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Nuevo tratamiento para la hepatitis C

Una reciente investigación, publicada en la revista Science, muestra un nuevo método para tratar la hepatitis C, enfocado en las moléculas de ARN, y que sido probado en chimpancés. Esta patología, una de las principales causas de enfermedad hepática, afecta a más de 170 millones de individuos en todo el mundo.

Hasta ahora, los tratamientos para combatir la hepatitis C producían serios efectos secundarios y sólo funcionan en el 50% de los casos. Sin embargo, el equipo de investigación que dirige Robert Lanford, investigador del Centro de Investigación de Primates de Freiburgo (Alemania), ha conseguido desarrollar una inédita estrategia terapéutica que ha aportado exitosos datos.

“El nuevo procedimiento mostró una reducción de los síntomas de la enfermedad a largo plazo, y el virus no pareció desarrollar resistencia”, según explican los autores. Este nuevo método involucra a las pequeñas moléculas de ARN, conocidas como microARNs, que son reguladores críticos de una amplia variedad de procesos celulares. En concreto, el virus de la hepatitis C utiliza un microARN, conocido como miR-122, que es expresado en el hígado para infectar sus células.

Los investigadores utilizaron un compuesto llamado SPC3649 para bloquear miR-122 en chimpancés, los únicos animales, además de los humanos, susceptibles a la hepatitis, que fueron infectados con el virus de hepatitis C. Las conclusiones de este estudio aparecen publicadas en la prestigiosa revista Science.

 
Fuente: SINC

Piel humana artificial, casi perfecta


Científicos de la Universidad de Granada han logrado generar piel humana artificial empleando la ingeniería tisular, a partir de dos biomateriales de fibrina y agarosa, que han integrado a la perfección en ratones con unos niveles óptimos de desarrollo, maduración y funcionalidad.

Este descubrimiento, pionero en todo el mundo, facilitará el uso de piel humana en la clínica, y además puede ser empleado en multitud de pruebas de laboratorio sobre tejidos biológicos sin necesidad de utilizar animales de laboratorio. También podría ser útil en el tratamiento de diferentes patologías que afectan la normalidad de la piel. Este trabajo ha sido llevado a cabo por José María Jiménez Rodríguez, del grupo de investigación de Ingeniería Tisular del departamento de Histología de la Universidad de Granada, y dirigido por los profesores Miguel Alaminos Mingorance, Antonio Campos Muñoz y José Miguel Labrador Molina.

El trabajo de los científicos de la UGR ha abarcado desde la selección de las células que han utilizado para la fabricación de la piel artificial y el análisis de su comportamiento in vitro, hasta un control de calidad de los tejidos implantados en ratones atímicos. Para ello, fue necesario desarrollar diversas técnicas microscópicas y de inmunofluorescencia que permitieron a los científicos evaluar factores tan importantes como la proliferación celular, la existencia de patrones morfológicos de diferenciación, la expresión de citoqueratinas, involucrinas y filagrinas, la angiogénesis y la integración con tejidos del organismo receptor.

Para llevar a cabo esta investigación, los científicos obtuvieron muestras de piel humana a partir de pequeñas biopsias procedentes de pacientes sometidos a intervenciones en el Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada. Todos los pacientes incluidos en el estudio dieron su consentimiento previo a la participación en el mismo.

Para el desarrollo de los diferentes constructos de piel humana artificial, se utilizó fibrina humana procedente de plasma sanguíneo de donantes sanos, a los cuales se añadió ácido tranexámico (como antifibrinolítico), cloruro cálcico para precipitar la reacción de coagulación de la fibrina y agarosa al 0,1%. Estos sustitutos de piel artificial se implantaron en el dorso de unos ratones atímicos para su evolución in vivo, analizándose los equivalentes cutáneos implantados mediante microscopía óptica y electrónica de transmisión y barrido e inmunofluorescencia.

La piel generada en laboratorio mostró adecuados niveles de biocompatibilidad con el receptor y ausencia de cualquier signo de rechazo, dehiscencia o infección. Además, todos los animales que participaron en el estudio mostraron la aparición de tejido de granulación tras seis días del implante, el cual dio paso a una cicatrización total a partir del vigésimo día.

El trabajo realizado en la UGR supone la primera vez que se elabora piel humana artificial con una dermis basada en biomateriales de fibrina y agarosa, ya que hasta la fecha se habían elaborado sustitutos de piel artificial en función de otros biomateriales como colágeno, fibrina, ácido poliglicólico, quitosan, etc.

El hecho de utilizar estos biomateriales en esta investigación “aportó resistencia, firmeza y elasticidad a la piel” -apunta Jiménez Rodríguez-. En definitiva, hemos creado una piel con mayor estabilidad, que además presenta una funcionalidad muy similar a la piel humana normal”.

 
Fuente: SINC y Ciencia Directa

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