Entrevista a Carlos Rodríguez, descubridor de las células madre uterinas


Carlos Rodríguez nacido en La Uña (León), frontera con Asturias. Se licenció en Medicina, en la especialidad de Pediatría. Luego se pasó al campo de la investigación, con formación y experiencia en Estados Unidos, Canadá y también en España. Ahora está al frente de su propia empresa, Projech, que ha desembarcado en Gijón con un gran proyecto biosanitario.

Projech es la empresa biotecnológica que, en colaboración con la Unidad de Investigación de la Fundación Hospital de Jove ha descubierto las células madres uterinas que, así lo dicen, «representan el futuro de la medicina regenerativa». Asegura que este importante descubrimiento supone un avance sustancial en los tratamientos en enfermedades crónicas y autoinmunes y ahora busca la financiación necesaria para hacerlo realidad. En su mente está que la suya será la empresa que tire de una gran industria biomédica nueva en la región. «Si todo va bien, sólo a finales del año que viene tendremos entre 15 y 20 nuevos empleados aquí en Gijón -ahora son una docena de personas, aunque llegaron a ser 43-, y dentro de cuatro años sólo Projech tendrá 200 empleados aquí. La región se puede llegar a conocer por una nueva fuente de tratamientos para enfermedades crónicas. Y el centro director de estudios clínicos por todo el mundo, que van a partir de Jove».


-¿Cómo llega a Gijón, y a Jove, la empresa Projech?
-Después de una carrera como investigador llegó un momento en que tenía claro que quería montar mi empresa privada biosanitaria. Por mi relación natural con Asturias, y con Gijón, en el 2006 contacté con el Parque Tecnológico de Gijón, y con su director Emilio Gumiel. Yo ya tenía prisa para empezar con la empresa, pero no había sitio para nosotros en el Parque y fue él quien me aconsejó contactar con el hospital de Jove y con el doctor Francisco Vizoso. Yo no conocía la investigación que hacía el doctor Vizoso porque cuando no estás en los círculos más tradicionales tu trabajo puede llegar a pasar casi inadvertido para el resto de la comunidad científica. Me gusta decir que uno de mis grandes hallazgos de los últimos año ha sido descubrir a este investigador de altura en una zona con poca tradición o referencia como es Gijón. El contacto con Jove me venía muy bien.

-¿Por qué?
-Desde el principio tenía claro que debía vincularme y colaborar con un hospital. Como empresa biotecnológica necesitamos un hospital de referencia que tenga unidad de investigación y que tenga la capacidad de acceder a muestras, estudios clínicos de pacientes... Mi primera intención fue Cabueñes, pero al final el enlace fue Jove.

-¿Llega a Gijón con qué proyecto en la cabeza?
-Uno muy claro: montar un gran proyecto de medicina regenerativa.

-¿Cómo lo tenía tan claro?
-La empresa surgió por una preocupación personal mía que no es otra que la observación de un fracaso. La mayoría de las enfermedades de alta morbilidad y mortalidad que tenemos, sobre todo en el mundo occidental, tienen el mismo tratamiento médico desde hace 40 años. Hablo de la obesidad, la diabetes, la artrosis, el Alzheimer, el Parkinson, la colitis ulcerosa, el crohn... incluso enfermedades agudas con repercusión crónica funcional, como el infarto de miocardio, el ictus... No hay tratamientos nuevos para todo eso. Lo único nuevo que ha surgido son cosas quirúrgicas. Como investigador y médico esa realidad me parece frustrante y me da hasta cierta vergüenza sana.

-¿Y qué cree que se puede hacer de nuevo?
-En el 2006-07 empecé a pensar que el fracaso de la industria farmacéutica viene de la obstinación que hemos tenido en buscar fármacos de plantas, sintéticos, pero en definitiva moléculas. Eso ya no funciona, y lo vemos. Y por eso, empezó a cuajar en mí la idea de que había que tirar por la medicina regenerativa.

-Desde hace unos años es la gran promesa...
-La medicina regenerativa ya es más que una promesa. Ya entonces, en el 2006, se habían empezado ensayos clínicos con células madre. Sabemos que como adultos tenemos una serie de fuentes de células que llamamos madre y que tienen un potencial distinto a las de cualquier tejido. Son células con una forma o fenotipo muy primitivo, no se parecen a ninguna célula especializada, pero cuando las pones en el laboratorio bajo ciertas condiciones bioquímicas, sí son capaces de convertirse en otras células. Y, a parte de eso, tienen una peculiaridad: la habilidad de dirigirse, sin que les digas nada, a los focos de inflamación y lesión.

