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Necesito un empujoncito

Sí, lo necesito.

Hoy he conseguido arrancar unos minutos a mi día (tener una semana de vacaciones ayuda), y la verdad es que podría haberlos dedicado a muchas otras cosas... pero me he sentado ante el teclado, y sólo me ha apatecido pasarme por aquí.

Pero Anna,¿habrá alguien más ahí?, ¿y qué vas a decir?. ¿Hace falta explicar los grandes logros (y frustraciones) de estos largos meses... años?,¿o seguimos como si ho hubiera pasado nada?. ¿Qué digo?

Pues no lo sé, la verdad. No sé si hay alguien todavía por aquí, o habrá alguien que aterrice por casualidad alguno de estos días. No sé si queréis una breve descripción de este tiempo de ausencia (lo más importante no se puede obviar: ¡¡terminé la residencia!!), o si preferiríais que hablara de algún tema en concreto, que recuperara alguna sección... La verdad, ni siquiera sé si ésto es fruto del deseo (siempre presente) y el tiempo ocioso (casi cosa del azar) y,  por lo tanto, volverán a pasar un tiempo indeterminado hasta que vuelva. Pero lo que quiero, de verdad quiero, es volver de verdad.

Y para ello lo que necesito, de verdad de la buena, es un reinicio. Y que me digáis, si aún me leéis, si os gustaría seguir con el tono del blog, alternando algo de ciencia con vivencias personales; si hay algún tema que os atraiga más y sobre el que querríais saber, si mis presentaciones y sesiones os siguen pareciendo útiles...

Lo que necesito, de verdad, es un empujoncito a mi motivación. Como siempre, comentarios más abajo, o vía Twitter (@Anna_Pardo; @Historiaclínica).

Los ángeles de la guardia

No quería dejar pasar la Semana de la Enfermería sin hablaros un poco de este gran colectivo. Y, perdonádme, pero aunque mi admiración va para todos ellos, no puedo sino centrarme en el personal de enfermería de mi hospital y, más que en ningún otro, en el personal de Enfermería de Urgencias.

Como ya os dije el otro día, a mí (como a todos), me han salvado el culo en más de una ocasión. No puedo sino agradecer a tod@s l@s enfermer@s que han trabajado y trabajan conmigo la gran paciencia y profesionalidad que han demostrado en todo momento. Conmigo y, sobre todo, con los pacientes.

Personalmente, por las horas que paso con ell@s, me llevo mucho mejor con l@as enfermer@s de Urgencias, que son también con quien trabajo de forma más estrecha. Eso me ha  propiciado, además de buenas amistades fuera del hospital, un buen ambiente de trabajo, gran colaboración por su parte y aprender muchísimo de ell@s, quienes llevan en general mucho más tiempo que yo en ésto y, además, están muy bien preparad@s. Cuando tengo guardia me suelo preocupar de mirar con qué adjuntos o residentes compartiré esas horas, pero si de algo no me preocupo nunca es de saber qué turno de Enfemería me toca: con sus más y sus menos, sólo tengo buenas palabras para tod@s.

Evidentemente, ha habido encontronazos con algunos. Evidentemente, no todo el mundo se vuelca del mismo modo en el trabajo. Evidentemente, no me fío del criterio de tod@s cuando me advierten que corra (o que no lo haga). Pero, afortunadamente, tengo la suerte de trabajar en un hospital pequeño donde todos nos conocemos y sabemos de qué pie calzamos y donde, por suerte, el personal de Enfermería realiza una gran labor de forma admirable.

Creo que los pacientes tienen la idea de que los médicos y l@s enfermer@s no nos llevamos bien; de que unos nos creemos por encima de los otros. Desgraciadamente, hay compañeros que fomentan esa idea con su actitud. Pero creo también  que, poco a poco, la Sanidad se está alejando cada vez más de esa "parcialización del conocimiento" y que, entre todos, estamos construyendo un espacio de trabajo en equipo multidisciplinar donde cada uno aporta lo que puede. Está en manos de todos hacer que ésto siga así, que compartamos nuestros conocimientos y experiencias entre todos, que nos escuchemos, y que eso se traduzca en una mejor atención al paciente.

Una vez más, un consejo a los que empezáis ahora: ¡escuchad a Enfemería! Y a tod@s los que compartís horas conmigo (o las compartiréis), perdonad mis dudas e inseguridades, tened un poquito de paciencia conmigo y estad segur@s de que siempre estaré agradecida por la gran labor que lleváis a cabo y lo mucho que aprendo de vosotr@s cada día.

Pequeña guía de supervivencia en las guardias

¡Cómo pasa el tiempo! En menos de un mes los nuevos residentes se incorporarán a nuestros hospitales y, aunque las dudas y las inseguridades son muchas, la mayoría de ellos están  preocupados por las guardias. ¿Cómo serán?, ¿las resistiré?, ¿sabré qué hacer?, ¿estaré solo?, etc.

Siempre que los "peques" me preguntan algo sobre la residencia, sale este tema como uno de sus mayores miedos. Así pues, sin pretender adoctrinar a nadie, me gustaría dar algunos consejos para todos ellos (podéis encontrar otros muchos en infinidad de blogs, y el consejo número uno sería que les echárais un vistazo a todos ellos para tener diferentes puntos de vista).  
Tened en cuenta, que todo variará un poco siempre en función de vuestro hospital y vuestra especialidad, pero hay una serie de cosas que me parecen importantes para todos.

1. Bajad vuestras expectativas. Por suerte, un servicio de Urgencias no es tan emocionante como nos hacen creer en las series de televisión (al menos no siempre...), así que no mantengáis un nivel de estrés mayor del necesario, pensad las cosas con calma y no busquéis tres pies al gato: lo más frecuente suele ser lo más común. No intentéis dar con diagnósticos rarísimos, generalmente no hará falta. Pensad que por cada caso "raro" atenderéis a 20 pacientes con afecciones comunes, así que prestadles atención y dejad las rarezas para cuando algo de verdad no os encaje. Del mismo modo, recordad que, por fortuna, las urgencias no son siempre emergencias: ¡¡priorizad!!

2. Aprended a sobrellevarlas... y a quererlas. Sí, vais a poder con las guardias: vais a poder estar sin dormir, incluso algunos tendréis que seguir trabajando al día siguiente (y lo conseguiréis), vais a ser capaces de encadenar una guardia con otra, y ésto lo haréis semana a semana, mes a mes, año tras año... ¡Todos lo hemos hecho! La gran mayoría de vosotros pasará la mayoría de vuestra residencia haciendo guardias (incluso algunos, será a lo que os dediquéis cuando terminéis), así que os aconsejo que no las cojáis con miedo, que no las vivais como algo negativo... Evidentemente, a unos nos gustan mucho más que a otros, peero vais a tener que hacerlas sí o sí, así que intentad ir con  una actitud positiva. Pensad que en las guardias se aprende mucho (a veces, donde más), así que vividlas como algo bueno para vosotros.

3. Asumid lo que podáis. Nadie espera de vosotros que el primer día manejéis a 5 pacientes a la vez, ni que asumáis los casos más complicados. Si queréis empezar llevando sólo un paciente a la vez, viendo las cosas más "banales" podéis hacerlo... de hecho, debéis hacerlo y mi consejo por encima de todo es que lo hagáis. La responsabilidad durante la residencia, sobre todo en  las guardias, debe ser progresiva, así que si os presionan con cosas complejas o con demasiada carga asistencial quejaros: sobre todo al principio debéis sentiros cómodos y confiados con lo que estáis haciendo.

4. Preguntad. Los adjuntos y los residentes mayores estamos para eso, así que preguntad hasta hartaros. Preguntad si lo estáis haciendo bien, si se os ha pasado algo por alto, si estamos de acuerdo con vuestra opinión, si os podemos explicar algo sobre esa patología, si cambiaríamos el manejo o tratamiento, si pediríamos más pruebas... Pero preguntad también qué estamos haciendo nosotros: qué pacientes estamos viendo, por qué hacemos lo que hacemos, si nos podéis echar una mano en algo... Preguntar es básico para aprender, y cuánto más preguntéis ahora menos tendréis que hacerlo en el futuro (cuando más se dará por hecho que debéis saber las cosas), así que no tengáis vergüenza y sed cotillas.

5. Dejaros ayudar. Claro, si nos preguntáis algo, escuchad lo que os tenemos que decir y hacednos caso... o no, pero dadnos una razón y discutamos sobre ello y los diferentes puntos de vista. Y ésto sirve también para decir que preguntar está bien, pero no lo mismo cuatro veces. Yo intento siempre explicar todo a los más pequeños, pero cuando el mismo residente me pregunta lo mismo guardia tras guardia, os aseguro que mi respuesta es cada vez mucho más escueta hasta que, al final, le recuerdo que eso ahora sí ya debería saberlo.

