Consultas externas XXI: semana 21-27 de febrero

¿Recordáis esta sección? Es una de las que más pena me ha dado perder durante estos meses... y que con más ilusión retomo. Pero, además, lo hago con algunos cambios...

Para empezar, estos resumenes dejarán de ser un largo listado de enlaces. La blogosfera sanitaria crece a un ritmo trepidante y, lo más importante, es que su calidad también va en aumento; así que como escribir esta entrada cada domingo podía resultar a veces eterno (y me obligaba a dejar muchas cosas en el tintero), he creado en Twitter un hasthtag (#imprescindiblesHC) donde a través de mis cuentas (la del blog, y la personal) os iré dejando a diario todo lo que me llama la atención... y el domingo, para tenerlo todo recogidito, os dejaré aquí el enlace. ¿Qué os parece el cambio, mejor así?

Y para que esto no quede tan cortito, intentaré incluir también un vídeo semanal; en espera de encontrar alguno más actual, os dejo un vídeo sobre la supuesta corrección del examen MIR de este año xD

MIR, día 222: el resultado


Con la imagen ya queda claro que estoy muy contenta, no? 3020, 3020, 3020, 3020, 3020, 3020... ¡no puedo parar de repetir mi número!

Sé que puede parecer un número muy alto, pero con la cantidad de gente que se presentó al examen (creo que unas 15.000) está genial; con las plazas ofertadas, está perfecto (sólo unas 8.000) y, lo más importante, para lo que quiero hacer ¡es un buen número!

Vale, sí, esto es sólo una lista provisional, puesto que hay unos días para reclamar por si hay malas correcciones, pero poco puede cambiar todo hasta la lista definitiva. Y sí, este número sólo me dice que 3020 personas elegirán plaza antes que yo, pero mucho tendrían que torcerse las cosas para que no pudiera hacer la especialidad que quiero... y donde quiero (todos los años ha podido elegirse bien con este número, espero que no cambie la tendencia).

Vamos, que prácticamente tengo asegurada la especialidad (y sino, en mi segunda opción puedo elegir lo mejorcito), y eso ahora es todo lo que me importa. El lugar... ya es otro tema, porque tengo muchísimas dudas y miedos sobre eso. Mañana voy a unas Jornadas PostMIR a ver si aclaro cosas al respecto, y a partir de la semana que viene tocará patearse hospitales para conocerlos de primera mano. Para el sí definitivo, ya sabéis, me tocará ir al Ministerio en abril y pulsar un botoncito para que un papel me de, definitivamente, mi lugar de trabajo en los próximos 5 años.

¡En serio, estoy muy contenta! Mi propósito fue sacar más o menos un 4000, que llegaba justito para lo que quiero, así que podéis imaginaros el vuelco que me dio el corazón al ver el número ayer a medianoche. ¡¡3020!! Es un número precioso ;)


PD. Míricos, imagino que lo sabéis, pero podéis consultar vuestro resultado en la página del Ministerio, en el acceso personalizado
PPD. ¿Algún lector irá mañana a las Jornadas AMIR en Barcelona?

MIR, días 219-221: las impugnaciones

Aproximadamente una semana después del examen, cuando las preguntas de ese día empiezan a perder detalles en tu cabeza, se abre el periodo de impugnaciones... un proceso farragoso, algo aleatorio y que, al final, acaba modificando el resultado de tu examen. Hoy han salido estos resultados, pero antes de deciros cómo me han afectado, prefiero contaros un poco cómo funciona el proceso.

Como ya os conté, el mismo día del examen MIR, por la noche, las Academias y algunas otras webs corrigen los examenes y generan una estimación del puesto conseguido... pero claro, eso lo hacen en base a su corrección, que puede coincidir o no con la que hace el Ministerio (aunque, generalmente, sólo se diferencian en 1-2 preguntas). Pasados unos días (más o menos 10 días), el Ministerio de Sanidad cuelga en su web las respuestas correctas y, si es preciso, alguna pregunta anulada de entrada porque ha sido mal formulada. A partir de ese momento, y durante 3 días, se abren las impugnaciones.

