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domingo, 19 de mayo de 2013
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Y es que, a pesar de que creía que no, y porque el tiempo vuela... ¡¡ya soy R3!!
Así es, desde hace casi una semanita (el pasado día 13), me encuentro ya a mitad de camino de la residencia. Buff, ¡mitad de camino!: qué lejos veía el final cuando empecé y ahora, dos años después, lo veo tan cerca que ya me invade el pánico por todo lo que no me dará tiempo a aprender.
La verdad es que hace unos días andaba algo desanimada, porque creía que, estando de baja, mi paso a R3 se retrasaría. Y es que yo contaba los meses que llevo ya sin trabajar (dos), y le sumaba la baja maternal. Bien, no caí en la cuenta en que "el curso" terminaba en mayo, así que el tiempo que esté de baja a partir de ahora cuenta a parte del que llevo a la espalda. Y, según parece, sólo hay que retrasar el cambio/recuperar, cuando se está ausente un 25% del total del "año", que equivale a unos 3 meses laborables. O sea, que de R2 no me ha afectado y, aunque puedo recuperarlos por temas docentes, no afecta a mi contrato ni a mi ascensión forzosa en la jerarquía médica. En resumen: que sí, que soy un año mayor.
Ahora bien, es taaan raro. Aunque la tontería siempre hace ilusión (al menos a mi), porque siginifca que durante un año he aprendido y trabajado mucho en algo que me encanta y, además desde R2, he enseñado y me he responsabilizado de muchas más cosas, el hecho de no estar trabajando ahora, me deja una sensación agridulce. Por una parte, porque siento que todo el tiempo que estoy pasando en casa me aleja cada vez más del ritmo que llevaba, y creo que me costará volver a cogerlo: me da la sensación de que cada día me olvido de algo importante y me alejo más de aquello que quería ser y hacer. Por otra, no poder estar allí cuando mañana se incorporen todos los nuevos, ni estar con ellos en estos primeros meses en los que tanto tienen por aprender, me sabe muy mal.
Sin hablar, por supuesto, de que como os decía ésto empieza a dar vértigo de verdad. El ir cada vez más sola, el tener cada vez más y más responsabilidad y el ver el final cada vez más cerca, da mucho miedo. Me queda tanto por aprender, tantas cosas que me gustaría hacer antes de terminar, que el tiempo se está convirtiendo en un verdadero enemigo.
Aún así, como no, estoy muy contenta. Contentísima, por estar haciendo algo que me encanta, y porque al parecer por mis evaluaciones no lo hago nada mal. Contenta por el lugar donde lo estoy haciendo. Contenta por mis compañeros. Y, claro está, contenta a pesar de todo por no estar ahora mismo allí, porque el motivo me hace más que feliz y merece verdaderamente la pena.
R3. Y me siento todavía taaaaan pequeña...
Mucha suerte a Cristina, que será nuestra R1 a partir de mañana, ¡bienvenida! Y suerte y ánimo a todos los que os incorporáis a vuestros hospitales: ¡¡disfrutad que ésto pasa volando!!
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miércoles, 27 de marzo de 2013
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Si hay algo que, estando embarazada, la gente me ha repetido constantemente es: ¿y todavía haces guardias?. Pues bueno, en mi caso las hice completas hasta los 4 meses y, hasta que cogí la baja hace unas semanas (con casi 7 meses), las hacía reducidas. Pero vayamos por partes...
Primero, debéis saber que, según el Estatuto de Trabajadores, la jornada laboral de una mujer embarazada no puede ser de 24h (se exigen mínimo 8h de descanso entre turnos) y no se contempla trabajar por las noches. Por lo tanto, las guardias médicas, que son de 24 horas y, por lo tanto, comprenden turno de noche, legalmente no deberían seguirse realizando mientras se está embarazada. Otra cosa, evidentemente, es que queráis seguir haciéndolas mientras podáis, como fue mi caso (por economía, básicamente; por formación) pero en el caso de que no podáis/queráis, por problemas que vuestro hospital pudiera poneros (cosa que dudo mucho), ya veis que con la ley en la mano estáis eximidas de hacerlas.
Como os digo, yo quise hacer guardias todo lo que pude, pero hay que tener en cuenta que es algo muy duro: todos los que trabajáis en el sector lo sabéis, y estando embarazada... buff, ¡se hacen muy pesadas! Cuando a las 24h de trabajo y stress habituales les sumas el sentirte pesada, las náuseas, los vómitos en mi caso, las piernas hinchadas, el extremo cansancio del primer trimestre y todos los pequeños inconvenientes del embarazo, se hace todo muy cuesta arriba. Sin pensar, además, que no creo que romper así el ritmo circadiano cada 3-4 días sea demasiado bueno para un pequeñín que empieza a formarse...