6. No olvidéis la parte técnica. Las guardias son una gran oportunidad para practicar todo tipo de punciones, exploraciones físicas completas, suturas, vendajes, poner vías y sondas... Aprovechad para hacerlo y mirar cómo lo hacen los demás.

7. Controlad el tiempo. Vale, todo lo anterior está muy bien, y como os decía al principio el ritmo de trabajo no es siempre tan acuciante como nos hacen creer. Pero estamos en Urgencias, y aunque a vosotros os pueda parecer que un paciente concreto no tiene nada grave, ni siquiera un motivo real por el que acudir allí, recordad que tal vez lleve muchas horas esperando y que, como él, otras tantas personas esperan en la salita y, entre ellas, algunas sí tienen el tiempo en su contra. No hay que ir con prisas, el paciente merece que os toméis el tiempo que cada uno necesite... ¡pero no más! Del mismo modo, intentad ahorrar el máximo tiempo pidiendo pruebas (tomáos un minuto para pensar y pedidlas todas juntas), no os durmáis escribiendo la historia clínica e intentad ir siempre al grano. A veces os será complicado, pero si aprendéis a controlar los tiempos y a organizaros, os aseguro que tendréis la sensación de que vuestras guardias serán mucho más relajadas.

8. Pensad si es necesario... ¿Es necesario pedir radiografía de tórax a todos los pacientes?, ¿venir a Urgencias significa salir con un pinchazo?, ¿esa medicación no puede administrarse por vía oral?, ¿ese ingreso no puede evitarse? En estos tiempos más que nunca hay que pensar que los recursos son limitados y hay que administrarlos bien, por no decir que podemos ahorrar muchas incomodidades a los pacientes si nos nos dejamos llevar por el "todo se vale".

9. Enfermería es vuestro mejor aliado. Siempre, pero más en Urgencias. No sólo saben un montón, sino que de muchas cosas saben mucho más que vosotros. Además, la mayoría del personal de enfermería de Urgencias suele ser fijo en el servicio, lo que significa que llevan trabajando con ése tipo de pacientes mucho más que vosotros. Si os dicen que corráis, corred. ¡No sabéis el ojo que tienen para ver que un paciente se complicará! Por no decir que, en la mayoría de hospitales, serán quienes os tengan que despertar de madrugada, así que portáos bien con ellas. Aprovechad también para que compartan sus parcelas de conocimeinto: diluciones, poner vías, curas... pequeñas cosas que nunca sabéis cuándo podéis necesitar.

10. Estudiad siempre que podáis. De verdad, me parece un consejo muy importante. Al final, tendréis muchos momentos de pausa: mientras esperáis el resultado de una prueba que no llega, las primeras horas del día de un domingo, las madrugadas tranquilas... Aprovechad esos momentos para repasar la patología que acabáis de ver, aunque hayáis atendido a 4 pacientes seguidos con lo mismo; o bien coged cualquier manual y estudiad una patología al azar, o coged los protocolos de vuestro hospital y memorizadlos bien o... ¡lo que sea! Maximizad lo que podéis aprender en una guardia.

11. Enseñad. Sí, aunque sea vuestro primer día, podéis y debéis hacerlo. Enseñad a los estudiantes que corran por allí pero, sobre todo, enseñad a los pacientes. La educación al paciente es algo básico y de lo que a menudo nos olvidamos los médicos, pero Urgencias puede ser tan buen lugar como otros para hacerlo. Siempre después de la visita (o después de hacer lo más importante), tomáos unos minutos para explicarle al paciente qué tiene, qué le vamos a hacer, por qué le estamos dando un tratamiento, qué deberá hacer en casa, cómo se puede complicar o no, si lo que le ha llevado allí se podría haber evitado.... También es importante educarle si, el motivo por el que ha venido, podía haber sido atendido de forma no urgente por su médico de primaria o en otro centro: no tengáis miedo a "reñir", siempre que lo hagáis desde el respeto.

12. Guardad un momento para vosotros y respetad todos los descansos. Sí, a pesar de todo lo anterior y muchas otras cosas. Os merecéis ni que sean unos minutos para vosotros, os merecéis descansar siempre que podáis, os merecéis cenar en 20 minutos mejor que en 15 (si el trabajo lo permite), os debéis sentar siempre que haya una silla libre... Sois personas que lleváis muchas horas trabajando, más las que os esperan, con un importante nivel de estrés mental y de exigencia, así que no os sintáis mal por cuidaros: pensad que ésto también favorece al paciente. No se trata de escaquearos, se trata de ser sensatos. Y, por supuesto, respetad las post-guardias.

13. Sonreíd. ¡Por favor, sed amables! Aunque os cueste, aunque os vayáis a estirar a las 5 de la mañana y a las 5:10 ya os estén llamando para atender a una chica a la que le duele un grano en la cara desde hace 3 días... Pensad que si acude a esas horas allí y espera a que la atendáis, es que para ella es importante, así que atendedla bien (aunque, volviendo al punto 11, después le expliquéis que por eso no se viene a Urgencias, y menos a esas horas). Sonreíd también a los abuelitos a los que atenderéis, a los familiares... Ellos no tienen la culpa de que no hayáis dormido, llevéis horas sin comer o se os acabe de morir un paciente. Os aseguro que, además, os sentiréis mucho mejor al acabar el día.

Podría seguir con muchos otros consejillos, pero ni quiero extenderme en exceso ni creo que haga falta. Sólo una última cosa, que creo que resume todo lo anterior: usad siempre vuestro sentido común. Si alguien quiere aportar alguna otra cosa, será más que bienvenido en los comentarios. Y mucha suerte a los que empezáis, ¡seguro que podéis con ello!

Las comparaciones no siempre son odiosas

Hace unos meses ya os hablé aqui de lo difícil que puede ser a veces para un médico estar al otro lado. Pues bien, como en mi casa vamos siempre de susto en susto, esta semana he vuelto a estar de hospitales... y he vuelto a ver cosas que no me han gustado nada.

Pero si bien en la otra entrada os hablé más de lo complicado que es intentar mantenerse al márgen, ahora me gustaría más centrarme en una sensación que no he cesado de tener estos días: ni yo lo hago tan mal, ni en mi hospital somos tan malos.

A veces, cuando trabajas en un hospital pequeño, acabas teniendo sin quererlo un cierto complejo de inferioridad... Sabes que las cosas se hacen bien, estás contento, pero como no tienes otra perspectiva que la tuya imaginas que en todos sitios las cosas son así. Si a eso le sumas que los hospitales más grandes no cesan de salir en los medios, de investigar, de publicar, etc, a veces caes en el error de pensar que, tanto ellos como tú mismo, tenéis razón al decir que ellos deben hacer las cosas bien, la Medicina allí se hace mejor. Se les llena la boca con palabras como excelencia, se les llenan las paredes con diplomas y premios, y tú acabas pensando que, a lo mejor, eso es lo que importa.

Pero de pronto aterrizas allí, en un hospital de los grandes, de los importantes, de los "buenos". Tienes a un familiar gravemente enfermo y, aunque les agradeces la rapidez del diagnóstico y la atención inicial, luego empiezan a sucederse una serie de errores, malas praxis y demás que te acaban hartando. Sin hablar de la atención al paciente, que deja bastante que desear, lo que de verdad te preocupa es que, durante más de 48h, un paciente inestable ni siquiera esté monitorizado. Te preocupa que, aunque tengas un diagnóstico y se haya iniciado el tratamiento, no se estén realizando el resto de exploraciones indicadas para completar el pronóstico y, tal vez, modificar el tratamiento. Y, entonces, a pesar de lo preocupada que puedas estar, te abstraes de pensar en que esa persona es un familiar, lo miras sólo como a un paciente: sabes lo que hay que hacer, y sabes que tú lo habrías hecho (porque lo haces cuando has tenido un paciente igual) y, sin quererlo, sonríes y piensas que lo estás haciendo bien.

Dejando de lado la indignación que pueda sentir porque mi padre no haya sido tratado correctamente en muchísimos aspectos, me complace gratamente ponerme una medallita: tanto a mí, como a mis compañeros; a mi hospital. Me complace saber que, a pesar de "ser pequeños", hacemos lo que hay que hacer cuando hay que hacerlo, nos preocupamos por más cosas que sólo lo puramente asistencial, ofrecemos en general una buena atención. Y entiendo ahora que mis pacientes, en general, se vayan siempre contentos. Entiendo que tantas horas de estudio, trabajo y esfuerzo merecen la pena y me doy cuenta, una vez más, de que trabajo en un lugar fantástico. En un lugar donde me están enseñando a hacer Medicina de verdad.

