nosotros al hospital, son nuestros co-erres (o coRs), indicando que se encuentran en el mismo escalón que nosotros.
- cada año, siempre el mismo día, cuando entren los nuevos residentes ascenderemos de peldaño: el jueves, que empiezo yo, los hasta ahora R1 pasarán a ser R2, éstos se transformarán en R3, etc etc. Aquí sí, con cada nuevo año, se adquiere más responsbilidad y se tiene menor supervisión.
- ... de este modo, los residentes "mayores" se encargan progresivamente de enseñar y guiar a los residentes "pequeños"

Por encima de nosotros están los adjuntos: médicos que han terminado su especialidad y funcionan, en el día a día, de forma totalmente independiente. Normalmente, dirigen un "equipo", que se compone de él y "sus" residentes, siendo los máximos responsables de su formación, junto a los tutores... pues el tutor de cada residente puede corresponderse, o no, con el adjunto al que eres asignado.

Pero ser adjunto no significa no rendirle cuentas a nadie, pues por encima de todo tenemos al jefe de servicio, quien coordina a todos los adjuntos, residentes y estudiantes y, por lo tanto, a todos los equipos que trabajan en el servicio (además, obviamente, de otras funciones más burocráticas). Después de él, ya nos iríamos a cargos generalmente no asistenciales, como el director médico, el gerente del hospital... vamos, las altas esferas.

¡Y esto sólo en lo que se refiere a la parte médica! Luego tenemos al equipo de enfermería, que funciona más o menos como nosotros, junto a los auxiliares y los celadores... vamos, todo un quebradero de cabeza para RR.HH y gestores. Como véis, en un lugar donde trabaja tantísima gente es necesario algún modo de ordenarnos, aunque, como ya os digo, esta jerarquización es bastante discutible.

Ahora ya sabréis de qué os hablaré a partir de ahora cuando me refiera a mi adjunto, mi coR, mi R2 o lo que sea. De momento, me toca empezar por abajo...


Editado: @rosataberner, me comentaba ayer en Twitter un par de cosas, y como yo no tengo ni idea y me parece interesante, os lo dejo por aquí:
El jefe de servicio creo que no "manda" a los resis (B.O.E.) (...) Pues habría que mirarlo, pero ahí la figura del tutor creo que está por encima del jefe de servicio. Creo que esto es para que no se tienda a usar a los resis sólo como "mano de obra" por parte de ciertos jefes de servicio

Buscando residencia IX: cómo completé mi lista


Ha pasado ya casi un mes desde que obtuve mi plaza... ¡qué rápido pasa el tiempo cuando se es feliz! Así que antes de que pase todavía más tiempo, quería explicaros brevemente cómo hice mi famosa lista para que, tal vez, en el futuro pueda servir de consejo a los futuros residentes. Evidentemente, no es ningún método, simplemente como lo hice yo.

Si me seguís desde hace un tiempo, ya sabréis (o podéis intuir), que tenía un jaleo considerable en mi cabeza. A pesar de que mi especialidad la tenía clara (con segundas opciones muy cerquita, pero clara al fin y al cabo), el lugar me llevaba de cabeza... No sabía si ir a un hospital grande o a uno pequeño; no sabía a qué grande o pequeño quería ir. Este problema creo que no está en todas las especialidades, pero en Medicina Interna me parece un punto muy importante, que puede marcar la diferencia en la futura formación; otro día os hablaré de este tema y cómo me decidí en esta cuestión, pero hoy no quiero alejarme mucho del tema inicial. Pero, ¿qué pasó cuando supe, más o menos, dónde quisiera ir?: pues tenía que meterlo todo en una lista ordenada, con muuuuchas opciones, para que el día P no me pillara desprevenida.

Lo primero que hice fue hacer una lista según mis "sensaciones": qué impresión me había llevado del lugar y la gente, qué tipo de pacientes había, cómo me sentí al salir de allí, si me había imaginado después trabajando allí... y, sin mirar para nada mis notas tomadas esos días, qué cosas buenas recordaba de cada hospital (distancia, guardias, rotaciones, sueldo, etc.). Con eso obtuve una primera lista muy, muy subjetiva, donde reinaban los pálpitos y poco más.