Por todo eso, porque no me encontraba bien, en mi caso a los 4 meses pedí una reducción de horas: seguí haciendo guardias, pero sólo hasta las 8-9 de la noche (según el trabajo que hubiera), de modo que el total de mi jornada laboral era de unas 12-14h y podía, al menos, descansar por la noche en casa. La verdad es que no tuve ningún problema en mi hospital, todo el mundo lo comprendió perfectamente... Aún así, mi médico de cabecera me dio un justificante médico por si me ponían alguna pega (y no fue nada raro mi petición, ella misma me dijo que, médicamente, debía descansar un mínimo de horas). Todo tiene la parte mala, claro; debéis saber que hacer turnos así implica no librar al día siguiente (obviamente), pero eso podía significar acabar haciendo muuuuchas horas sin parar en una semana. Así seguí hasta que me dieron la baja definitiva, por embarazo de riesgo,
hace unos días, pero de todos modos, no creo que hubiera podido seguir
manteniendo el ritmo de guardias, ni que fueran reducidas, hasta el
final.
De todos modos, si podéis acogeros o no a esta opción es algo que ya
deberíais hablar en vuestro centro de trabajo. No es que ésta reducción sea algo
estándard, sino que fue una propuesta que hice en su momento y se aceptó;
quizás en vuestros hospitales se os de alguna otra opción que os
convenza más o, directamente, se os corten todas las guardias en el
momento en que lo pidáis.También es importanta saber cómo afectará a vuestro sueldo más tarde (por ejemplo, a mí durante la baja me pegan más o menos según las guardias que haya hecho los últimos meses, de modo que, en mi caso, con la reducción de horas he salido económicamente perdiendo).
Existe otra cosa a tener en cuenta y es el concepto de "profesión de riesgo". En este tema no estoy muy puesta... Sé que en Enfermería, por ejemplo, les exigen la baja por riesgo profesional desde muy pronto en el embarazo, quieran o no. En cuanto a los médicos, como yo quería seguir trabajando pese a todo, no me informé demasiado pero, según tengo entendido por mi comadrona, a partir de la semana 25-26 de gestación los médicos no deberían trabajar y, en el tema guardias, creo que también se contempla como eximiente por el riesgo que existe, ya desde el principio. Ya os digo, sobre este tema deberíais indagar vosotr@s.
Sea como sea, sigáis haciendo guardias o no, lo que sí os recomiendo a todas es, por un lado, respetar los descansos todo lo que podáis. Y, muy importante, tened cuidado con el tipo de pacientes que atendéis. No hay que ser alarmista ni negarse a atender a ningún paciente pero, yo por ejemplo, he evitado a los "infecciosos" todo lo que he podido, igual que a los agitados, violentos, sintecho o borrachos, por el posible riesgo de agresión. Evidentemente, podéis contagiaros de cualquier cosa con cualquier paciente, del mismo modo que cualquiera puede asestaros una patada, pero todos sabemos que hay colectivos más propensos a todo esto y, si existe compañerismo, no creo que a otro residente le importe visitar a estos pacientes por vosotras durante unos meses. Y no os neguéis a nada: al final, he acabado visitando a todo el mundo y, por suerte, a mí no me ha pasado nada (¡excepto unas anginas que pasé como pude!).
Como siempre, ésto son sólo algunos consejillos e información basadas en mi experiencia personal... No vamos a asentar leyes ni dogmas con ellas. Si queréis aportar o preguntar cualquier cosa, ¡a los comentarios!
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miércoles, 27 de febrero de 2013
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Empiezo una nueva sección en el blog hablando, como ya habréis adivinado, de la maternidad... ¡siendo residente! Además de parecerme un tema que puede ser interesante para mucho, he recibido en estos meses muchos correos o comentarios preguntado sobre el tema, así que me he decidido a hablar aquí sobre mi experiencia. Falta decir, que no quiero monopolizar el blog con éste asunto, así que aunque iré actualizando esta sección regularmente (según me encuentre con alguna situación a destacar o me vayáis haciendo preguntas) no esperéis una entrada semanal sobre ser mamá.
Para empezar por el principio, me ha parecido bien dar mi humilde opinión sobre lo primero que me preguntáis muchos: ¿la residencia es un buen momento para la maternidad*? Y mi respuesta es: depende. Depende de vuestras prioridades.
Decidirse a tener un hijo es, obviamente, una decisión que debería tomarse con calma y valorando todos los pros y contras. En una situación ideal, debería ser una decisión meditada y consensuada de la pareja. Partiendo de que sea así, ¿se puede tener un bebé siendo residente? Hombre, creo que si lo que queréis de la residencia es que sea un paso complementamente satisfactorio en vuestra brillante futura carrera profesional, quizás deberíais plantearos si, complementar estos años con criar a un niño es lo mejor: os va a quitar tiempo y dedicación, eso seguro. Ahora bien, si creéis que podéis hacerlo, o que merece la pena intentarlo... ¡adelante! Si no necesitáis ser los mejores (o si creéis que podéis serlo a pesar de todo), tener un niño no debería suponeros mayor problema que (más) falta de sueño y muchísima organización.