Pienso entonces en la numeritis del MIR y en la gente que elige plaza esta misma semana y me preocupa que se cieguen por el nombre del hospital, sin prestar atención a la calidad de lo que allí se ofrece. No de lo que se ofrece al residente, sino de lo que se ofrece al paciente que es, al fin y al cabo, quien importa en todo esto.

MIR maternidad: ¿y las guardias?

Si hay algo que, estando embarazada, la gente me ha repetido constantemente es: ¿y todavía haces guardias?. Pues bueno, en mi caso las hice completas hasta los 4 meses y, hasta que cogí la baja hace unas semanas (con casi 7 meses), las hacía reducidas. Pero vayamos por partes...

Primero, debéis saber que, según el Estatuto de Trabajadores, la jornada laboral de una mujer embarazada no puede ser de 24h (se exigen mínimo 8h de descanso entre turnos) y no se contempla trabajar por las noches. Por lo tanto, las guardias médicas, que son de 24 horas y, por lo tanto, comprenden turno de noche, legalmente no deberían seguirse realizando mientras se está embarazada. Otra cosa, evidentemente, es que queráis seguir haciéndolas mientras podáis, como fue mi caso (por economía, básicamente; por formación) pero en el caso de que no podáis/queráis, por problemas que vuestro hospital pudiera poneros (cosa que dudo mucho), ya veis que con la ley en la mano estáis eximidas de hacerlas.

Como os digo, yo quise hacer guardias todo lo que pude, pero hay que tener en cuenta que es algo muy duro: todos los que trabajáis en el sector lo sabéis, y estando embarazada... buff, ¡se hacen muy pesadas! Cuando a las 24h de trabajo y stress habituales les sumas el sentirte pesada, las náuseas, los vómitos en mi caso, las piernas hinchadas, el extremo cansancio del primer trimestre y todos los pequeños inconvenientes del embarazo, se hace todo muy cuesta arriba. Sin pensar, además, que no creo que romper así el ritmo circadiano cada 3-4 días sea demasiado bueno para un pequeñín que empieza a formarse...

Por todo eso, porque no me encontraba bien, en mi caso a los 4 meses pedí una reducción de horas: seguí haciendo guardias, pero sólo hasta las 8-9 de la noche (según el trabajo que hubiera), de modo que el total de mi jornada laboral era de unas 12-14h y podía, al menos, descansar por la noche en casa. La verdad es que no tuve ningún problema en mi hospital, todo el mundo lo comprendió perfectamente... Aún así, mi  médico de cabecera me dio un justificante médico por si me ponían alguna pega (y no fue nada raro mi petición, ella misma me dijo que, médicamente, debía descansar un mínimo de horas). Todo tiene la parte mala, claro; debéis saber que hacer turnos así implica no librar al día siguiente (obviamente), pero eso podía significar acabar haciendo muuuuchas horas sin parar en una semana. Así seguí hasta que me dieron la baja definitiva, por embarazo de riesgo, hace unos días, pero de todos modos, no creo que hubiera podido seguir manteniendo el ritmo de guardias, ni que fueran reducidas, hasta el final.

De todos modos, si podéis acogeros o no a esta opción es algo que ya deberíais hablar en vuestro centro de trabajo. No es que ésta reducción sea algo estándard, sino que fue una propuesta que hice en su momento y se aceptó; quizás en vuestros hospitales se os de alguna otra opción que os convenza más o, directamente, se os corten todas las guardias en el momento en que lo pidáis.También es importanta saber cómo afectará a vuestro sueldo más tarde (por ejemplo, a mí durante la baja me pegan más o menos según las guardias que haya hecho los últimos meses, de modo que, en mi caso, con  la reducción de horas he salido económicamente perdiendo).

Existe otra cosa a tener en cuenta y es el concepto de "profesión de riesgo". En este tema no estoy muy puesta... Sé que en Enfermería, por ejemplo, les exigen la baja por riesgo profesional desde muy pronto en el embarazo, quieran o no. En cuanto a los médicos, como yo quería seguir trabajando pese a todo, no me informé demasiado pero, según tengo entendido por mi comadrona, a partir de la semana 25-26 de gestación los médicos no deberían trabajar y, en el tema guardias, creo que también se contempla como eximiente por el riesgo que existe, ya desde el principio. Ya os digo, sobre este tema deberíais indagar vosotr@s.

Sea como sea, sigáis haciendo guardias o no, lo que sí os recomiendo a todas es, por un lado, respetar los descansos todo lo que podáis. Y, muy importante, tened cuidado con el tipo de pacientes que atendéis. No hay que ser alarmista ni negarse a atender a ningún paciente pero, yo por ejemplo, he evitado a los "infecciosos" todo lo que he podido, igual que a los agitados, violentos, sintecho o borrachos, por el posible riesgo de agresión. Evidentemente, podéis contagiaros de cualquier cosa con cualquier paciente, del mismo modo que cualquiera puede asestaros una patada, pero todos sabemos que hay colectivos más propensos a todo esto y, si existe compañerismo, no creo que a otro residente le importe visitar a estos pacientes por vosotras durante unos meses. Y no os neguéis a nada: al final, he acabado visitando a todo el mundo y, por suerte, a mí no me ha pasado nada (¡excepto unas anginas que pasé como pude!).

Como siempre, ésto son sólo algunos consejillos e información basadas en mi experiencia personal... No vamos a asentar leyes ni dogmas con ellas. Si queréis aportar o preguntar cualquier cosa, ¡a los comentarios!


Medicina Interna.. ¿sí o no?

Sí. Pero...

Siempre os digo lo encantada que estoy con mi especialidad, y creo que suelo transmitir mi entusiasmo cuando algún estudiante o residente pequeño me pregunta. ¿Volvería a elegir la Medicina Interna para mi futuro? Sin dudarlo. Por eso, cuando algún futuro residente me dice que le gusta mucho, que cree que es su vocación, pero hay otros factores que le hacen echarse atrás (muchas guardias, estudio continuo, poca valoración por parte de los demás, etc) le animo a que la elija siempre que pueda prescindir de todo eso.

Y es que, como en realidad me gusta decir: Medicina Interna sí, pero sólo si realmente te apasiona.

El sábado pasado acudí a las III Jornadas PostMIR de la Academia AMIR para hablar un poquito de mi hospital (cosa que apenas pude hacer), donde disfruté de la ponencia de un residente mayor, también enamorado de la Interna, que coincidía y, de hecho, incidía mucho en el mismo punto que yo: es una especialidad puramente vocacional; si dudas entre dos... no elijas Interna. Y lo reitero, tiene que gustarte mucho y estar dispuesto a todas las cosas "malas" que comporta: las enumeradas arriba, por ejemplo (muchas guardias y duras, que los demás especialistas te valoren poco, no parar nunca de estudiar), que dure más tiempo que otras especialidades, el tipo de pacientes que sueles atender, la incertidumbre, el saber de todo pero de nada, etc.  Para mí, no lo puedo evitar, todo esto que estoy enumerando son "cosas buenas", pero soy consciente que, como tantas otras, a muchos pueden parecerles el lado oscuro de mi especialidad.

Para los que estáis a puntito de elegir plaza (¡¡suerte!!) o los que lo haréis en los próximos años, lo dicho. Si sentís que es lo que os gusta de verdad, que no hacerla será esa espinita que siempre tengáis: ¡elegid Interna! Para mí es la mejor especialidad, es "el ser médico", esa imagen que todos tenemos cuando pensamos en la Medicina y, como he dicho, todas sus cosas "malas" a mí (como a tantos otros), no dejan de enamorarme. Pero si tenéis la Interna como segunda opción, porque dudáis entre dos, porque no os llega la nota para lo que queríais hacer... no la elijáis, de verdad. A pesar de que creo que puede enamorar a cualquiera, también es verdad que hace falta una disposición especial, un sentir que realmente se está en el lugar en el que se quiere estar.

Sea como sea, elijáis lo que elijáis, muchísima suerte. Ya sabéis que si queréis preguntarme alguna cosilla en concreto sobre la especilidad, mi hospital, o lo que sea, tenéis mi correo. Y, ya de paso, os remito a mi serie de entradas sobre hospitales donde hacer Interna en Barcelona comarca y a la sección donde hablamos de diferentes especilidades.

MIR maternidad:¿es un buen momento?