Después vino la parte de Anna que suele predominar en mí, que es la lógica y la reflexión: me pasé cerca de una hora creando una lista de prioridades más o menos objetiva. Para ello, cogí varios folios y creé una tabla con tres columnas:
- cosas buenas/ventajas
- cosas malas/desventajas
- cosas que sólo podía encontrar en ese lugar

Esas tres columnas las llené con todos los hospitales que visité, y alguno más del que disponía información por otras vías. Evidentemente, al ponerlo todo (lo más razonable, como librar las guardias, o lo más subjetivo, como estar al lado del mar) obtuve muchos parámetros, pero fácilmente (y de forma muy visual), pude ver que había hospitales donde las cosas buenas eran muchísimas, otras donde las malas eran importantes, y otras donde encontraría cosas exclusivas si hacía allí la residencia. Así, dentro de que seguía siendo una lista subjetiva (porque lo que para mí es bueno, como tener muchas sesiones, para otro puede ser malo porque le parezcan un coñazo) era mucho más reflexiva, y la hice contrastando toda la información que saqué de mis rutas hospitalarias.

Al final, como podéis imaginar, lo que hice fue fusionar las dos listas. Para poca sorpresa mía, los pálpitos fueron acertados, ya que más o menos la primera lista "impulsiva" concordaba con la segunda lista "reflexiva". Retoqué alguna cosilla antes de darla por terminada, pero en un proceso total de un par de horas, lo tuve claro... ¡y no sabéis lo descansada que me quedé! Esa lista, aunque fue sufriendo tachones, no se modificó en lo más mínimo.

Afortunadamente, mi primer puesto es el que conseguí obtener: fue el primero en las dos listas que creé, así que no creo haberme equivocado. Por si acaso, llevaba muchas opciones: 10 hospitales donde, con sus más y sus menos, no me importaría estar, 5 hospitales que me quedaban terriblemente lejos de casa (y que ni siquiera había visitado), pero a los que iría con tal de no renunciar a la especialidad y soñada. Y, finalmente, mi segunda opción (Medicina de Familia), con todas las unidades docentes que me gustaban en la província.

Si estáis leyendo y os encontráis en los días previos a vuestra elección, algunos consejos rápidos:
- la lista es vuestra, y tenéis que hacerla solos. Podéis consultar y hablar durante el proceso, claro, pero esas horitas de ponerse frente al papel y escribir los hospitales... es una decisión que debéis hacer sólo vosotros.
- por la misma razón, y porque la habréis hecho en un momento de serenidad (relativa), debéis hacerla antes de que empiece la asignación de plazas y, por nada del mundo, la cambieis después.

Como todo, ésta es sólo mi opinión y consejo. Si alguno quiere consultar mi lista completa, sólo tiene que preguntar, pero recordad siempre que el hospital/especialidad es algo muy personal, y mi primer puesto podría ser el último para vosotros. ¡Encontrad vuestro primero de la lista!

Antecedentes clínicos XIV


Un mes más para Historia Clínica, intentando acercarme todavía al ritmo preMIR y temiendo por lo que pasará cuando empiece la residencia... pero aún así, durante el mes de abril, hemos recibido nada menos que ¡¡10.092 visitas!!

La mayoría de vosotros (un 44,86%) llegáis ahora a través de enlaces de otras webs, Twitters, Facebooks y demás, aunque el 42,50% que accede a través de buscadores está muy cerquita. Además, este mes han aumentando de nuevo los enlaces directos (12,62%), cosa que ya sabéis que siempre me alegra.

Durante el mes de marzo, vuestras lecturas han seguido bastante enfocadas en el MIR, aunque se empieza a ver algo más de variación. Mi entrada sobre la oferta de plazas de este año ha recibido 452 visitas, y le siguen mi adjudicación de plaza (390 visitas) y los días que siguieron a mi búsqueda de residencia (220 visitas). Habéis leído sobre el uso de contrastes en la TAC (198 visitas), la esclerodermia (191 visitas), el proceso de matriculación para el MIR (187 visitas) y el proceso de elección de plazas (177 visitas).