Es lógico que muchos nos planteemos ser padres durante este periodo de formación: la mayoría estamos entre los 25-30 años y, dejarlo para más tarde, con los tiempo que corren en que nadie nos garantiza un trabajo seguro después, nos puede parecer demasiado tiempo. Los hospitales lo saben, y creo que lo entienden y, en su mayoría, se adaptan a esta situación. Además, no olvidemos que la maternidad es un derecho y que el MIR, además de un periodo formativo, también es un periodo laboral: las dos cosas no deberían entrar en conflicto.
Personalmente, si me decidí a tener un niño ahora fue un poco por todo ésto... Además de que los dos queríamos tenerlo, nos parecía que ahora teníamos una buena edad para intentarlo y, en mi caso, un trabajo estable en los próximos años, lo que me garantizaba, además de un sueldo, cierta estabilidad. Sabíamos (sabía), que eso supondría dedicarle menos horas a la residencia y estar mucho más cansada, tanto en el trabajo como en casa, pero nos/me parecía que valía la pena hacerlo. Debéis saber que, además, aunque no es obligatorio hacerlo, se contempla que los meses de baja maternal durante la residencia se recuperen después, así que no creo que esté perdiendo formación, sólo continuidad (pues, obligatoriamente, estaré unos meses desconectada del hospital). Por todo ello, atreviéndome a dar un consejillo, quizás ser madre siendo R1 no sea lo mejor: creo que es mejor coger primero el pulso a la residencia, al ritmo de trabajo, ver lo qué exige y valorar si seréis capaces de llevar las dos cosas a cabo; además de que, dejar de trabajar varios meses durante el primer año, sí puede marcar una diferencia importante en vuestra formación.
Debo añadir también que, en mi caso, he tenido mucha suerte con mi Servicio, mis compañeros, las guardias...en general con mi hospital, que me ha facilitado muchísimo las cosas por el momento: ¡tengo unos grandes compañeros! En este sentido, os recomiendo que si os estáis planteando el tema, preguntéis antes en vuestro centro (o si tenéis compañeras que ya han sido madres trabajando allí) cómo está el tema allí: el alargar la residencia, las reducciones de guardias, permisos de lactancia, retribución durante la baja, etc. Como os digo, no debería diferir mucho entre hospitales, pues siempre hay que cumplir las leyes estatales que se aplican a cualquier puesto de empleo, pero puesto que el nuestro es un trabajo un tanto especial en cuanto a horarios, peligrosidad y demás, y como siempre hay convenios especiales de por medio, está bien que sepáis de antemano a qué ateneros.
Lo dejo aquí por hoy, que tampoco quiero aburrir a los que no estéis por estos temas... En la próxima entrada, si queréis, os hablaré un poco de mi experiencia en estos meses: cómo ha afectado a mi trabajo, las guardias, el tema de recuperar los meses de baja, etc. Pero, como ya os he dicho, pretendo que ésta sea una sección un poco hecha a vuestra medida así que, si me dejáis algún comentario o me mandáis algún correo con vuestras inquietudes, iré agrupando los temas y me será más fácil ofreceros algo útil. Eso sí,¡recordad que no soy ni mucho menos una experta en estos temas!
Sólo un consejo antes de terminar: ésto es como la Medicia Interna: si os lo estáis planteando, ¡hacédlo! ;)
* chicos, aunque me refiera a maternidad/madres por razones obvias, estas entradas están también dirigidas a vosotros, los que queréis ser papis. No puedo personalizaros tanto las respuestas, pero seguro que alguna dudilla os puedo resolver ;)
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martes, 10 de mayo de 2011
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Hoy quería traeros una entrada especial, porque más que mía espero que sea vuestra: a partir de vuestros comentarios, como siempre, editaré después el post para organizarlo todo. Pero, ¿y eso?
Como la mayoría sabéis en 2 días seré R1 (¡qué nervios!), y además de los miedos y preocupaciones lógicas que todo residente nuevo tiene, algunas dudas respecto al blog me rondan la cabeza hace semanas. Y como tengo la gran fortuna de pertenecer a esta gran blogosfera sanitaria, ¿quién mejor que vosotros para sacarme de dudas?