Empiezo una nueva sección en el blog hablando, como ya habréis adivinado, de la maternidad... ¡siendo residente! Además de parecerme un tema que puede ser interesante para mucho, he recibido en estos meses muchos correos o comentarios preguntado sobre el tema, así que me he decidido a hablar aquí sobre mi experiencia. Falta decir, que no quiero monopolizar el blog con éste asunto, así que aunque iré actualizando esta sección regularmente (según me encuentre con alguna situación a destacar o me vayáis haciendo preguntas) no esperéis una entrada semanal sobre ser mamá.

Para empezar por el principio, me ha parecido bien dar mi humilde opinión sobre lo primero que me preguntáis muchos: ¿la residencia es un buen momento para la maternidad*? Y mi respuesta es: depende. Depende de vuestras prioridades.

Decidirse a tener un hijo es, obviamente, una decisión que debería tomarse con calma y valorando todos los pros y contras. En una situación ideal, debería ser una decisión meditada y consensuada de la pareja. Partiendo de que sea así, ¿se puede tener un bebé siendo residente? Hombre, creo que si lo que queréis de la residencia es que sea un paso complementamente satisfactorio en vuestra brillante futura carrera profesional, quizás deberíais plantearos si, complementar estos años con criar a un niño es lo mejor: os va a quitar tiempo y dedicación, eso seguro. Ahora bien, si creéis que podéis hacerlo, o que merece la pena intentarlo... ¡adelante! Si no necesitáis ser los mejores (o si creéis que podéis serlo a pesar de todo), tener un niño no debería suponeros mayor problema que (más) falta de sueño y muchísima organización.

Es lógico que muchos nos planteemos ser padres durante este periodo de formación: la mayoría estamos entre los 25-30 años y, dejarlo para más tarde, con los tiempo que corren en que nadie nos garantiza un trabajo seguro después, nos puede parecer demasiado tiempo. Los hospitales lo saben, y creo que lo entienden y, en su mayoría, se adaptan a esta situación. Además, no olvidemos que la maternidad es un derecho y que el MIR, además de un periodo formativo, también es un periodo laboral: las dos cosas no deberían entrar en conflicto.

Personalmente, si me decidí a tener un niño ahora fue un poco por todo ésto... Además de que los dos queríamos tenerlo, nos parecía que ahora teníamos una buena edad para intentarlo y, en mi caso, un trabajo estable en los próximos años, lo que me garantizaba, además de un sueldo, cierta estabilidad. Sabíamos (sabía), que eso supondría dedicarle menos horas a la residencia y estar mucho más cansada, tanto en el trabajo como en casa, pero nos/me parecía que valía la pena hacerlo. Debéis saber que, además, aunque no es obligatorio hacerlo, se contempla que los meses de baja maternal durante la residencia se recuperen después, así que no creo que esté perdiendo formación, sólo continuidad (pues, obligatoriamente, estaré unos meses desconectada del hospital). Por todo ello, atreviéndome a dar un consejillo, quizás ser madre siendo R1 no sea lo mejor: creo que es mejor coger primero el pulso a la residencia, al ritmo de trabajo, ver lo qué exige y valorar si seréis capaces de llevar las dos cosas a cabo; además de que, dejar de trabajar varios meses durante el primer año, sí puede marcar una diferencia importante en vuestra formación.

Debo añadir también que, en mi caso, he tenido mucha suerte con mi Servicio, mis compañeros, las guardias...en general con mi hospital, que me ha facilitado muchísimo las cosas por el momento: ¡tengo unos grandes compañeros! En este sentido, os recomiendo que si os estáis planteando el tema, preguntéis antes en vuestro centro (o si tenéis compañeras que ya han sido madres trabajando allí) cómo está el tema allí: el alargar la residencia, las reducciones de guardias, permisos de lactancia, retribución durante la baja, etc. Como os digo, no debería diferir mucho entre hospitales, pues siempre hay que cumplir las leyes estatales que se aplican a cualquier puesto de empleo, pero puesto que el nuestro es un trabajo un tanto especial en cuanto a horarios, peligrosidad y demás, y como siempre hay convenios especiales de por medio, está bien que sepáis de antemano a qué ateneros.

Lo dejo aquí por hoy, que tampoco quiero aburrir a los que no estéis por estos temas... En la próxima entrada, si queréis, os hablaré un poco de mi experiencia en estos meses: cómo ha afectado a mi trabajo, las guardias, el tema de recuperar los meses de baja, etc. Pero, como ya os he dicho, pretendo que ésta sea una sección un poco hecha a vuestra medida así que, si me dejáis algún comentario o me mandáis algún correo con vuestras inquietudes, iré agrupando los temas y me será más fácil ofreceros algo útil. Eso sí,¡recordad que no soy ni mucho menos una experta en estos temas!

Sólo un consejo antes de terminar: ésto es como la Medicia Interna: si os lo estáis planteando, ¡hacédlo! ;)


* chicos, aunque me refiera a maternidad/madres por razones obvias, estas entradas están también dirigidas a vosotros, los que queréis ser papis. No puedo personalizaros tanto las respuestas, pero seguro que alguna dudilla os puedo resolver ;)

El equilibrio

Los últimos días he pasado mucho tiempo en el hospital, más del habitual y necesario. Además, no sólo en el mío. Por si fuera poco, si en uno he sido médico, en otro he sido "familiar de paciente". Y chicos, sinceramente, a veces cuesta mucho mantener el equilibrio.

Si hay algo que me molesta, cuando estoy trabajando, son los familiares que proclaman a gritos que son médicos. ¿A razón de qué?, ¿esperan un trato especial, quieren que les explique absolutamente todo lo qué hago, me quieren hacer saber que están en posición de cuestionar mis decisiones? Es algo que me incomoda muchísimo y que, de verdad, nunca he entendido qué beneficio les reporta a ellos... al menos conmigo, que seguiré tratándoles (a ellos y a su familiar, el paciente), igual que a todos los demás. Por eso nunca digo que soy médico cuando yo estoy al otro lado de la relación, me incomodaría lo mismo o más (otra cosa, claro, es que la mayoría de veces mis padres lo dicen orgullosos pensando que no me importa).

Pero lo cierto es que, ser médico (o personal sanitario de cualquier tipo), es muy raro cuando eres tú el paciente o lo es alguien muy cercano a ti. Inevitablemente, ves cosas que se hacen mal: trato con el paciente, instalaciones, relación médico-personal, pruebas, diagnósticos, tratamientos que tú harías diferente... cosas en las que seguramente, los demás no repararn. En esos casos, es complicado no poner una mala cara, no soltar algún comentario o, si algo está muy mal (desde tu punto de vista) no quejarse. Evidentemente, sobre todo cuando es un hospital distinto al que tú trabajas, también ves muchas cosas buenas y que podrías aplicar a tu entorno, pero ese no es el tema en el que me quiero centrar.

En mi experiencia de estos días, aunque a veces con dificultad, creo que ha sabido mantenerme en ese frágil equilibrio de no decir a qué me dedico (sí, algunos lo sabían por mis padres), pero sí mirar con ojo crítico los informes y los tratamientos. Creo que he sabido estar en mi sitio y colaborar como lo haría cualquiera, aunque es difícil ver a una enfermera/auxiliar y no poderles echar una mano en algo que en tu entorno y con tus compañeras harías. Ha sido, sobre todo, muy difícil, centrarme en el problema del día a día e intentar no pensar en lo que sé, sino en lo que está pasando: inevitablemente, mis conocimientos hacen que pueda ponerme en la peor de las situaciones y estar temiéndome siempre lo peor... no hay que transmitir eso al enfermo ni al resto de la familia, a veces es mejor callar o decir, sencillamente, lo que necesitan saber.

Afortunadamente, aunque todo esto viene motivado por una actitud muy poco profesional por el médico responsable del caso en cuestión, si de algo me ha servido es de darme cuenta de que, las cosas que peor he visto hacer, no las llevo a cabo con mis pacientes. Pero claro, es fácil reconocer lo que uno cree hacer mejor o igual que otros, ¿no?

Lo verdaderamente difícil, es ver algo que yo también hago mal... básicamente porque, en cualquier caso, no lo hago de forma consciente. Imagino, no obstante, que mis pacientes o sus familiares sí han podido sentirse mal conmigo, su médico, en alguna ocasión, y con toda la razón podrían criticarme. Así pues, como última reflexión, si os pasáis por aquí me haríais un gran favor comentando qué cosas creéis que los médicos, o los profesionales sanitarios, podemos mejorar (siempre que esté en nuestra mano el hacerlo); quizás con vuestros comentarios caiga en algo que creo estar haciendo bien y no es así. De verdad que me gustará mucho leer vuestros comentarios.

Y, lo más importante: en el caso en cuestión... ¡¡todo ha ido de maravilla!! Ahora mismo, en mi casa, no se podría ser más feliz.