Pero, ¿cómo habéis llegado algunos hasta aquí?:
- pancreatitis en cocodrilos (interesante...)
- imagenes de respuestas (vale, no lo pillo...)
- arañas raras (parece que este mes va de animales xD)
- 222 historia del numero (??)
- abandono a mi familia y me retiro a meditar (oye, cada uno tiene sus prioridades...)
- aplicacion de supositorios eroticos (no podían faltar...)
- biografia del que canta si no no fueramos venio no no fueran atracao y eso q te lo dijeron (vale, me ha matado xDDDD)
- chocapic medicoblasto (¡yo quiero conocerlo!)
- como pedir dinero para mis vacaciones (¡con valor!)
- en nicaragua hay gente daltónica (... como en todos lados)
- frecuencia trafico contenedores transiberiano 2010 (no tengo ni idea...)
- historia clinica en la iglesia (me da a mí que encontraríamos muuuuchas patologías...)
- nanotangas (la verdad es que algunos ya no pueden reducirse mucho más...)
- siameses humanos casados gemelas (espero que se lleven bien...)
- videos porno q se seas rapidos y no se peguen cuando os vea (eso, para que andarnos con rodeos...)

Consultas externas XXIX: semanas del 25 de abril al 1 de mayo

 Una semanita más, aquí tenéis el resumen de la semana de la blogosfera sanitaria. Si, además queréis echar un vistazo por nuestra entrada más leída, podéis hacerlo aquí.

Y, para terminar, el vídeo de esta semana: encontrado gracias a La ciencia y sus demonios, el paso del VIH al interior de una célula.

Ojalá fuera tan fácil...

Llevo algo más de 2 meses (desde que, por desgracia, perdí a Aaron mi perro y mejor amigo), meditando mucho sobre la entrada de hoy. No quiero herir a nadie, no quiero crear ninguna confusión... sólo quiero desembarazarme de algunas ideas que me rondan y que necesito expresar. El empujón final para escribir lo tuve ayer noche, gracias al programa de televisión Banda Ampla (es en catalán, pero si lo entendéis os aconsejo verlo).

¿Y de qué quiero hablaros? De algo tan simple y natural como la muerte.

No voy a entrar en discutir las diferencias que puede haber entre eutanasia, suicidio asistido, encarnizamiento terapéutico, etc. Para eso, otros lo han contado mucho mejor que yo; por ejemplo, Sophie lo hizo hace unos días. Tampoco quiero escribir una entrada esgrimiendo mil razones hacia una u otra opinión, sólo quiero contaros la mía, que es tan particular y respetable como cualquier otra; por eso, sois libres de expresar en los comentarios todo aquello que queráis decir, siempre que sea con respeto.

La muerte de Aaron fue algo rápido y bastante inesperado, apenas tuve una semana para hacerme a la idea de que algo no iba nada bien. Me enteré que estaba enfermo un lunes, lo fui a ver, y toda la familia aguantamos esa semana; ¿aguantamos el qué? Una mejoría, supongo, o tal vez algo más egoísta como intentar mantenerlo a nuestro lado cuando ya se había terminado su tiempo. No estaba muy mal, de hecho lo único que hizo fue dejar de caminar, pero todos sabíamos que aquello no iba a mejorar, no sé qué pretendíamos engañándonos a todos. El viernes llamamos al veterinario, que vino a verle a casa, y tras 5 minutos nos planteó que quizás deberíamos pensar en una solución definitiva... Miré a mi madre, y en un segundo supe lo que tenía que hacer. Con todo el dolor de mi corazón dije que sí, que no quería verle sufrir más.

Esa tarde fue la más larga y corta de mi vida: larga, esperando la hora de terminar con todo, y corta, porque cada abrazo, carícia y juego me sabía a poco. Cuando llegó el momento, pese a estar derrumbada y sentirme enormemente triste y culpable, me invadió una sensación de estar haciendo lo correcto, de saber que, pese a todo, era lo que debía hacer... y no hacerlo hubiera sido algo muy egoísta por mi/nuestra parte. Dos inyecciones, y se terminó sin ningún sufrimiento. Así de rápido.

Y allí, todavía acariciando su lomo, pensé: ¿por qué no es tan fácil con las personas? ¿Por qué alargamos inútilmente el sufrimiento de alguien, muchas veces pese a que él exprese su voluntad de no hacerlo? ¿Por qué no regulamos de una vez el proceso de la muerte y dejamos de tener estos miedos y tabús? ¿Por qué actuamos tan egoístamente, manteniendo a alguien "con vida" sólo porque nosotros no podemos renunciar a estar con él? Si fuera tan simple para las personas... Ninguna ley podría obligar a nadie a hacer algo que no quisiera, pero los que sí desearan terminar con todo no se verían abocados a la desesperación y la criminalización.