El caso es que, evidentemente, no quiero dejar este blog; de hecho, ya en su inicio, os conté que la idea original era centrarse en el período de residencia. Sé que bajará el ritmo, lógicamente, pero creo que podré mantenerme con 1-2 actualizaciones semanales. El problema es que yo tengo un montón de ideas: casos clínicos destacados que haya visto esa semana, lo que aprendo en las sesiones, etc., pero ahí viene mi primera duda: ¿hasta qué punto puedo compartir casos con vosotros? Evidentemente, sé que no puedo proporcionaros datos personales de nadie pero, ¿es ético o lícito hablaros de un caso, y por lo tanto de su diagnóstico? Imagino que no hay problema, y menos si hay consentimiento del paciente (cosa que intentaré hacer siempre que pueda), mientras no sea reconocible, pero de verdad me gustaría saber dónde debería situar el límite, más allá del sentido común. ¿Debo preguntar siempre a los pacientes?, ¿y si el domingo decido hablaros de un caso visto en Urgencias, siendo éste de un paciente al que no le he pedido permiso?, ¿debo pedir siempre permiso?
Otra cosa que me preocupa es el uso que puedo, o debo dar a las redes sociales... Leo a gente a la que admiro, como Emilienko, y veo que comparten con sus pacientes una dirección de correo y su cuenta de Twitter; me parece estupendo pero, ¿qué uso puedo darle, cómo puedo hacer que un paciente se sienta en la confianza de consultarme por estas vías? Y lo que es más, ¿puedo hacerlo como residente?, ¿qué beneficio le aporta al paciente?
La verdad es que defender el uso de estas herramientas (blogs, redes sociales, etc.) choca ahora con la realidad, con lo que es ético, lo que es legal y lo que es útil. Hacer una residencia 2.0 es lo que más me gustaría, y sé que todos podríamos aprender mucho de ello pero, ¿cómo lo hago? De verdad que agradeceré mucho cualquier aportación que podáis hacerme, como lectores, como médicos que utilizan estas herramientas, etc. ¡Gracias!
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viernes, 29 de abril de 2011
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Llevo algo más de 2 meses (desde que, por desgracia, perdí a Aaron mi perro y mejor amigo), meditando mucho sobre la entrada de hoy. No quiero herir a nadie, no quiero crear ninguna confusión... sólo quiero desembarazarme de algunas ideas que me rondan y que necesito expresar. El empujón final para escribir lo tuve ayer noche, gracias al programa de televisión Banda Ampla (es en catalán, pero si lo entendéis os aconsejo verlo).
¿Y de qué quiero hablaros? De algo tan simple y natural como la muerte.
No voy a entrar en discutir las diferencias que puede haber entre eutanasia, suicidio asistido, encarnizamiento terapéutico, etc. Para eso, otros lo han contado mucho mejor que yo; por ejemplo, Sophie lo hizo hace unos días. Tampoco quiero escribir una entrada esgrimiendo mil razones hacia una u otra opinión, sólo quiero contaros la mía, que es tan particular y respetable como cualquier otra; por eso, sois libres de expresar en los comentarios todo aquello que queráis decir, siempre que sea con respeto.
La muerte de Aaron fue algo rápido y bastante inesperado, apenas tuve una semana para hacerme a la idea de que algo no iba nada bien. Me enteré que estaba enfermo un lunes, lo fui a ver, y toda la familia aguantamos esa semana; ¿aguantamos el qué? Una mejoría, supongo, o tal vez algo más egoísta como intentar mantenerlo a nuestro lado cuando ya se había terminado su tiempo. No estaba muy mal, de hecho lo único que hizo fue dejar de caminar, pero todos sabíamos que aquello no iba a mejorar, no sé qué pretendíamos engañándonos a todos. El viernes llamamos al veterinario, que vino a verle a casa, y tras 5 minutos nos planteó que quizás deberíamos pensar en una solución definitiva... Miré a mi madre, y en un segundo supe lo que tenía que hacer. Con todo el dolor de mi corazón dije que sí, que no quería verle sufrir más.
Esa tarde fue la más larga y corta de mi vida: larga, esperando la hora de terminar con todo, y corta, porque cada abrazo, carícia y juego me sabía a poco. Cuando llegó el momento, pese a estar derrumbada y sentirme enormemente triste y culpable, me invadió una sensación de estar haciendo lo correcto, de saber que, pese a todo, era lo que debía hacer... y no hacerlo hubiera sido algo muy egoísta por mi/nuestra parte. Dos inyecciones, y se terminó sin ningún sufrimiento. Así de rápido.
Y allí, todavía acariciando su lomo, pensé: ¿por qué no es tan fácil con las personas? ¿Por qué alargamos inútilmente el sufrimiento de alguien, muchas veces pese a que él exprese su voluntad de no hacerlo? ¿Por qué no regulamos de una vez el proceso de la muerte y dejamos de tener estos miedos y tabús? ¿Por qué actuamos tan egoístamente, manteniendo a alguien "con vida" sólo porque nosotros no podemos renunciar a estar con él? Si fuera tan simple para las personas... Ninguna ley podría obligar a nadie a hacer algo que no quisiera, pero los que sí desearan terminar con todo no se verían abocados a la desesperación y la criminalización.