El precio de la formación

¿Sabéis lo que cuesta la inscripción a un congreso?, ¿o los precios a los que ascienden la mayoria de cursos para médicos? Desde luego, no lo que puede pagar un residente. ¿Sabéis que los hospitales tienen un dinero asignado para nuestra formación?, pero, ¿sabéis que intentan ahorrárselo siempre que pueden? Entonces, ¿quién paga la formación médica? Efectivamente, las empresas farmacéuticas.

A pesar de que siempre he sido consciente de este problema, cuando todavía era estudiante me maravillaba con la tenacidad de gente como Emilienko o Enrique Gavilán, tan poco dados a aceptar "regalos" de las farmacéuticas. En mi mundo utópico, pensaba que yo también podría mantenerme fiel a mis ideales porque sí, ése es el precio de mi formación: renunciar a mis convicciones.

En lo que llevo como residente, he asistido a dos cursos (el último esta misma semana en Madrid, ya intentaré comentaros algo más) y me he inscrito al Congreso Nacional de Medicina Interna, donde tengo que hacer una comunicación oral. ¿He pagado algo de todo esto?, ¿lo ha pagado mi hospital?: la respuesta es no en ambos casos. ¿Hago bien entonces en aceptarlo?: la respuesta, quiero creer, es sí y no. Sí, porque con ello estoy mejorando mi formación, mi currículum y, por lo tanto, intentando ser mejor médico; no, porque eso podría llevarme a un conflicto de intereses... que es con lo que juegan estas empresas.

Porque todo esto no es gratis, sino que se da a cambio de que, llegado el momento, recetes el fármaco de la empresa que te ha pagado en detrimento de otro. Por suerte, al menos a mi nivel, nadie controla esto. Es decir, que yo puedo aceptar estos regalos (de la misma forma que muchas veces nos ofrecen libros, complementos, cenas, etc.) sin que eso condicione mi forma de prescripción. Pero, ¿no es la línea de la moralidad y la ética demasiado fina aquí?

Me siento mal aceptando estas cosas, no puedo evitarlo, a pesar de que sigo recetando lo que me parece mejor para el paciente en cada situación (y sí, a veces ha coincidido con un fármaco de la empresa en cuestión, aunque quiero creer que lo hubiera elegido aunque no me pagaran nada). Pero, por otro lado, yo no puedo costearme estas cosas, y pasarán años antes de que pueda hacerlo. Entonces, ¿qué debo hacer? Supongo que seguiré como hasta ahora, aceptando lo imprescindible y no condicionando mi forma de prescripción pero, entonces, ¿por qué me siento siempre tan mal?

Residencia 2.0

Hoy quería traeros una entrada especial, porque más que mía espero que sea vuestra: a partir de vuestros comentarios, como siempre, editaré después el post para organizarlo todo. Pero, ¿y eso?

Como la mayoría sabéis en 2 días seré R1 (¡qué nervios!), y además de los miedos y preocupaciones lógicas que todo residente nuevo tiene, algunas dudas respecto al blog me rondan la cabeza hace semanas. Y como tengo la gran fortuna de pertenecer a esta gran blogosfera sanitaria, ¿quién mejor que vosotros para sacarme de dudas?

El caso es que, evidentemente, no quiero dejar este blog; de hecho, ya en su inicio, os conté que la idea original era centrarse en el período de residencia. Sé que bajará el ritmo, lógicamente, pero creo que podré mantenerme con 1-2 actualizaciones semanales. El problema es que yo tengo un montón de ideas: casos clínicos destacados que haya visto esa semana, lo que aprendo en las sesiones, etc., pero ahí viene mi primera duda: ¿hasta qué punto puedo compartir casos con vosotros? Evidentemente, sé que no puedo proporcionaros datos personales de nadie pero, ¿es ético o lícito hablaros de un caso, y por lo tanto de su diagnóstico? Imagino que no hay problema, y menos si hay consentimiento del paciente (cosa que intentaré hacer siempre que pueda), mientras no sea reconocible, pero de verdad me gustaría saber dónde debería situar el límite, más allá del sentido común. ¿Debo preguntar siempre a los pacientes?, ¿y si el domingo decido hablaros de un caso visto en Urgencias, siendo éste de un paciente al que no le he pedido permiso?, ¿debo pedir siempre permiso?

Otra cosa que me preocupa es el uso que puedo, o debo dar a las redes sociales... Leo a gente a la que admiro, como Emilienko, y veo que comparten con sus pacientes una dirección de correo y su cuenta de Twitter; me parece estupendo pero, ¿qué uso puedo darle, cómo puedo hacer que un paciente se sienta en la confianza de consultarme por estas vías? Y lo que es más, ¿puedo hacerlo como residente?, ¿qué beneficio le aporta al paciente?

La verdad es que defender el uso de estas herramientas (blogs, redes sociales, etc.) choca ahora con la realidad, con lo que es ético, lo que es legal y lo que es útil. Hacer una residencia 2.0 es lo que más me gustaría, y sé que todos podríamos aprender mucho de ello pero, ¿cómo lo hago? De verdad que agradeceré mucho cualquier aportación que podáis hacerme, como lectores, como médicos que utilizan estas herramientas, etc. ¡Gracias!

Consultas externas XXIX: semanas del 25 de abril al 1 de mayo

 Una semanita más, aquí tenéis el resumen de la semana de la blogosfera sanitaria. Si, además queréis echar un vistazo por nuestra entrada más leída, podéis hacerlo aquí.

Y, para terminar, el vídeo de esta semana: encontrado gracias a La ciencia y sus demonios, el paso del VIH al interior de una célula.

Ojalá fuera tan fácil...

Llevo algo más de 2 meses (desde que, por desgracia, perdí a Aaron mi perro y mejor amigo), meditando mucho sobre la entrada de hoy. No quiero herir a nadie, no quiero crear ninguna confusión... sólo quiero desembarazarme de algunas ideas que me rondan y que necesito expresar. El empujón final para escribir lo tuve ayer noche, gracias al programa de televisión Banda Ampla (es en catalán, pero si lo entendéis os aconsejo verlo).

¿Y de qué quiero hablaros? De algo tan simple y natural como la muerte.

No voy a entrar en discutir las diferencias que puede haber entre eutanasia, suicidio asistido, encarnizamiento terapéutico, etc. Para eso, otros lo han contado mucho mejor que yo; por ejemplo, Sophie lo hizo hace unos días. Tampoco quiero escribir una entrada esgrimiendo mil razones hacia una u otra opinión, sólo quiero contaros la mía, que es tan particular y respetable como cualquier otra; por eso, sois libres de expresar en los comentarios todo aquello que queráis decir, siempre que sea con respeto.

La muerte de Aaron fue algo rápido y bastante inesperado, apenas tuve una semana para hacerme a la idea de que algo no iba nada bien. Me enteré que estaba enfermo un lunes, lo fui a ver, y toda la familia aguantamos esa semana; ¿aguantamos el qué? Una mejoría, supongo, o tal vez algo más egoísta como intentar mantenerlo a nuestro lado cuando ya se había terminado su tiempo. No estaba muy mal, de hecho lo único que hizo fue dejar de caminar, pero todos sabíamos que aquello no iba a mejorar, no sé qué pretendíamos engañándonos a todos. El viernes llamamos al veterinario, que vino a verle a casa, y tras 5 minutos nos planteó que quizás deberíamos pensar en una solución definitiva... Miré a mi madre, y en un segundo supe lo que tenía que hacer. Con todo el dolor de mi corazón dije que sí, que no quería verle sufrir más.

Esa tarde fue la más larga y corta de mi vida: larga, esperando la hora de terminar con todo, y corta, porque cada abrazo, carícia y juego me sabía a poco. Cuando llegó el momento, pese a estar derrumbada y sentirme enormemente triste y culpable, me invadió una sensación de estar haciendo lo correcto, de saber que, pese a todo, era lo que debía hacer... y no hacerlo hubiera sido algo muy egoísta por mi/nuestra parte. Dos inyecciones, y se terminó sin ningún sufrimiento. Así de rápido.

Y allí, todavía acariciando su lomo, pensé: ¿por qué no es tan fácil con las personas? ¿Por qué alargamos inútilmente el sufrimiento de alguien, muchas veces pese a que él exprese su voluntad de no hacerlo? ¿Por qué no regulamos de una vez el proceso de la muerte y dejamos de tener estos miedos y tabús? ¿Por qué actuamos tan egoístamente, manteniendo a alguien "con vida" sólo porque nosotros no podemos renunciar a estar con él? Si fuera tan simple para las personas... Ninguna ley podría obligar a nadie a hacer algo que no quisiera, pero los que sí desearan terminar con todo no se verían abocados a la desesperación y la criminalización.