Por favor, que quede muy claro: no estoy comparando en ningún momento la vida de un perro (u otro animal) con la de una persona. Simplemente estoy aprovechando una experiencia propia para poneros en situación y presentaros las dudas que me asaltan.

Sin duda, yo no quisiera que se me mantuviera con vida si estuviera en estado vegetativo, ni siquiera si estuviera consciente pero padeciera terribles dolores o una grandísima incapacidad. Respeto el hecho de que haya gente que sí quiera seguir adelante pese a todo eso pero... ¿por qué no lo hacemos más fácil para todos?

He releído y retocado esta entrada mil veces, y nunca acabo de estar satisfecha así que la dejaré así... Espero no haber molestado a nadie con mis opiniones; para cualquier cosa, tenéis los comentarios.

Mamá, quiero ser digestóloga

¡Hace mucho que no actualizaba esta sección! Como sabéis, su idea original era llevarla a cabo hasta las pasadas elecciones de plaza MIR, pero ya llevaba unos meses pensando que, en vista de lo mucho que os gusta y los grandes profesionales que abundan por la red, lo mejor sería continuar y crear una sección fija, ¿os parece bien? Así, podemos entrevistrar a profesionales de la misma especialidad (para ver diferentes puntos de vista), presentar todas las especialidades con calma... y los que tengáis que elegir plaza en un futuro, tendréis siempre entradas recientes sobre el tema.

Sea como sea, hoy os traigo una entrada sobre una especialidad "de cabecera", de esas que todos los estudiantes conocemos y nos acompaña a lo largo de toda la carrera: la medicina del Aparato Digestivo. Para ello, cuento con la excelente colaboración del Dr.Luis Hernández, al que podéis leer en su cuenta de Twitter (@fingusmingus) y con el que aprenderéis mucho si seguís su blog, Una voz en el desierto. ¡Espero que os parezca tan fascinante como a mí!

¿Podrías contarnos cómo se organiza tu especialidad? (duración, rotaciones, sub-especializaciones…)
La especialización dura 4 años y suele incluir una rotación por medicina interna y después rotaciones por dentro del servicio, en hospitalización, endoscopias y consultas externas incluyendo consultas específicas. Muchos hospitales incluyen rotaciones en ecografía digestiva, manometría y pHmetría, ecoendoscopia  y por unidades especiales como trasplante hepático o unidades de sangrantes, unidades de cuidados intermedios donde se trata a pacientes con hemorragia digestiva. En algunos centros, en el último año te puedes subespecializar en algún campo (sobre todo Enfermedad inflamatoria Intestinal y Hepatitis)

¿Cambiarías algo en la organización (más o menos subespecializaciones, duración, rotaciones externas…)
Creo que a todos nos gustaría tener más tiempo para formarnos, pero la formación se acaba complementando cuando saltas al ruedo de ser adjunto. Dónde yo me formé (H. La Paz de Madrid) no era habitual hacer rotaciones externas salvo la de transplante hepático al Ramón y Cajal que está a menos de 1 Km.  Y creo que sirve de mucho el ver cómo se trabaja en otros sitios para darte cuenta de las cosas que se hacen tanto bien como mal en el tuyo. 

¿Qué debe tener alguien para digestólogo? ¿Qué no? 
Creo que no hace falta nada especial. Que no te den mucho asco la caca y las babas y que te interesen las técnicas, ya que son parte importante del día a día. Para las técnicas no hace falta una habilidad especial. 

¿Qué crees que es lo mejor y lo peor de la Digestología? 
Creo que es una especialidad preciosa a pesar de estar todo el día hablando de cacas y vómitos ;) Tiene una parte clínica muy importante con una patología muy variada (páncreas, intestino, hígado…) tanto a nivel de hospital como de consulta y unas técnicas muy chulas para quien quiera desarrollar las habillidades manuales sin tener alma de cirujano.
En cuanto a lo peor, quizás el que tenemos mucho paciente funcional al que no se consigue dar una solución definitiva y eso a veces frustra un poco, sobre todo si no consigues hacerle entender lo que le pasa.
  
¿Era ésta tu primera opción al hacer el MIR? ¿Cuándo y cómo supiste que era lo que querías hacer? 
Era mi primera opción. No sabía muy bien decirte cuando me enamoré de mi especialidad, supongo que siempre me había gustado y poco a poco me acabé decidiendo. Fue muy importante mis rotaciones de estudiante, en las que me trataron muy bien y me dejaron interaccionar con los pacientes. 