Por favor, que quede muy claro: no estoy comparando en ningún momento la vida de un perro (u otro animal) con la de una persona. Simplemente estoy aprovechando una experiencia propia para poneros en situación y presentaros las dudas que me asaltan.
Sin duda, yo no quisiera que se me mantuviera con vida si estuviera en estado vegetativo, ni siquiera si estuviera consciente pero padeciera terribles dolores o una grandísima incapacidad. Respeto el hecho de que haya gente que sí quiera seguir adelante pese a todo eso pero... ¿por qué no lo hacemos más fácil para todos?
He releído y retocado esta entrada mil veces, y nunca acabo de estar satisfecha así que la dejaré así... Espero no haber molestado a nadie con mis opiniones; para cualquier cosa, tenéis los comentarios.
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viernes, 15 de abril de 2011
firmas (12)
¡Así es! Ayer no sólo asistí a la primera sesión general de mi nuevo hospital (que tienen lugar mensualmente), sino que además asistí como ponente.
Cuando contactaron conmigo desde el hospital, a través de Twitter, todavía no se habían asignado las plazas de nuevos residentes y, personalmente, como el Sagrat Cor era mi primera opción, me alegré mucho de que me lo pidieran a mí, pues aunque no consiguiera la plaza, al menos un día podría sacar por allí mi cabecita. La sorpresa fue conseguir la plaza un par de días después, porque se creó cierta expectación en el hospital, pensando en conocerme, y a mí me vinieron los nervios por tener que hablar ante mis nuevos jefes y compañeros.
Pero el caso es que, a pesar de todo, creo que para ser la primera vez no fue mal. Aunque no domino mucho el tema de la Troncalidad, que es de lo que debía hablar y dar mi visión como residente, me informé un poco para basar en algo mis impresiones y el resultado no me disgustó demasiado. Y, a pesar de que los nervios a la hora de hacer la presentación (con cámaras y grabadoras incluídas), me atoraron un poco, creo que el resultado es bastante decente.
Además, aproveché la visita de ayer para conocer a parte de mi servicio :) Mi jefe de servicio, mi tutora, la secretaria, un par de adjuntos y algún residente... así que fue una mañana muy bien aprovechada y de la que salí con muy buenas sensaciones y con más ganas que nunca de que llegue el día 12 para incorporarme a trabajar.
Así que nada, os dejo mi presentación que, aunque está en catalán, espero que podáis más o menos entender; de todos modos, me comprometo a traducirla en cuanto tenga un ratito y dejaros también el enlace. Y sí, cuando tenga los vídeos si queréis os los paso.
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miércoles, 9 de marzo de 2011
firmas (17)
¡Advertencia! Con esta entrada, no pretendo abrir discusiones acaloradas sobre nacionalismo ni idioma; tampoco pretendo que se convierta en un debate político. Aunque tengo convicciones muy fuertes al respecto, voy a intentar mantenerme neutral y plantear sólo una realidad objetiva que, espero, pueda ayudaros. Por favor, agradecería que vuestros comentarios también fueran en la misma línea.
Sois ya muchos los que me habéis preguntado por diversos canales qué pasa por hacer la residencia en Catalunya... y no hablar catalán. En vista de que vuestras dudas se repiten, y creo que es un tema muy importante a tener en cuenta (y más en estas fechas, para los que vais a escoger plaza pronto), creo que bien se merece una entrada. No obstante, si alguna de vuestras dudas no se responde aquí, como siempre, dejad un comentario e intentaré responderos lo antes posible.
En primer lugar, ¿qué uso tiene el catalán en los hospitales? Por mi experiencia, en diversos hospitales, puedo deciros que exactamente el mismo que el castellano... Imagino que eso puede variar un poco si no trabajáis en una ciudad, donde la población inmigrante disminuye, pero en la mayoría de los lugares, la cantidad de castellano-parlantes exclusivos es tal que, invariablemente, no suele darse preferencia al catalán. Ahora, eso no quiere decir que no se use, simplemente que es una opción personal. Por ejemplo, yo hablo catalán en mi vida diaria, con mi familia y amigos, y eso hace que, cuando me dirijo a una persona nueva (para presentarme, o saludar, por ejemplo) lo haga en catalán. ¿Seguiré hablando catalán si esa persona no me entiende? Evidentemente no (aunque maleducados los hay en todas partes). Lo mismo pasa con el resto de médicos... y con los pacientes: no hay ningún problema en utilizar cualquiera de los idiomas y, de hecho, los pasillos suelen ser una torre de Babel en ese sentido.
Vale, pero... ¿y los informes?, ¿cuál es el idioma vehicular de la administración hospitalaria? Hay que tener en cuenta que, en los hospitales que dependen del ICS (Insitut Català de la Salut), por ser subsidiarios de la Generalitat de Catalunya, suele primar (o solía, antes del nuevo Estatut) el catalán en los comunicados; es decir, en los papeles de solicitud, programa informático, peticiones... Ahora bien, en los hospitales en los que he estado, siempre he encontrado todo el papeleo en ambos idiomas. Repito: siempre. Y los informes, pues una vez más, dependen de cada uno: si hablas castellano, lo escribes en castellano; si hablas catalán, lo escribes en catalán.