Por favor, que quede muy claro: no estoy comparando en ningún momento la vida de un perro (u otro animal) con la de una persona. Simplemente estoy aprovechando una experiencia propia para poneros en situación y presentaros las dudas que me asaltan.

Sin duda, yo no quisiera que se me mantuviera con vida si estuviera en estado vegetativo, ni siquiera si estuviera consciente pero padeciera terribles dolores o una grandísima incapacidad. Respeto el hecho de que haya gente que sí quiera seguir adelante pese a todo eso pero... ¿por qué no lo hacemos más fácil para todos?

He releído y retocado esta entrada mil veces, y nunca acabo de estar satisfecha así que la dejaré así... Espero no haber molestado a nadie con mis opiniones; para cualquier cosa, tenéis los comentarios.

Mamá, quiero ser digestóloga

¡Hace mucho que no actualizaba esta sección! Como sabéis, su idea original era llevarla a cabo hasta las pasadas elecciones de plaza MIR, pero ya llevaba unos meses pensando que, en vista de lo mucho que os gusta y los grandes profesionales que abundan por la red, lo mejor sería continuar y crear una sección fija, ¿os parece bien? Así, podemos entrevistrar a profesionales de la misma especialidad (para ver diferentes puntos de vista), presentar todas las especialidades con calma... y los que tengáis que elegir plaza en un futuro, tendréis siempre entradas recientes sobre el tema.

Sea como sea, hoy os traigo una entrada sobre una especialidad "de cabecera", de esas que todos los estudiantes conocemos y nos acompaña a lo largo de toda la carrera: la medicina del Aparato Digestivo. Para ello, cuento con la excelente colaboración del Dr.Luis Hernández, al que podéis leer en su cuenta de Twitter (@fingusmingus) y con el que aprenderéis mucho si seguís su blog, Una voz en el desierto. ¡Espero que os parezca tan fascinante como a mí!

¿Podrías contarnos cómo se organiza tu especialidad? (duración, rotaciones, sub-especializaciones…)
La especialización dura 4 años y suele incluir una rotación por medicina interna y después rotaciones por dentro del servicio, en hospitalización, endoscopias y consultas externas incluyendo consultas específicas. Muchos hospitales incluyen rotaciones en ecografía digestiva, manometría y pHmetría, ecoendoscopia  y por unidades especiales como trasplante hepático o unidades de sangrantes, unidades de cuidados intermedios donde se trata a pacientes con hemorragia digestiva. En algunos centros, en el último año te puedes subespecializar en algún campo (sobre todo Enfermedad inflamatoria Intestinal y Hepatitis)

¿Cambiarías algo en la organización (más o menos subespecializaciones, duración, rotaciones externas…)
Creo que a todos nos gustaría tener más tiempo para formarnos, pero la formación se acaba complementando cuando saltas al ruedo de ser adjunto. Dónde yo me formé (H. La Paz de Madrid) no era habitual hacer rotaciones externas salvo la de transplante hepático al Ramón y Cajal que está a menos de 1 Km.  Y creo que sirve de mucho el ver cómo se trabaja en otros sitios para darte cuenta de las cosas que se hacen tanto bien como mal en el tuyo. 

¿Qué debe tener alguien para digestólogo? ¿Qué no? 
Creo que no hace falta nada especial. Que no te den mucho asco la caca y las babas y que te interesen las técnicas, ya que son parte importante del día a día. Para las técnicas no hace falta una habilidad especial. 

¿Qué crees que es lo mejor y lo peor de la Digestología? 
Creo que es una especialidad preciosa a pesar de estar todo el día hablando de cacas y vómitos ;) Tiene una parte clínica muy importante con una patología muy variada (páncreas, intestino, hígado…) tanto a nivel de hospital como de consulta y unas técnicas muy chulas para quien quiera desarrollar las habillidades manuales sin tener alma de cirujano.
En cuanto a lo peor, quizás el que tenemos mucho paciente funcional al que no se consigue dar una solución definitiva y eso a veces frustra un poco, sobre todo si no consigues hacerle entender lo que le pasa.
  
¿Era ésta tu primera opción al hacer el MIR? ¿Cuándo y cómo supiste que era lo que querías hacer? 
Era mi primera opción. No sabía muy bien decirte cuando me enamoré de mi especialidad, supongo que siempre me había gustado y poco a poco me acabé decidiendo. Fue muy importante mis rotaciones de estudiante, en las que me trataron muy bien y me dejaron interaccionar con los pacientes. 

¿Qué otras opciones barajaste si no conseguías plaza? 
Aunque confiaba en tener plaza, dejé como opciones Anestesia, Intensivos y Medicina Interna. 

¿Alguna vez te has arrepentido de haberla escogido?
            Nunca

           … si la respuesta es que no, ¿aún así te gustaría haber estudiado también alguna otra especialidad (o     hacerlo en el futuro)? 
En general me gustaban mucho las especialidades clínicas amplias, interna, familia, nefro, y anestesia o intensivos, y creo que hubiera sido feliz haciendo cualquiera de esas especialidades, pero ahora suficiente tengo con mantenerme al día.
   
Si alguien quiere seguir tus pasos, ¿le recomiendas alguna preparación extra, algún hospital donde hacer la residencia, etc.? 
Preparación extra ninguna.  En cuanto a hospitales, le diría que escogiera uno en el que el residente tuviera peso y le dejen hacer cosas. Se trabaja más pero sales mejor formado. De los hospitales en los que he trabajado, La Paz y Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares dan buena formación y creo que sales bastante preparado.
  
… ¿y podrías recomendar algún libro, blog o web dónde conocer mejor la especialidad o a otros profesionales como tú? 
En cuanto a libros, está muy bien el manual de la AEG que está en su página , y el de la AEEH (Hepatología)  y el atlas de endoscopia del Dr. Vazquez-Iglesias. Pero a lo largo de la residencia cada uno va cogiendo un poco de cada lado. La “biblia” sería para mi el Schleissinger, buen libro pero menos práctico para el día a día. 
En cuanto a blogs, yo sigo a http://elendoscopista.blogspot.com/ de endoscopia y en facebook el grupo de residentes y adjuntos jóvenes https://www.facebook.com/group.php?gid=5774917317 moderado por Diana Ávila.
  
Véndenos tu especialidad en 5 palabras.
            Historias (clínicas) y tecnica de la mano (esto es muy chungo, nada cabe en 5 palabras)


          Para  llegar aquí, además de tu licenciatura debiste pasar por el “temido MIR”, así que hablemos un poco de él: ¿Es para tanto? Es decir, tenías una idea de cómo era o ahora ves que la gente tiende a exagerarlo por desconocimiento… 
El MIR es muy duro. Yo, por mi forma de ser lo llevé bien pero condiciona completamente una época importante de tu vida. A mi me gusta pensar en él como un reto que logré superar. Sin esfuerzo no hay recompensa ¿No?

 ¿Te parece el MIR un sistema justo de asignación de plazas?, ¿cambiarías algo en él?
Me parece relativamente justo. Antes de cambiar el MIR creo que habría que cambiar el curriculo de la carrera y enseñar más medicina y menos datos así podrí intentar hacerse un MIR más lógico u otro tipo de acceso a la formación postgradual.
  
¿Cómo enfocaste tu preparación?, ¿volverías a hacerlo igual?
Yo estudié por academia y desde el principio de 6º. Cómo venía de Erasmus y el modo de aprender era muy diferente intente estudiar desde el principio aunque no lo conseguía siempre. Me fue bien, así que asumo que repetiría.

¿Estabas muy agobiado o contabas con un colchón de seguridad por buen expediente?
Tenía un expediente normal. Pero en general no suelo agobiarme mucho.
  
¿Obtuviste el puesto que necesitabas?, ¿crees que podrías haberlo hecho mejor o creías que lo harías peor?
Conseguí la plaza que quería, que era el objetivo. Podría haberlo hecho mejor. Saque unas 100 plazas peor de mi objetivo teórico, pero lo importante es poder hacer lo que quieres.
  
¿Es verdad que durante la residencia se olvida todo lo no tocante a tu especialidad? :P
Como todo en la vida, lo que no se usa se acaba olvidando. Los que tienen más memoria tienen más facilidad para recordar pero sí se olvidan muchas cosas. Lo que no se olvida es a base fisiopatológica, con lo que retomar es muy fácil.

Para terminar… ¿podrías mandar un consejo a todos los que vayan a preparar ahora la oposición?
Tomaroslo con calma. Estudiad y confiad en vosotros, que lo mejor está por venir, la medicina es preciosa en todos los campos.


Luis, ¡¡muchísimas gracias!!