Impugnar consiste en quejarse. Quejarse de las preguntas que uno tiene mal, o considera mal corregidas: bien porque hay más de una opción correcta, bien porque el enunciado puede llevar a error, bien porque la respuesta dada por válida no lo es... Hay muchos motivos por los que una pregunta podría ser anulada finalmente, aunque la realidad es que el Ministerio parece anular aquellas de las que más gente se queja. Por eso, los opositores, tendemos a impugnar todas las preguntas que tenemos mal (excepto aquellas que, claramente, han sido un despiste/error nuestro). ¿Y qué puede cambiar eso? Pues, si finalmente se anula y la tenías mal, deja de restarte puntos y, como se cambia por una de las preguntas de reserva, si ésa la tienes bien, además se suma un punto más. Es un baile de números, ni más ni menos.

¿Pero, se puede impugnar cualquier cosa? Bueno, como ya os digo, la tendencia es agarrarse a lo que sea para intentar subir puntos, pero evidentemente el Ministerio pide una serie de requisitos... que se resumen en aportar bibliografía que respalde nuestra queja. ¡Y esa es la parte estresante de todo esto! Porque en 2-3 días, debes hacer memoria, buscar entre montones de libros, webs, diccionarios,etc... fotocopiarlo todo, y adjuntarlo al documento oficial de impugnaciones, incluyendo una breve explicación del por qué de nuestra queja y qué respuesta consideramos correcta. Una vez reunido todo, para cada pregunta, debe entregarse en una de las sedes que el Ministerio tiene en varias ciudades, o bien, enviarlo directamente por correo certificado.

Afortunadamente, en este proceso no se está del todo solo... Como las impugnciones parecen ir "al peso", la gente tiende a unirse en foros post-MIR para juntar entre todos la misma bibliografía; además, en mi caso, mi Academia establece unas preguntas que considera "oficialmente" impugnables (vamos, las que como profesores respaldan como incorrectas) y ofrece ayuda para todo, lo cuál os aseguro que a esas alturas es muy de agradecer.

Y al final... ¿qué? Pues después de muchos días, en que se reúne una Comisión y, supuestamente, valoran todo el material aportado por la gente, unos 15 días después (en esta convocatoria, hoy mismo), sale la plantilla definitiva del Ministerio, con todas las preguntas anuladas o la nueva opción dada por válida.

En mi caso, afortunadamente, el proceso me ha favorecido mucho. Según las webs de estimación (todavía nada definitivo), los cambios me benefician en 500 puestos menos, lo cual es muchísimo... así que estoy contentísima. Pero no puedo evitar sentir un resquemor hacia todo esto, un mal sabor de boca por lo mal que se hacen las cosas. Y es que, si hay preguntas que claramente son erróneas, ¿por qué se dan como válidas en un principio?, ¿acaso los académicos que ponen las preguntas no conocen del todo la realidad médica que representan?. ¿Por que yo, que sólo llevo 8 años de formación a mis espaldas, veo un error que ellos no ven? Y, además de todo esto... ¿por qué hay preguntas que están mal y, a día de hoy, no se han anulado y se han dado como buenas?, ¿por qué se cumple aquello de anular las que más gente impugna?

Sin duda, aunque contenta con el resultado, una vez más me asombro ante la ineficacia y falta de transparencia de este examen.

Popurrí post-MIR

¿Quién me iba a decir a mí que después del MIR tardaría tanto en recuperar un ritmo "normal"? Y no me refiero sólo al blog, sino a todo en general: familia, amigos, compras, tiempo libre... la larga lista de cosas que dejé para después del examen merece ser atendida, así que perdonádme si todavía no soy la de antes.

Así que para resarcirme un poco, y recuperando viejas costumbres, quiero dejaros un pequeño resumen de las cositas que me han ido pasando estos días, y por las que muchos preguntáis, y una lista de algunas cosas que tengo preparadas para vosotros. ¿Empezamos?