-¿Cómo empiezan a trabajar en este proyecto?
-Primero empezamos con células madre que aislábamos en grasa. Recurrimos a pacientes de Jove que tenían que pasar por el quirófano. Les pedíamos consentimiento para sacarles un poco de grasa durante la operación, y de ahí sacar unas pocas células madre. Pero vimos que esas células eran muy escasas y crecían mal en el laboratorio. También observamos que tienen capacidad para convertirse en otras células, pero muy limitada: forman hueso y músculo y poco más. Eso nos llevó a reorientar los trabajos.

-¿Cómo lo reorientan?
-El año pasado empezamos en Madrid un proyecto para buscar nuevas fuentes de células madre en los ratones. Y una investigadora, Beatriz González, se dio cuenta que del útero de ratón, despiezado y metido en un medio de cultivo, salían unas células que una vez aisladas y separadas empezaban a crecer como hongos. Y crecían y se duplicaban muchísimo. Nos pareció que teníamos algo increíble que superaba de forma extraordinaria a lo que había hasta entonces, pero eso había que demostrarlo con certeza y demostrar también que estaba en los humanos. Eso ocurrió en febrero. De nuevo contacté con Fran Vizoso para ver cómo podíamos recoger muestras en mujeres. Y yo, que he colaborado con muchos hospitales, puedo decir que el trabajo con el hospital de Jove es único y un ejemplo a seguir.

-¿Por qué le sorprende tanto?
-En Jove todo ocurre con una rapidez y una eficacia digna de elogio. La gente entiende la importancia de hacer las cosas de forma eficaz y sin demora. Eso se tradujo en que a los 15 días ya teníamos la primera muestra recogida. Como anécdota puedo contar que la pusimos en cultivo y no salió nada. Pensamos que la línea de trabajo no era la buena, pero como teníamos dos muestras más, las cultivamos igualmente. Y esta vez salió como en los ratones. Ahora sabemos que el problema de la primera muestra es que era de una mujer que no estaba en edad fértil.

-¿Y desde entonces todo ha ido bien?
-Sí, comprobamos que eran células que se podían diferenciar a muchas más cosas que las células provenientes de grasa: a células de hígado, de corazón, a músculo, a hueso... y lo más llamativo de todo, a neuronas. Y eso no se había visto nunca antes en células madre adultas de ningún tipo. Podían convertirse en todo tipo de células del tejido nervioso; eso nos alertó de que teníamos algo muy serio entre manos. En todos los meses siguientes, hasta ahora, lo que hemos estado es confirmando la capacidad de regeneración y esa gran capacidad de crecimiento.

-O sea, la ven como la gallina de los huevos de oro.
-Sí, creemos que sí; de otra forma no se nos hubiera ocurrido hacer público todo esto. Creímos que era importante hacerlo porque con lo que tenemos, lo único que necesitamos es hacer un desarrollo farmacéutico tradicional. Ya descubierta la gallina, ahora hay que dejarla que ponga huevos, alimentarla... Pero independientemente de que necesitemos financiación, creímos que teníamos que contarles a los enfermos la importancia del descubrimiento. Y los enfermos conectaron rápido con lo que les decíamos, pese a que habíamos pasado meses intentando contar la historia a las administraciones, a los bancos, y teníamos complejo de ser invisibles. Parecía que nadie entendía la importancia de esto, hasta que conectamos con los enfermos. Eso nos dio mucha fuerza.

-¿Qué reforma social considera más urgente?
-La gente que tiene un sueldo del Estado debe responder a la gente de su trabajo, y eso incluye a los investigadores.


Fuente: La nueva España. Gracias a Pablo por el enlace.

2 firmas:

Anónimo 2 de enero de 2010, 20:30  

Hola Anna! Te comento que para proseguir con las investigaciones de las células uterinas se va a constituir en breve una fundación. Ah, también decirte que en facebook hay un grupo llamado Plataforma a favor de la investigación con Células Madre Uterinas en Astur., en el cual se empieza a contestar algunas preguntas sobre el tema.

Un saludo y feliz 2010

Pablo

Anna 2 de enero de 2010, 20:57  

Gracias por mantenerme siempre al día Pablo, ahora mismo me uno en Facebook.

Feliz año para ti también, ojalá nos traiga adelantos en este tema!!

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