No sé qué pretendo escribiendo esta entrada. No sé qué voy a decir ni por qué... Sencillamente quiero contaros algo, a los que queráis leer. ¿Para qué? No tengo ni idea; he meditado mucho hoy acerca de los motivos, pero sigo sin tenerlo demasiado claro.
Ayer noche salí a cenar con amigos, celebrando el cumpleaños de J y yo, que tenía muchísima hambre y que me encanta la carne, decidí pedirme un
chuletón. Hasta ahí todo bien. Pero cuando empecé a comerlo me di cuenta de que no podía hacerlo, no podía comer... porque no podía cortarlo. Mis manos no respondían, quedaron totalmente engarrotadas a los cubiertos, incapaces de soltarlos ni de responderme. No tenía fuerza para cortar. Sinceramente, pensé que la fibromialgia me daría algunos añitos de tregua hasta perder la autonomía a este nivel.
A pesar de las conversaciones y las sonrisas que intenté mantener durante la cena (y creo que funcionaron, porque nadie se dio cuenta de lo qué pasaba), por mi cabeza
pasaron miles de ideas, de imágenes: romper a llorar, tirar el plato y la comida, gritar... Casi al final, J me preguntó si quería que me lo cortara, medio en broma, al ver lo que me estaba costando. Lo triste es que sí, sí quería que lo cortara, sí quería poder comer. Pero mi orgullo y mi sentido del ridículo pudieron más, y maté el hambre con un postre que no requería el uso de cubiertos.
Hubo muchos comentarios acerca de que me dejara tal cantidad de carne, además deliciosa, que yo eludí como buenamente pude. Lógicamente,
la gente no sabía ni tenía por qué saber lo qué me estaba pasando... Pero a partir de entonces me costó ser una buena compañía el resto de la noche. Al llegar a casa y ya sí, poder llorar en paz, recapacité en algo que muchas veces me viene a la mente...
... es curioso que una enfermedad que puede ser tan invalidante, tan difícil de sobrellevar, tan difícil de preveer como se comportará cada día, sea tan
invisible para el resto de la gente. Me duele que la gente me diga
"pues se te ve muy bien". ¿Acaso quiero que se me vea mal? No, no es eso. Me duele que la gente diga
"¿Fibro qué? Bueno, da igual, ya veo que estás bien". ¿Quiero llevar un cartelito con el nombre y descripción de mi enfermedad? No, tampoco quiero eso.
¿Entonces qué quiero? Pues no lo sé, me siento tan perdida como siempre al llegar a este punto. Supongo que sólo quiero que los demás lo tengan en cuenta (mi familia, mis amigos); no como algo que siempre deba estar ahí, sino como un dato más. Un dato que les recuerde porque cuando me dicen de salir a bailar respondo un
"No puedo, tengo que..." o
"No me apetece". Naturalmente que me apetece, me encanta bailar; pero hace años que no puedo hacerlo. Me gustaría que cuando digo que estoy cansada, que algo me duele, no pensaran que
"he dormido poco" o
"me duele la cabeza". Cuando lo digo, estoy hablando de que no puedo mover ninguna parte de mí sin que me suponga un sacrificio sobrehumano, sin que el dolor me invada y me paralice.
Quisiera evitar multitud de situaciones,
ahorrarme infinidad de explicaciones y excusas. Quisiera ser "normal", pero no lo soy. No sé qué quiero, pero entre las cosas que ahora deseo es poder comer por mí misma, poder no sentirme hundida, sola y incomprendida. Lo quiero para mí y para
tod@s los afectados; para sus familias y amigos...
Estamos aquí aunque no nos veas. La fibromalgia está en mí, y no la veo, pero
la siento constantemente.