   -  No, no sé nada sobre los resultados del MIR xD Teóricamente, el Ministerio colgará la lista oficial el próximo día 25, así que si todo anda bien el viernes sabré mi número de órden. Pero claro, ya sabéis que hasta marzo-abril, cuando me plante en Madrid para solicitar la plaza, no habrá nada en firme todavía... ¡¡paciencia!!
   -  Algunos ya leísteis hace unos días que estuve liada con las impugnaciones... Para los que no estáis puestos en el tema, se trata de una especie de alegato que cada opositor al examen debe presentar si considera que alguna pregunta no está adecuadamente corregida. Y creédme, las hay a patadas. Pero aunque pueda parecer fácil, el Ministerio de Sanidad nos da sólo 2 días para reunir montones de fotocopias sobre bibliografía, razonamientos, portadas escaneadas, papeles oficiales y mandarlo por correo certificado. No sé en qué quedará todo lo que envié, pero me pasé dos días volviendo a repasar... ¡y no me gustó nada! De todos modos, creo que esto merece una entrada a parte.
   -  Cronológicamente hablando, lo más destacado que vino después, aunque lo más importante para mí, fue la despedida de mi mejor amigo: mi perro, Aaron, que nos dejó hace unos días. Eso me mantuvo alejada de las redes durante un par de días aunque él, siempre tan bueno conmigo, hasta en su último día me obsequió con algo: un post muy especial que quiero escribiros.
   - ... y de una cosa mala a otra buena, como ya sabéis la semana pasada disfruté de unos preciosos días en Praga como regalo post-MIR de mi familia. Lástima de frío y falta de luz, porque la ciudad es preciosa y merece mucho la pena perderse por sus calles... ¡pero lo pasé de fábula!
   - Además de un par de entradas motivadas por todo esto, os tengo algunas cositas más preparadas: retomar viejas secciones (y crear algunas nuevas), contestar montones de mails que me habéis mandado, seguir alguna de vuestras propuestas... ¡y mucho más! Para esto, poco a poco, espero recuperar del todo la normalidad en seguida.

... pero aunque sólo he tenido una tarde de esas de "bufff, no sé qué hacer... ¿qué me apetece?", porque estoy a mil cosas pendientes, empiezo a paledear estas vacaciones post-MIR tan deseadas-necesitadas, degustadas hasta la saciedad en Praga, y os puedo decir que se está muy bien sin estudiar (y eso que nunca lo había estado xD).

Y con esto y poco más me despido por hoy; espero poder actualizar diariamente a partir de ahora (espero, porque ahora la conexión se ha confabulado contra mí) y, igual que he hecho hoy (por primera vez en  meses), completar mi lectura de blogs diaria y comentar por vuestras casas.

Ya estoy aquí...


Después de unos fantásticos y fríos días en Praga, la preciosa ciudad de la foto, y de arreglar algunos problemas con la conexión, ya me tenéis de nuevo por aquí. Y ahora sí, espero, con tiempo de retomar el ritmo preMIR.

Vacaciones por sorpresa


Sé que os tengo abandonados, que os debo muchas entradas... pero ¡me voy unos días de vacaciones! 

Cuando vuelva tengo mucho que explicaros: impugnaciones, cómo van las noticias sobre el MIR, entradas polémicas, algunas secciones que retomar, etc. pero mi familia ha tenido el detallazo de regalarme unos fantásticos días en Praga, así que desde mañana y hasta el jueves, pienso disfrutarlos :)

El Día M, y lo que vino después

Y así, casi sin darme cuenta, después de una tarde de paseo y relax, llegó el día 218: el examen MIR.

Primero, antes de comentar nada del examen, quería pediros disculpas por no pasarme antes por aquí: os prometo que me he acordado mucho de vosotros, me he sentido mal por esta falta de noticias por mi parte, pero el domingo me conecté un ratito y había una auténtica locura desatada en Internet respecto al examen, así que necesitaba alejarme de todo eso unos días... Lo segundo que quiero decir antes de nada es gracias, GRACIAS con mayúsculas porque me habéis hecho sentir muy arropada, y eso ha sido muy importante para mí. 

... y ahora sí, veamos cómo se presentó el día.

