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S.O.S.: Epistaxis


Para empezar el fin de semana, os dejo con la segunda entrada de esta sección donde, después de tomar en cuenta los principios básicos empezamos a hablar de situaciones más concretas. Y como no vamos a empezar por el final, vamos a empezar con algo sencillito: la epistaxis, que no es más que la palabreja que usamos los sanitarios para referirnos al sangrado por la nariz.

Os puede pasar algo no demasiado importante, porque seguro que a todos nos ha pasado alguna vez... Pero la nariz puede sangran por muchas causas, algunas de ellas graves y, además, creo que es algo que la mayoría de gente intenta arreglar haciéndolo mal. Espero que después de esta entrada recordéis las cuatro cositas básicas, y sepáis qué hacer la próxima vez.

¿Por qué se produce el sangrado? Como os he dicho, las causas son múltiples y tampoco es necesario que las conozcáis todos, pero en último término se produce una ruptura de los pequeños vasos del interior de la nariz, produciendo una hemorragia más o menos cuantiosa y de mayor o menor duración.
  1.  Lo primero que hay que hacer, y esto es fundamental, es echar la cabeza hacia adelante. Será mucho mejor si nos sentamos: primero, porque es más cómodo y, segundo, porque si se pierde mucha sangre nos podemos marear y así evitamos la caída. No sé por qué, pero todo el mundo echa siempre la cabeza hacia atrás... ¡no! Si lo hacemos así estamos favoreciendo el aspirado y tragado de la sangre, provocando el vómito y, en casos graves, el atragantamiento.
  2. Respiraremos por la boca, porque además ayudar a relajarnos, favorece la formación del coágulo en la nariz (al tener que "trabajar menos" con el paso del aire).
  3. Ahora sí, pinzaremos la nariz por la parte blanda, que resulta más efectivo que hacerlo en la parte de arriba. La pinza ha de ser fuerte, lo que queremos es favorecer que se tapone el punto de sangrado y se forme un coágulo... Lo mantendremos unos 10 minutos e intentaremos no hablar, toser o respirar por la nariz.
  4. Después de estos 10 minutos, soltaremos la presión; si el sangrado ha cesado, estupendo. Si sigue, volvemos a repetirlo unos 10-20 minutos más. El proceso de pinzamiento se puede repetir un máximo de 3 veces.
¿Qué pasa si no conseguimos detener la hemorragia? Como siempre, habrá que acudir al médico donde ya se encargarán de llevar a cabo otros métodos más apropiados; de todos modos, no hay que ser cafre, si de primeras vemos que hay mucha sangre y no cede en los primeros 10 minutos, no hace falta apurar el tiempo hasta que la persona se desangre: como siempre, sentido común.

Si el sangrado para, que suele ser lo habitual ya en los primeros 10 minutos, limpiaremos la zona con agua templada e intentaremos mantener todavía la postura hacia delante durante un rato, evitando también esfuerzos o sonarse la nariz en las próximas horas.

Como véis, fácil y para todos los públicos, así que ya no tenéis excusa para no saber qué hacer.


Tengo más o menos pensados los temas de los que os hablaré en esta sección pero, como siempre, podéis dejarme vuestras sugerencias.

S.O.S. : el principio


¿Os habéis preguntado alguna vez qué hacer delante de una emergencia? ¿Alguna vez habéis tenido que socorrer a alguien o habéis sido vosotros los que necesitábais ayuda? ¿Sois socorritas; conocéis los primeros auxilios básicos? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, quizás os interese esta nueva sección, a petición de León, donde espero enseñaros algunas cositas muy básicas acerca de los primeros auxilios.

Como siempre, todo el contenido que pueda dejar es una simple orientación y ayuda, en ningún caso sustituye la actuación de una persona cualificada para ello... pero si alguna vez estáis solos, espero que os sirva de ayuda. De todos modos, no temáis, que no os  hablaré desde el desconocimiento; soy socorrista y técnica de transporte sanitario, gracias a lo cual pasé un maravilloso período de mi vida trabajando en el servicio de emergencias (061).