Soy consciente de que, desde algunas entidades (medios de comunicación, grupos políticos) se "fomenta" una imagen de Catalunya que no es la real y, leer esto ahora, puede parecer que estoy defendiendo una realidad demasiado "bonita". Pero no es así, de verdad. Si habéis estado alguna vez en Catalunya, sólo tenéis que pensar en lo que habéis escuchado en la calle, en las tiendas... en los hospitales es igual. ¿Alguna vez alguien se ha negado a hablaros en castellano? Puede; porque repito, gente maleducada e intransigente la hay en todos lados, pero esta excepción no puede marcar la norma. Además, en un puesto de trabajo, está claro que todo es mucho más flexible: nadie os va a obligar a hablar o escribir (o entender) el catalán, nadie, porque si lo hace, está incumpliendo una ley: en Catalunya hay dos lenguas oficiales, así que se puede usar cualquiera de ellas en todos los ámbitos.
Obviamente, no nos vamos a engañar, conocer el idioma es una ventaja... Es una ventaja, para comunicaros con el viejecito de 90 años que ha vivido toda su vida lejos de la ciudad y se expresa mal en castellano, porque os dirá que "em fa mal el pit" en vez de "me duele el pecho". Pero, ¿acaso vais a trabajar solos? ¿Acaso en los hospitales no hay montones de profesionales (médicos, enfermeros, celadores) que pueden solucionaros una duda lingüística en un momento dado? Por si eso fuera poco, no sé si en todos los hospitales, pero sí en los que dependen directamente del ICS, la primera semana de residencia suele haber unos cursos voluntarios y gratuítos de acogida lingüística, durante los cuales se dan algunas nociones del vocabulario más habitual en el hospital.
Pero no nos engañemos, un idioma se aprende en la calle/trabajo... ¿y qué tiene eso de malo? ¿De verdad alguien cree que trabajar aquí y aprender un idioma nuevo es una desventaja? Estoy segura, porque conozco a montones de personas en la misma situación, que aunque no uséis directamente el catalán, en unos meses podréis entenderlo casi completamente. No es un idioma difícil (al menos oralmente, que la gramática y la ortografía se complican un poco) y, no nos engañemos, poniéndome en la situación de Barcelona... no lo hablamos bien: tenemos mucho contacto con el castellano, y el resultado es un "catallano" muy entendible :P
En definitiva, ¿haría yo aquí la residencia sino hablara catalán? Pues, como en todo, hay casos y casos... Si dudara entre dos hospitales buenísimos, uno en Catalunya y otro no, el factor idioma debería tenerse en cuenta (igual que, ahora mismo, yo puedo tener en cuenta entre dos hospitales buenísimos si me pagan las dietas; es decir, no es un factor decisivo, pero ante la duda, todo vale). Ahora bien, si lo que queréis es venir a esta Comunidad por algún motivo especial, o bien aquí hay un hospital que cumple todas vuestras expectativas, que el idioma no os eche para atrás, por favor. No descartéis venir aquí por eso. ¡Además, Catalunya es una Comunidad preciosa!
Espero, de todo corazón, haber resuelto la mayoría de vuestras dudas, y no haber ofendido a nadie con mis comentarios. Os lo repito, comentad todo lo que queráis, que responderé encantada. Y si decidís venir a Catalunya, ¡bienvenidos, os ayudaré encantada con lo que sea!
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jueves, 4 de noviembre de 2010
firmas (6)
... y lo prometido es deuda, aquí os dejo con la segunda entrega de esta edición especial de "Mamá, quiero ser...". Espero, de verdad, que con esta doble entrada, disfrutéis y aprendáis tanto como yo lo he hecho.
Y para dar paso al siguiente invitado, nada mejor que una imagen: ¿También le conocéis, verdad? Es difícil dar pasitos por esta blogosfera y no toparse con el nombre de Miguel Ángel Manyez, o con algunas de sus estupendas presentaciones. Para mí ha sido un referente desde que lo conocí, y me enorgullece que haya gente como él, emprendedora y entusiasta, que se apunta a lo que sea... a pesar de ocupar un puesto poco habitual entre los usuarios de blogs. Si habéis pasado años sin acceso a Internet, o simplemente sois despistados, os recomiendo que echéis un vistazo a su Salud con cosasy entendáis porque para mí, y para muchos, es un honor compartir espacio virtual con alguien como él.
¿Podrías contarnos qué has estudiado y por qué lo elegiste?