El sábado por la mañana fue un día muy raro... Tras acostarme tarde y preocupada por si no podría dormir, me sorprendí durmiendo del tirón hasta casi las 11 de la mañana, mientras que a mi lado era Req el que no había pegado ojo durante toda la noche. Al abrir los ojos, sólo pude decir "0", al ver que la cuenta atrás había llegado al final... y que yo estaba sorprendentemente tranquila. No desayuné; me limité a comprobar el aula del examen y que lo tuviera todo, arreglarme, y salir muy pronto hacia el lugar del examen: 3 horas antes, ya estaba allí.

Al llegar al Campus lo primero que hice fue comprobar dónde se haría el examen, cómo era mi aula, y dónde podría esperarme mi familia para cuando saliera. Tuve la fortuna de encontrarme con mi tutora, que me deseó suerte, y con un par de caras conocidas... casi tan compungidas como la mía. Porque no, no estaba nerviosa (todavía), pero se me hacía terriblemente raro estar ante el que posiblemente era el día más importante de mi vida y sentirme tan ajena a lo que estaba pasando. Por suerte, a los pocos minutos llegaron mis padres y mi hermana, y nos reunimos para comer algo delante del aulario.

El restaurante era una auténtica locura, lleno de gente que hacía lo mismo que nosotros: padres, hermanos y novios nerviosos, opositores repasando lo inabarcable en un repaso, otros como yo sencillamente disfrutando de la comida, otros mirando de refilón la tele que había para calmar los nervios... Hasta que se acercó la hora, las 15h, y la gente empezó a desfilar hacias las aulas. A las 15.15h estaba de pie ante la puerta y fue allí, una media hora antes del examen, cuando pasé los peores minutos de estos meses. Tener que despedirme de mi familia, con lágrimas en los ojos, me hizo muy difícil contener mis propias lágrimas y nervios, y al entrar, mientras esperaba en el pasillo con otras 60 personas a que me llamaran, se me hicieron los minutos más largos y duros de mi vida. ¡Qué nervios pasé en ese momento! Es difícil explicar todo lo que me vino a la cabeza en ese rato: indicaciones de cesárea, plazas en pueblecitos abandonados, mi familia llorando, tratamiento antiretroviral, pensar que era un examen el que me jugaba mi vida, lo mucho que me había costado llegar hasta allí... Demasiadas sensaciones para vivirlas sola.

Por suerte, una vez entré en el aula me calmé; no del todo, porque la repartición de los examenes se alargó exageradamente, y todos en clase estábamos nerviosos, pero esos minutos los ocupé cerrando los ojos y respirando hondo, y creo que funcionó. Hasta que llegó el examen...

... el examen. Qué puedo decir que no corra ya por cientos de páginas de Internet. Como dicen mis compañeros, el examen "fue raro de cojones", y a mí me parece una buena forma de resumir esas 5 horas.
La primera parte del examen, las 30 preguntas ligadas a imágenes, fueron HORRIBLES, muy mal: imágenes rarísimas, pocos datos clínicos, temas poco preguntados habitualmente... obviamente yo, que pese a todo había entrado con mucha seguridad en mí misma, bajé muchos puntos en cuánto a autoestima y subí enteros en pesimismo, pero decidí que no había nada que perder, así que continué adelante. Aunque el siguiente bloque, de Digestivo, tampoco me fue muy bien, a medida que avanzaba el examen la cosa empezaba a dárseme mejor, y fui recuperando el control.

Al principio, perdí mucho tiempo por pregunta decidiendo si marcar o no la opción que consideraba correcta; cada vez que lo iba a hacer oía una voz en mi cabeza que decía "que esto no es un simulacro, que es el MIR, ¡asegúrate! ". Me daba pánico dar una opción y pasar a otra pregunta... Pero el sentido común me volvió rápido, y entendí que así no iba a hacer nada: tenía que hacerlo como lo había hecho siempre. De modo que empecé a contestar antes de leer las opciones, buscando luego la opción que encajaba con mi respuesta, o bien leyéndolas bien pero sin miedo, marcando una y justificando rápidamente porque no podían ser las otras. Algunas preguntas fueron fáciles, esas en las que pensabas que algo estaba mal porque no podía ser tan fácil; otras fueron muy difíciles, tanto que antes de leer todas las opciones ya decidí dejarla en blanco... Pero en general, y pese a todo, creo que aunque raro, fue un examen compensado.

