El equilibrio

Los últimos días he pasado mucho tiempo en el hospital, más del habitual y necesario. Además, no sólo en el mío. Por si fuera poco, si en uno he sido médico, en otro he sido "familiar de paciente". Y chicos, sinceramente, a veces cuesta mucho mantener el equilibrio.

Si hay algo que me molesta, cuando estoy trabajando, son los familiares que proclaman a gritos que son médicos. ¿A razón de qué?, ¿esperan un trato especial, quieren que les explique absolutamente todo lo qué hago, me quieren hacer saber que están en posición de cuestionar mis decisiones? Es algo que me incomoda muchísimo y que, de verdad, nunca he entendido qué beneficio les reporta a ellos... al menos conmigo, que seguiré tratándoles (a ellos y a su familiar, el paciente), igual que a todos los demás. Por eso nunca digo que soy médico cuando yo estoy al otro lado de la relación, me incomodaría lo mismo o más (otra cosa, claro, es que la mayoría de veces mis padres lo dicen orgullosos pensando que no me importa).

Pero lo cierto es que, ser médico (o personal sanitario de cualquier tipo), es muy raro cuando eres tú el paciente o lo es alguien muy cercano a ti. Inevitablemente, ves cosas que se hacen mal: trato con el paciente, instalaciones, relación médico-personal, pruebas, diagnósticos, tratamientos que tú harías diferente... cosas en las que seguramente, los demás no repararn. En esos casos, es complicado no poner una mala cara, no soltar algún comentario o, si algo está muy mal (desde tu punto de vista) no quejarse. Evidentemente, sobre todo cuando es un hospital distinto al que tú trabajas, también ves muchas cosas buenas y que podrías aplicar a tu entorno, pero ese no es el tema en el que me quiero centrar.

En mi experiencia de estos días, aunque a veces con dificultad, creo que ha sabido mantenerme en ese frágil equilibrio de no decir a qué me dedico (sí, algunos lo sabían por mis padres), pero sí mirar con ojo crítico los informes y los tratamientos. Creo que he sabido estar en mi sitio y colaborar como lo haría cualquiera, aunque es difícil ver a una enfermera/auxiliar y no poderles echar una mano en algo que en tu entorno y con tus compañeras harías. Ha sido, sobre todo, muy difícil, centrarme en el problema del día a día e intentar no pensar en lo que sé, sino en lo que está pasando: inevitablemente, mis conocimientos hacen que pueda ponerme en la peor de las situaciones y estar temiéndome siempre lo peor... no hay que transmitir eso al enfermo ni al resto de la familia, a veces es mejor callar o decir, sencillamente, lo que necesitan saber.

Afortunadamente, aunque todo esto viene motivado por una actitud muy poco profesional por el médico responsable del caso en cuestión, si de algo me ha servido es de darme cuenta de que, las cosas que peor he visto hacer, no las llevo a cabo con mis pacientes. Pero claro, es fácil reconocer lo que uno cree hacer mejor o igual que otros, ¿no?

Lo verdaderamente difícil, es ver algo que yo también hago mal... básicamente porque, en cualquier caso, no lo hago de forma consciente. Imagino, no obstante, que mis pacientes o sus familiares sí han podido sentirse mal conmigo, su médico, en alguna ocasión, y con toda la razón podrían criticarme. Así pues, como última reflexión, si os pasáis por aquí me haríais un gran favor comentando qué cosas creéis que los médicos, o los profesionales sanitarios, podemos mejorar (siempre que esté en nuestra mano el hacerlo); quizás con vuestros comentarios caiga en algo que creo estar haciendo bien y no es así. De verdad que me gustará mucho leer vuestros comentarios.

Y, lo más importante: en el caso en cuestión... ¡¡todo ha ido de maravilla!! Ahora mismo, en mi casa, no se podría ser más feliz.

8 firmas:

Diario de una mamá pediatra 28 de enero de 2013, 23:37  

Hola Anna,

Primero de todo, me alegro de que sea lo que sea todo haya salido bien.
La experiencia desde "el otro lado" hace valorar aspectos de nuestra profesión de otra manera y desde luego aprender mucho.
Por lo general, yo me comporto como tú. No digo que soy médico de inicio y me sirve para observar muchas cosas y después,....pues depende de cómo vayan todo. Desde luego si veo alguna actitud poco profesional como tú apuntas, la verdad es que sí creo que lo hubiera dicho y posiblemente si hay que tomar alguna decisión trascendental también.
La realidad es que aunque yo opino como tú, que hay que tratar de la misma manera a los pacientes sean familiares de médicos o no, no siempre ocurre así. Y también puede tener ciertas ventajas en cuanto a explicaciones más técnicas de algunos procedimientos.
Un abrazo

Anónimo 29 de enero de 2013, 5:01  
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo 31 de enero de 2013, 18:19  
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anna Pardo 31 de enero de 2013, 19:43  

Sí, creo que opinamos igual MAMÁ PEDIATRA, pero ya sabes, a veces es difícil saber cuándo callar y cuándo no. Y sí, en lo que a dar explicaciones se refiere, quizás es más fácil saber hasta qué punto puede entender la otra persona, o cómo hablarle.

Un besazo preciosa!!

Ociel 6 de febrero de 2013, 6:12  

Hola Anna!

No sé si te acuerdas de mí. Hace mucho tiempo no entraba a mi blog ni leía el tuyo, pero acá estoy contestando a tu pregunta en la entrada.

La verdad en mi poca experiencia como clínico he podido observar cómo algunos médicos con suerte saludan y se presentan al momento de atender a pacientes hospitalizados. Hasta el punto que luego de terminar de actualizar la ficha en la misma cama, los pacientes me preguntan a mí si el que acaba de pasar por su cama era su médico o no.

Y es que la comunicación con los pacientes es algo que muy poco les nace de manera natural. El informarle cómo iba su tratamiento, las opciones de tratamiento y el pronóstico.

Ese es mi humilde aporte,
espero que estés muy bien Anna!
saludos desde Chile!

Anna Pardo 8 de febrero de 2013, 14:30  

OCIEL, cómo estás?

Efectivamente, la comunicación es básica. Y si para empezar ya ni te presentas... mal vamos!

Besos!!

Serena van der Woodsen 10 de marzo de 2013, 6:12  

Es chunga estar al otro lado. Normalmente ves todo lo que hacen mal a tu familiar, o que no le hacen como te gustaría. Pero que les digas que eres médico no sería para intimidar. Yo lo veo como algo natural y no se van a explicar igual si eres sanitario que si no lo eres. Yo lo veo así.
Me alegro de que todo haya ido bien.

Anna Pardo 11 de marzo de 2013, 13:45  

Gracias SERENA, un besito :)

Antecedentes personales

Mi foto

R4 de Medicina Interna y mamá

Contacto