Para empezar, sólo os quiero esbozaros las cinco cosas básicas que hay que hacer siempre; para hacerlo un poco más fácil, lo haremos a partir de un ejemplo: imaginad que circuláis por una autovía poco transitada, y el coche de delante da un voltazo y se voltea, quedando en medio de la vía.

1. Lo primero que hay que hacer en cualquier situación de riesgo o emergencia es siempre, repito, siempre, pararse a pensar. Controlar las emociones, hacerse una idea general de la situación y asegurarse a uno mismo. En nuestro caso, pararíamos el coche lo menos violentamente posible (por si hay otros coches detrás) y, antes de salir, nos fijaríamos por si viene otro coche que pueda atropellarnos (no será la primera vez que la persona que va a socorrer termina siendo también una víctima. Si vamos a actuar, si vamos a acercarnos a la víctima/s no podemos hacerlo presas del pánico, hay que respirar un segundo y mantener la calma.

2. Evaluar la situacíón. Muy en la línea del punto anterior, tenemos que analizar todo el escenario y intentar responder, de forma rápida, a las siguientes preguntas:
- ¿Hay algún peligro para mí o otros testimonios?
- ¿Hay alguna persona en riesgo de muerte imminente?
- ¿Hay personal cualificado para hacerse cargo de la situación?
En nuestro caso, por ejemplo, miraríamos si hay más coches implicados, si hay testigos o otras personas implicadas en el accidente, si estamos solos, etc.
En este punto, también hay que hacer una valoración de los recursos y conocimientos que poseemos.

3. Asegurar la zona: lo que haya provocado el accidente podría seguir allí y sin un peligro potencial para otros (por ejemplo, una mancha de aceite en la carretera). Además, aunque parezca algo ilógico, hay que anteponer siempre la propia seguridad, ya que sino nadie podría atender a la víctima. Si hay un peligro que no podemos eliminar,debemos intentar alejarnos al máximo de él y, en la medida de lo posible, alejar también a la víctima (esto lo comentaremos otro día, porque no siempre es lo mejor). Y para minimizar los posibles daños a terceros, si imaginamos que nuestra víctima estuviera bien, nos dedicaríamos a señalar con las luces y demás el lugar del accidente, etc.

4. Atender a la víctima, socorrer. Cuando nos acerquemos a él, sino hay nadie más, debemos dejarle claro que nos hacemos cargo de la situación y, en caso de poseer algún conocimiento/título especial, dejárselo saber para aumentar su confianza y sensación de seguridad. Este punto, lógicamente, es el más extenso, pues socorrer puede implicar muchas cosas según la situación y por eso será del que hablaremos casi siempre. Es importante recordar que socorrer es también pedir ayuda, ya sea a testigos o terceros (si los hay) o llamando al servicio de emergencias:
- en España, el servicio de emergencias responde al 112 (policía, bomberos, ambulancias, etc.). Es un teléfono gratuíto que puede realizarse incluso en situaciones de poca cobertura telefónica y, como extra, dispne de puntos de llamada en todas las carreteras, cada ´"x" quilómetros, debidamente señalizados. Funciona como una central de recursos: al explicar la situación, el 112 avisará y pondrá en marcha los servicios que considere necesarios (una ambulancia, bomberos, etc.)
- también en España, el número de emergencias sanitarias es el 061 (también gratuíto), que suele ser al que la mayoría recurre si no se necesitan otros servicios.

5. Y el último punto, es controlar toda la situación, cosa que implica atender a la víctima mientras se vigila la zona, se controla a los "espectadores" (si los hay), se pide ayuda a terceros por si hay alguien cualificado en el lugar, etc.

Como véis, son cosas muy básicas pero en las que no siempre se cae. De hecho, estoy seguro que la mayoría iría directamente a socorrer a la víctima sin tomarse esos segundos tan necesarios que pueden salvar nuestra vida o la de terceros sin perjudicar al dañado. No obstante, cada caso es diferente... obviamente, si nuestra madre se corta en casa pasaremos directamente al paso 4, porque conocemos el lugar, sabemos que no hay peligro, etc. pero, para la mayoría de casos, recordad estas premisas.

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