No fue, en absoluto, un examen fácil; si le sumamos que ha sido el examen más largo de la historia del MIR, que se han repetido pocos conceptos de otros años, que ha habido muchas preguntas totalmente subjetivas, que el bloque de Miscelánea ha sido lo peor... si le sumamos todo eso, nadie podría entender por qué salí de clase sonriendo y contenta. Pero salir tras casi 5h, ver a tus padres, a tu hermana, a tu novio y a tus mejores amigos en la puerta, mucho más nerviosos que tú, hacen que olvides el mal rato y te concentres en poner la mejor de tus sonrisas y darles un fuerte abrazo. De todos modos, no era una sonrisa fingida: pese a todo, salí convencida de que las preguntas que me habían ido bien eran más que las que me habían ido mal así que, como les dije "creo que me ha ido como un simulacro de los flojos".

Rápidamente salí de allí, donde la gente empezaba a salir y reunirse también con sus familias, y nos metimos en un bar para hablar del examen. No les dije mucho más que ahora, porque verdaderamente creo que cuando sales de allí nadie sabe cómo le ha ido, hay sensaciones encontradas: no paras de pensar en las preguntas que has dejado en blanco, en ese concepto que en el último momento no te vino a la memoria, en ese tema que creías dominar y no lo hacías... pero también en esa pregunta que es un punto seguro, y en esa otra pregunta rara pero que, sin saber cómo, sabes que tienes bien. Contenta, estaba muy contenta por haber terminado, y eso era lo que me bastaba.

Tras una noche de dispersión, llegaron las horas de sueño... y esa noche sí que no coseguí dormir. Estaba tan nerviosa pensando en el examen, que en ningún momento dudé en despertarme a las 8 y mirar mi resultado antes de que Req marchara a trabajar. Así que eso es lo que hice, y tras muchos nervios introducí mi plantilla en el programa de la Academia, que me dio un puesto estimado, mis netas y la media del examen (a priori, que hasta que el Ministerio no saque su plantilla todo esto puede variar). ¡¡El subidón que me dio comprobar que no me equivoqué en mis sensaciones fue genial!! No he hecho un examen excelente, pero sí mucho mejor que la mayoría de mis simulacros; no tengo un número muy alto, pero sí lo suficiente como para escoger lo que quiero (si se cumplen las previsiones de otros años); no un número que me permite estar del todo tranquila, pero sí lo suficiente como para saber que si no entro en mi primera opción, en la segunda voy a poder escoger entre lo mejor... Con gente que todavía no ha introducido su examen, con preguntas que se impugnarán y serán anuladas, con respuestas del Ministerio que diferirán de las de la Academia, con todo eso, estoy muy contenta. Mi número es bueno, y es mejor que el que me marqué como objetivo. Al fin y al cabo, ¿un 3000 y pico suena bien, verdad?

No ha habido mucho que hacer después de esto... El domingo estuve relajada, entrando un momento en el foro de la Academia para ver qué se respirtaba por allí; el lunes tocaron compras y limpieza, y ayer alargar un poco más la desconexión para no volver a ponerme nerviosa y pensar lo que no podré hacer con mi número. Todavía no me hago a la idea de que no tengo nada que estudiar, y como he estado ocupada haciendo otras cosas pendientes, todavía no he empezado del todo "mis vacaciones", pero os aseguro que sentarse después de comer sin pensar en lo que queda por estudiar, ponerme a dormir hasta la hora que quiero, y pensar que pese a todo, parece que la cosa ha ido bien, es increíble.

Ahora sólo queda esperar a todo lo que falta por venir: plantilla oficial, impugnaciones, lista definitiva, asignación de plazas... Os lo iré contando, os lo prometo, pero creo que podéis respirar (más o menos) tranquilos.

¡¡Muchas gracias a todos!!

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