Estudié Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Valencia (licenciatura ahora más conocida como ADE). Tenía dos opciones claras: periodismo o la que al final elegí. El motivo es porque siempre me ha gustado emprender proyectos, llevar a la práctica ideas, etc. Pensé (con 17 años) que era una buena carrera para llegar a hacer eso. Y no me equivoqué.
Veo que tu carrera, a priori, no tiene mucho que ver con la Sanidad. ¿Por qué te decantaste a trabajar en este ámbito? ¿Ha estado a la altura de lo que esperabas?
Buena pregunta. La sanidad me interesaba porque es una organización compleja pero nunca me planteé trabajar en el sector sanitario. Sin embargo, a finales de los noventa, cuando preparaba oposiciones para varias administraciones, salieron unas del INSALUD y me lancé. Estudié mucho, tuve suerte y conseguí una plaza en propiedad en el Hospital Virgen del Puerto de Plasencia (Cáceres).
Respecto a estar a la altura, por supuesto. Mucho más que eso, diría yo. Me encanta mi trabajo, y creo que me aporta muchísimo más de lo que hace 12 años pudiera imaginar.
Cuéntame, para que los incultos en el tema aprendamos un poco, qué haces exactamente en tu trabajo, cuál es tu día a día.
La pregunta del millón. Mi puesto de trabajo concreto es Subdirector Económico del Departamento de Salud (área integrada, con un hospital y varios centros de salud y consultorios) y las funciones concretas pasan por la supervisión y seguimiento de todo lo relacionado con recursos humanos, mantenimiento, limpieza, obras, compras, calidad, gestión financiera, comunicación, logística, emergencias, riesgos laborales, etc.
El día a día está lleno de reuniones con sindicatos (una de mis funciones) para negociar temas organizativos o de condiciones de trabajo, seguimiento de proyectos en cualquier área, reuniones con los diferentes equipos de trabajo para impulsar proyectos de mejora, leer y escribir mil y un documentos, análisis de datos de funcionamiento, planificar a largo plazo, toma de decisiones, etc. Pero sin duda lo que más hago cada día es hablar con un montón de gente, para aprender, saber que se hace, saber como marchan los proyectos e intercambiar información, cosa imprescindible para seguir adelante.
Los directivos también participamos en muchas comisiones, como la de farmacia, la de seguridad del paciente, de riesgos, etc. Es una forma interesante de compartir puntos de vista y tomar decisiones de forma grupal.
Personalmente, creo que los médicos tenemos una visión algo demonizada de vuestro trabajo, especialmente en lo que se refiere a los gestores. ¿Crees que es algo que se nos inculca durante la carrera?, ¿piensas que entendemos el por qué tomáis las decisiones que tomáis…?
En un entorno sanitario público, y teniendo en cuenta que nos guste o no los presupuestos son limitados (la vaca no tiene más leche, como me gusta decir), alguien tiene que asumir esa dificil tarea de decir basta. Sin embargo, muchas veces, hay profesionales que creen que la solución a todos los problemas se basan en más tecnología, más equipos y más personas. Y no se dan cuenta, que la solución a veces es hacer las cosas de otra forma. Pero volviendo a tu pregunta, creo que no se entiende del todo y que esa creencia del todo gratis a veces se extiende al propio profesional que piensa que no hay límite.
¿Te gustaría que se nos hablará más y mejor de vuestra profesión en la Universidad?
Creo que ya hay una asignatura sobre Gestión Sanitaria y algo explicarán de economía de la salud (escasez, coste de oportunidad). Pero para dejar de ser los malos de la película, además de la universidad, hace falta que el profesional tenga otra actitud.
¿No te duele que los médicos lleguemos al hospital con esta visión de vosotros? ¿Crees que influye algún factor en vuestra contra a esta mala predisposición?
No es cuestión de si duele o no duele. Creo que los propios directivos en el día a día debemos transmitir cual es nuestra función y nuestro trabajo, por eso es importante que los directivos mantengan canales de comunicación con todos: puerta abierta, blogs, etc. Hay que enseñar cuál es nuestra función a todos los profesionales
¿Algun factor? Creo que parte de esa “educación corporativista” del profesional es que están en lo más alto de la pirámide, y no se dan cuenta que en una organización tan compleja, es difícil ser autosuficiente y autónomo. Y lógicamente, el que en ocasiones dice que no, se lleva el gato al agua.
Además, se nos ve como grises, preocupados solo por la legalidad y por el dinero, cuando eso es una parte más del trabajo diario, pero no la fundamental. El paciente, para los directivos, también es lo primero...
Sé que no sólo valoráis los aspectos puramente económicos pero, dinos la verdad, ¿los primáis respecto al resto de variables? Imagino que en eso se basa vuestro trabajo, y ahí está la diferencia pero, ¿alguna vez te habría gustado dejar el dinero de lado?