¿Qué otras opciones barajaste si no conseguías plaza? 
Aunque confiaba en tener plaza, dejé como opciones Anestesia, Intensivos y Medicina Interna. 

¿Alguna vez te has arrepentido de haberla escogido?
            Nunca

           … si la respuesta es que no, ¿aún así te gustaría haber estudiado también alguna otra especialidad (o     hacerlo en el futuro)? 
En general me gustaban mucho las especialidades clínicas amplias, interna, familia, nefro, y anestesia o intensivos, y creo que hubiera sido feliz haciendo cualquiera de esas especialidades, pero ahora suficiente tengo con mantenerme al día.
   
Si alguien quiere seguir tus pasos, ¿le recomiendas alguna preparación extra, algún hospital donde hacer la residencia, etc.? 
Preparación extra ninguna.  En cuanto a hospitales, le diría que escogiera uno en el que el residente tuviera peso y le dejen hacer cosas. Se trabaja más pero sales mejor formado. De los hospitales en los que he trabajado, La Paz y Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares dan buena formación y creo que sales bastante preparado.
  
… ¿y podrías recomendar algún libro, blog o web dónde conocer mejor la especialidad o a otros profesionales como tú? 
En cuanto a libros, está muy bien el manual de la AEG que está en su página , y el de la AEEH (Hepatología)  y el atlas de endoscopia del Dr. Vazquez-Iglesias. Pero a lo largo de la residencia cada uno va cogiendo un poco de cada lado. La “biblia” sería para mi el Schleissinger, buen libro pero menos práctico para el día a día. 
En cuanto a blogs, yo sigo a http://elendoscopista.blogspot.com/ de endoscopia y en facebook el grupo de residentes y adjuntos jóvenes https://www.facebook.com/group.php?gid=5774917317 moderado por Diana Ávila.
  
Véndenos tu especialidad en 5 palabras.
            Historias (clínicas) y tecnica de la mano (esto es muy chungo, nada cabe en 5 palabras)


          Para  llegar aquí, además de tu licenciatura debiste pasar por el “temido MIR”, así que hablemos un poco de él: ¿Es para tanto? Es decir, tenías una idea de cómo era o ahora ves que la gente tiende a exagerarlo por desconocimiento… 
El MIR es muy duro. Yo, por mi forma de ser lo llevé bien pero condiciona completamente una época importante de tu vida. A mi me gusta pensar en él como un reto que logré superar. Sin esfuerzo no hay recompensa ¿No?

 ¿Te parece el MIR un sistema justo de asignación de plazas?, ¿cambiarías algo en él?
Me parece relativamente justo. Antes de cambiar el MIR creo que habría que cambiar el curriculo de la carrera y enseñar más medicina y menos datos así podrí intentar hacerse un MIR más lógico u otro tipo de acceso a la formación postgradual.
  
¿Cómo enfocaste tu preparación?, ¿volverías a hacerlo igual?
Yo estudié por academia y desde el principio de 6º. Cómo venía de Erasmus y el modo de aprender era muy diferente intente estudiar desde el principio aunque no lo conseguía siempre. Me fue bien, así que asumo que repetiría.

¿Estabas muy agobiado o contabas con un colchón de seguridad por buen expediente?
Tenía un expediente normal. Pero en general no suelo agobiarme mucho.
  
¿Obtuviste el puesto que necesitabas?, ¿crees que podrías haberlo hecho mejor o creías que lo harías peor?
Conseguí la plaza que quería, que era el objetivo. Podría haberlo hecho mejor. Saque unas 100 plazas peor de mi objetivo teórico, pero lo importante es poder hacer lo que quieres.
  
¿Es verdad que durante la residencia se olvida todo lo no tocante a tu especialidad? :P
Como todo en la vida, lo que no se usa se acaba olvidando. Los que tienen más memoria tienen más facilidad para recordar pero sí se olvidan muchas cosas. Lo que no se olvida es a base fisiopatológica, con lo que retomar es muy fácil.

Para terminar… ¿podrías mandar un consejo a todos los que vayan a preparar ahora la oposición?
Tomaroslo con calma. Estudiad y confiad en vosotros, que lo mejor está por venir, la medicina es preciosa en todos los campos.


Luis, ¡¡muchísimas gracias!!

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