Mi primera sesión

¡Así es! Ayer no sólo asistí a la primera sesión general de mi nuevo hospital (que tienen lugar mensualmente), sino que además asistí como ponente.

Cuando contactaron conmigo desde el hospital, a través de Twitter, todavía no se habían asignado las plazas de nuevos residentes y, personalmente, como el Sagrat Cor era mi primera opción, me alegré mucho de que me lo pidieran a mí, pues aunque no consiguiera la plaza, al menos un día podría sacar por allí mi cabecita. La sorpresa fue conseguir la plaza un par de días después, porque se creó cierta expectación en el hospital, pensando en conocerme, y a mí me vinieron los nervios por tener que hablar ante mis nuevos jefes y compañeros.

Pero el caso es que, a pesar de todo, creo que para ser la primera vez no fue mal. Aunque no domino mucho el tema de la Troncalidad, que es de lo que debía hablar y dar mi visión como residente, me informé un poco para basar en algo mis impresiones y el resultado no me disgustó demasiado. Y, a pesar de que los nervios a la hora de hacer la presentación (con cámaras y grabadoras incluídas), me atoraron un poco, creo que el resultado es bastante decente.

Además, aproveché la visita de ayer para conocer a parte de mi servicio :) Mi jefe de servicio, mi tutora, la secretaria, un par de adjuntos y algún residente... así que fue una mañana muy bien aprovechada y de la que salí con muy buenas sensaciones y con más ganas que nunca de que llegue el día 12 para incorporarme a trabajar.

Así que nada, os dejo mi presentación que, aunque está en catalán, espero que podáis más o menos entender; de todos modos, me comprometo a traducirla en cuanto tenga un ratito y dejaros también el enlace. Y sí, cuando tenga los vídeos si queréis os los paso.
Sessió sobre troncalitat
View more presentations from Anna Pardo.

Edito: ya podéis ver el la web de Docencia de mi hospital, los vídeos de la sesión y el resto de presentaciones. Sigo trabajando en la traducción!

Consultas externas XXV: semana 21-27 de marzo


Aunque otra vez un poquito tarde, aquí tenéis mis recomendaciones de lectura de esta semana y, de verdad, os aconsejo que no os las perdáis.

Además, si se os pasó mi entrada de este lunes, la más leída de la semana, os invito a echarle un vistazo y darme vuestra opinión.

Y para terminar, el vídeo de esta semana...

¿Pagar por lo gratuíto?

Ayer me quedé alucinada viendo la televisión, con una de las noticias de la sección de deportes... tanto, que hoy he estado buscando algo de información y, como no salgo de mi asombro, he querido compartirlo con vosotros a ver qué opináis.

Os pongo en antecedentes: Mike Roqué, jugador del Betis, tiene un cáncer de pelvis, por lo tanto, debe ser operado para extirparse el tumor. Hasta ahí todo normal. La cosa empiezó a escamarme cuando la noticia que se daba no era esa, sino que se había abierto una cuenta para hacer donaciones al jugador y ayudar en el pago de su tratamiento.
El Real Betis Balompié ha abierto una cuenta corriente para que todo el seguidor que quiera, siempre de forma voluntaria, contribuya con el club a pagar la operación y el tratamiento de quimioterapia de Miki Roqué. La cuenta, bajo el título ‘Ánimo Miki’, servirá para que el club vaya ingresando todo el dinero que vaya destinado a favor de Miki, tales como la cantidad que se sacó el pasado viernes, en el derbi de fútbol Indoor, en la subasta de la camiseta del jugador catalán con el ‘26’ que portó Oli.
Además de un número de cuenta, se han puesto a la venta camisetas solidarias, y la recaudación de diversos partidos también se destinará a este objetivo.

Claro, el señor Roqué quiere operarse en la Clínica Dexeus de Barcelona, centro privado por excelencia, así que decide pasar de la Seguridad Social y tratarse en un hospital privado. Lo cuál, señor Roqué, me parecería bien, si se lo pagara de su bolsillo... ¿pero pedir dinero por algo que usted puede tener gratis? No lo sé, o me estoy perdiendo algo en esta noticia, o veo una falta de moralidad impresionante. Optar por la medicina privada, aunque yo no la comparta, me parece una opción tan respetable como cualquier otra, pero tener la cara de pedir dinero para tratarse allí, aprovechándose además de ser una imagen pública, me parece una desfachatez.

De verdad os lo digo, o me faltan datos aquí o no entiendo nada, porque esto me parece vergonzoso... ¿qué opináis vosotros?

Eligiendo academia (II); mi elección

Advertencia: esta entrada es totalmente libre. Nadie me ha pedido que la escriba, ni recibo ninguna compensación por ella; se trata sólamente de mi opinión.

Como ya podéis saber por la imagen (y si seguís el blog desde hace tiempo), cuando tuve que decidir dónde preparar el MIR me decanté por la academia AMIR... y como también he dicho ya en otras ocasiones, creo que es la mejor decisión que pude tomar. Pero vayamos por partes...

Lo primero es lo primero: ¿cómo me decidí? Algo que no os comenté en la entrada anterior, es la tírria que les tengo a las charlas informativas. Cuando estaba en 5º curso, como siempre hacen, tanto AMIR, como CTO y Oviedo se pasearon por mi Universidad a vendernos sus cursos... La palabra es esa, "venderse"; por eso, como en esas charlas sólo se habla de números, precios, ofertas y poco más decidí no asistir a ninguna de ellas e informarme sólo a través de las webs de las diferentes academias, y las opiniones que pedí a compañeros que sí habían asistido a las charlas, junto a opiniones de antiguos alumnos. No es que sea algo que recomiende hacer, pero creo que no asistir a estas charlas de promoción fue una buena opción para mantener un poco la objetividad y no dejarme llevar por las impresiones que sacara de las personas que vinieran a hacer la charla.

Aún así, la verdad sea dicha, tenía bastante claras mis opciones. Yo no quería irme a Oviedo, por varias razones: la fundamental es que no quería salir de mi ciudad durante estos meses, porque sabía que serían duros y no quería estar sola, sin familia y sin amigos; además, mudarse significaba hacerme caso de un piso y eso podia quitarme tiempo de estudio (sí, por azares de la vida al final me mudé, pero en una situación completamente distinta). Si a eso le sumamos que Oviedo tiene mucha fama pero que, desde hace unos años, no consigue mejores resultados que las academias con sede local, tenía muy claro que me iba a quedar en Barcelona. ¿Es recomendable quedarse en la vuestra ciudad? Sinceramente creo que sí, sobre todo por el apoyo de vuestra gente, pero también es cierto que hay mucha gente que se marcha y les va estupendamente... eso tenéis que sopesarlo vosotros.

Entonces, mis opciones estaban entre CTO y AMIR (supongo que como casi todo el mundo) porque, a priori, comparten un método de estudio similar, las clases son parecidas, ofrecen buen material y los precios son parecidos. Pero llevaba meses escuchando malas opiniones de CTO, de sus propios ex-alumnos, y esa idea negativa se reforzó por experiencia propia: durante unas semanas, se dedicaron a mandarnos un montón de publicidad, puramente comercial, donde en ningún momento se hablaba de didáctica ni método: sólo de precios, rebajas y regalos. Además, se sumó luego un asunto muy feo de mails suplantando identidades... algo muy turbio y que, definitivamente, reforzó la idea de que no quería tener nada que ver con ellos. Siempre me han parecido una especie de mafia, y seguramente estoy siendo injusta: ni todos los trabajadores de allí serán iguales, ni todos los alumnos están descontentos... pero es algo que sentía que no quería hacer.

Mis opciones, pues, se redujeron a AMIR, y la verdad es que todo me gustaba: el lugar donde se hacían las clases, el método, la organización, los servicios post-MIR, el precio, el material, los tutores... ¡me parecía una opción excelente! Así que en poco más de una semana después de abrirse el período de matriculación, decidí lanzarme de cabeza, no pensarlo más y apuntarme. De verdad que le doy gracias a mi yo del pasado por tomar esa decisión.

Algunas cosas a mejorar siempre las hay, como en todos sitios, clases peores también, alguns fallos de organización ha habido.. pero volviendo la vista atrás a este año y medio, no encuentro ni una sola cosa que no me haya gustado. No recuerdo nada importante que hiciera bajar puntos a la Academia. Vosotros mismos podéis comprobarlo, sólo tenéis que pasearos por mis entradas de estos meses y leer mis alabanzas a las clases, los profesores, los manuales, etc. La organización, desde todos los ámbitos (desde administración a tutores) es excelente, el seguimiento del alumno impecable, la calidad del profesorado incuestionable... ¡no puedo decir una cosa mala de ellos!