El criterio económico es uno más, pero a veces inclina la balanza. Una novedad tecnológica que no aporta ningún beneficio al paciente ni al profesional, lógicamente no suele comprarse. Y si aporta algún beneficio a un precio muy alto, tampoco suele incorporarse. Pero si el beneficio es claro (y la compra entra dentro de lo lógico), pues adelante). ¡¡¡¡Esto daría para una entrada de Salud con Cosas!!!!
Imagino que muchas veces has tenido que recurrir a colegas del hospital (médicos, enfermeros, auxiliares…) para que te aclaren algún aspecto puramente médico que intervenga en tu trabajo. ¿Te cuesta mucho pedir este tipo de ayuda?, ¿te la ofrecen de buena gana?
Al contrario, mi punto de partida es que hay mucha gente que sabe un montón y lo mejor es preguntar, escuchar y aprender. La mayoria si que la ofrecen sin problema, pero en ocasiones piensan mal porque creen que estás investigando algo y buscando culpables, tipo policia. Ante los errores, lo único que funciona es mejorar, lo de encontrar culpables muchas veces no sirve de nada.
… y en relación con eso, ¿alguna vez hasechado en falta algún conocimiento sanitario necesario en tu trabajo?, ¿has ampliado tu formación en este aspecto?
Claro que se echa de menos y acabas aprendiendo con el día a día. En mi caso, he hecho cursos genéricos sobre algunos temas sanitarios relacionados generalmente con calidad, salud pública, seguridad del paciente, etc. Los temas puramente asistenciales es mejor preguntarlos aunque creas tener la respuesta: zapatero a tus zapatos.
¿Con qué especialidad te relacionas más en tu día a día?, ¿a quiénes echas más de menos?
Los especialistas más cercanos a la gestión suelen ser los preventivistas, los farmacéuticos, los médicos de urgencias y los de medicina de familia. Además, suele haber mucha relación con los especialistas de servicios centrales (radioterapia, radiología, bioquímica, etc.). Se echa de menos a los quirúrgicos, por ejemplo.
Poniéndote al otro lado, ¿crees que el camino inverso funciona y un médico podría desempeñar bien tu trabajo? ¿Qué le dirías a un médico que se plantee seguir tus pasos?
En los equipos directivos, los médicos ocupan siempre las direcciones médicas (lógico) y muchas veces la gerencia. El principal problema para los médicos es la pérdida del contacto con la asistencia y con el paciente y por eso muchos médicos que acceden a estos puestos, a los 5/10 años vuelven a su consulta.
… ¿y podrías recomendar algún libro, blog o web dónde conocer mejor tu trabajo o a otros profesionales como tú?
Además hay muchos blogs médicos que sigo a diario y que recomiendo para tener una visión más cercana al profesional. No los citaré todos porque hay muchos, pero os los podéis imaginar.
Vendednos los RRHH/Gestión en 5 palabras.
Conseguir que todo esté en su sitio para que el profesional asistencial y el paciente tengan lo que necesiten.
Para terminar, ya que esta sección nació en relación al examen y formación MIR, hablemos un poco de ello: ¿Te parece el MIR un sistema justo de asignación de plazas?, ¿cambiarías algo en él?
La palabra justo ya me provoca dudas. Supongo que debe existir alguna forma de asignar plazas para especialización, pero creo que elegir desde “cero” una especialidad que muchas veces ni conoces debe ser casi una loteria. Por otra parte, todos los sistemas de evaluación basados en un único examen tienen su parte de injusticia. Debe ser dificil encontrar alternativas mejores, o al menos, que contenten a todos. Por otra parte, creo que el sistema empieza a convertirse en un negocio y eso siempre genera más obstáculos para mejorarlo.
¿Incluirías en él alguna “especialidad” relacionada con vuestro ámbito, o preferís que sea una formación segregada?
En otros países, la gestión sanitaria es una especialidad o al menos hace falta una habilitación estatal para poder ejercer como directivo. En la actualidad, creo que no haría falta una especialidad concreta pero si incrementar ciertas actividades docentes transversales para que el profesional sepa como funciona un centro sanitario. En teoría, en tercer y cuarto año es recomendable que el residente reciba algún curso sobre gestión sanitaria y economía de la salud.
¿Podrías mandar un consejo a todos los que están/estamos ahora preparando la oposición?
No soy mucho de dar consejos, pero una cosa está clara: el esfuerzo merece la pena (aunque no lo parezca!). Ah, y confía solo en unos pocos y en ti mismo, que el mundo es muy complejo.
¡Muchísimas gracias Miguel Ángel, ha sido un placer!
La información publicada en Historia Clínica nunca puede sustituir ni reemplazar la necesaria relación personal entre un paciente y su profesional sanitario de confianza.
La mayoría de imágenes de este blog están sacadas de Internet. Si alguien se siente molesto por su publicación, por ser el autor y no haberle pedido permiso, mis discupas; podéis dejar un comentario o un mail y la quitaré sin problemas.