Pero más que eso, AMIR ha sido (es) para mí una gran familia. Me ha sido muy fácil sentirme parte de algo importante, de algo más que una academia. Yo, que no tengo ningún amigo ni familiar médico, he encontrado un excelente equipo de apoyo al que contarle todas mis dudas y agobios, que sabían exactamente por lo que estaba pasando, y que se han mostrado siempre comprensivos. Se merecen todos un gran reconocimiento por mi parte, pero en especial los tutores: ¡no puedo olvidarme de ellos!, porque su implicación con nosotros es absoluta. AMIR se compone, de principio a fin, de una plantilla excelente, y creo que cualquiera que los conozca podrá corroborar mi opinión. En AMIR, eso sí es verdad, no he oído de ningún alumno descontento. Para mí, y os lo digo sinceramente, lo difícil está siendo desvincularme de ellos, de esta familia que me ha acompañado en momentos verdaderamente importantes y difíciles.

No sé qué más cosas puedo explicaros, porque tampoco se trata de cantar las mil alabanzas como si intentara conveceros: es vuestra decisión. Yo sólo puedo decir que en la mía no me equivoqué, y espero que vosotros tampoco lo hagáis.

Si tenéis alguna duda concreta sobre AMIR, y no lo encontráis en su web, podéis preguntarme lo que queráis en los comentarios, desde las ideas que os lancé en la entrada a anterior, a cualquier otra duda que tenáis. Y, sobre todo, mucha suerte para esta carrera que empezáis.

Eligiendo academia (I)

¡Hay que ver qué rápido pasa el tiempo! Si hace sólo 45 días estaba haciendo el examen MIR, hace 1 año estaba inmersa en terminar 6º y preparar el examen, y hace 2 añitos estaba nadando entre mis dudas sobre qué academia elegir...

Los estudiantes de 5º de Medicina están estas semanas planteándose si quieren preparse en una academia o no, y en cuál de ellas se sentirán mejor. Por eso, quisiera aportar mi granito de arena con esta entrada que no pretende ser más que algunos consejos muy básicos a tener en cuenta a la hora de escoger. Para mirarlo todo con calma, os recomiendo que leáis esta serie de entradas de Teron, donde analiza enteramente todas las opciones... Y para completarlo todo, esta semana intentaré subir otra entrada hablando de mi elección personal, y qué experiencia he tenido con mi academia.

Lo primero que todo estudiante debe plantearse es si quiere (o necesita) preparse en una academia, o si cree que podrá hacerlo por su cuenta. Mi consejo, siempre que podáis, es que os dejéis guiar por manos expertas, y para ello nada mejor que una academia con experiencia... Os esperan muchos meses de preparación, con materia inabarcable y horarios desquiciantes, en las que os será todo mucho más fácil si tenéis un material preseleccionado, un horario establecido, alguien a quien consultar vuestras dudas, etc.; se trata de quitaros trabajo y estrés de encima, así que ¡dejad que otros piensen todo eso por vosotros! Evidentemente, en lo que a resultados se refiere, yo siempre he creído que el nº1 de cada año tendría ese resultado (o el 2, o el 3) a pesar de preparse el examen en otra academia de la elegida o por su cuenta; pero si sois como yo, estudiantes "del montón", estáis en el rango de mejorar, de sacar lo mejor de vosotros mismos, y por eso es bueno que haya alguien estimulándoos, potenciando vuestros puntos buenos y buscando los malos, alguien que os facilite el trabajo. Por lo tanto, mi respuesta, será que excepto en casos particulares (rendís mucho mejor a vuestro aire, no estáis acostumbrados a ir a clase, etc.) os preparéis en una academia.

... pero, ¿en cuál? Esta es la pregunta más difícil, y aunque yo tengo una respuesta clara (que es la opción que yo tomé) imagino que todo el mundo defenderá siempre lo que eligió. En mi caso, lo hago de corazón, pero eso será otra entrada. De momento, me gustaría solo que a la hora de escoger os fijéis en algunas cosas:

- ¿os están intentando vender un producto? Si es así, mi consejo es que huyáis de ese lugar... Alguien que se centra en ofertas y contraofertas, en rebajas de precios, en los mejores números de sus examenes, en obsequios por matrícula, etc. no se está centrando en cosas más importantes: calidad de los docentes, horarios, buena organización, buen material...
- ¿dónde se realizan las clases? Os puede parecer una tontería, pero os aseguro que después de una clase de 12h, o una  clase más un simulacro nefasto, no os va a apetecer demasiado tender que recorrer una larga distancia hasta casa, como tampoco os gustará tener que levantaros a las 5 todos los sábados para llegar a su hora o no tener a ningún amigo o familiar cerca a la hora de comer. Además de la distancia, si podéis deberíais mirar también las condiciones del aula: temperatura, asientos cómodos, cercanía a bibliotecas y lugares para comer, etc.; no es algo prioritario, pero está bien saber dónde pasaréis vuestros meses.
- ¿qué tipo de clases hay? Tenéis que saber si son presenciales o pueden hacerse por otros medios, si son obligatorias; si son clases magistrales o hay interacción con los alumnos, si se facilita el material dado en clase, si en ella se pueden resolver dudas, si se enfocan a las preguntas del examen MIR o bien son sólo teóricas, etc. Además, tened en cuenta cuándo suelen darse y con qué frecuencia.
- ¿cómo son los profesores? Aquí una buena opción es preguntar a antiguos alumnos de la academia en cuestión, o bien navegar por la red... Yo conozco a algunos profesores "de la competencia" de oídas, pues su fama les precede, como también otros habrán oído hablar de mis profesores. Está muy bien que os fijéis en su experiencia docente, en qué año de residencia están o si son adjuntos, qué especialistas hay, etc.
- ¿cómo se organiza la preparación? Es básico saber cuántas vueltas se da al temario, qué asignaturas se incluyen y cómo se organizan los simulacros... Sobre todo esto, ¡cuánto más mejor! Obviamente, no nos van a interesar vueltas rápidas, así que fijaros cuánto tiempo dan en cada una para cada materia. Sobre los simulacros, ahí sí, apuntad a la academia que más haga. Y sobre organización, hay otras cosas importantes: si se contemplan días libres y/o vacaciones durante todo el proceso, cómo se distribuye el estudio (lo mejor es que sea por importancia en el examen), cuál es exactamente la función que desempeñan los profesores, etc.
- ¿cómo es el material? Esto, para mí, es básico. Pensad que vais a hartaros de leer y releer vuestros libros, de ver las mismas imágenes, de retener las mismas tablas... si visualmente ya no os parece atactivo de entrada, os cansa la vista, la letra os parece muy pequeña, los colores os molestan, ¡lo que sea! abandonad esa opción. Puede parecer exagerado, pero os aseguro que lo agradeceréis en el futuro (aquí tenéis una entrada que escribí hace unos meses sobre el tema). Luego, claro está, además de ese atractivo visual, lo más importante es que se os facilite todo el material necesario, y éste esté bien estructurado, sea entendible, no sea demasiado extenso, haya muchos cuadros y tablas, se acompañe de imágenes, etc.
- ¿hay tutores; son personales? Para mí, el equipo de tutores de mi academia, ha sido básico... ¡mi salvación! Tener a alguien que te conozca y te escuche, y que además haya pasado hace poco por la misma situación, os aseguro que es un gran salvavidas en momentos de salvación. Tanto, que yo descartaría cualquier academia que no tuviera tutores personales o que dificultara el contacto con ellos (para mí, tener un mail y un teléfono las 24h de cada día ha sido muy reconfortante).
- ¿hay otros recursos para el estudio? Yo tuve la suerte de disponer de un buenísimo foro en Internet y, aunque creo que en casi todas las academias ya existe, os aseguro que este es el único (por lo que me dicen los estudiantes de la competencia), en que los profesores están a diario resolviendo dudas, planteando casos interesantes, actualizando sobre las últimas novedades... un verdadero lujo. Contemplad si la academia que os planteáis lo tiene, y si además dispone de otros medios: audio o vídeoclases, jornadas complementarias, material extra, etc.
- ¿qué seguimiento dan una vez finalizado el examen? Esto, probablemente, ahora os preocupe más bien poco, pero después de vuestro día M no os gustará sentiros solos... Mirad si os ayudan con las impugnaciones, la elección de plaza, la presentación del papeleo en el hospital, etc.

Seguramente me dejo muchas cosas en el tintero, así que podéis preguntar lo que queráis, pero creo que nadie debería elegir sin plantearse al menos lo que he expuesto. Espero sinceramente que esto pueda ayudaros un poco pero, no lo olvidéis, la clave del MIR está en vosotros, así que no puede haber elección equivocada.

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