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El precio de la formación

¿Sabéis lo que cuesta la inscripción a un congreso?, ¿o los precios a los que ascienden la mayoria de cursos para médicos? Desde luego, no lo que puede pagar un residente. ¿Sabéis que los hospitales tienen un dinero asignado para nuestra formación?, pero, ¿sabéis que intentan ahorrárselo siempre que pueden? Entonces, ¿quién paga la formación médica? Efectivamente, las empresas farmacéuticas.

A pesar de que siempre he sido consciente de este problema, cuando todavía era estudiante me maravillaba con la tenacidad de gente como Emilienko o Enrique Gavilán, tan poco dados a aceptar "regalos" de las farmacéuticas. En mi mundo utópico, pensaba que yo también podría mantenerme fiel a mis ideales porque sí, ése es el precio de mi formación: renunciar a mis convicciones.

En lo que llevo como residente, he asistido a dos cursos (el último esta misma semana en Madrid, ya intentaré comentaros algo más) y me he inscrito al Congreso Nacional de Medicina Interna, donde tengo que hacer una comunicación oral. ¿He pagado algo de todo esto?, ¿lo ha pagado mi hospital?: la respuesta es no en ambos casos. ¿Hago bien entonces en aceptarlo?: la respuesta, quiero creer, es sí y no. Sí, porque con ello estoy mejorando mi formación, mi currículum y, por lo tanto, intentando ser mejor médico; no, porque eso podría llevarme a un conflicto de intereses... que es con lo que juegan estas empresas.

Porque todo esto no es gratis, sino que se da a cambio de que, llegado el momento, recetes el fármaco de la empresa que te ha pagado en detrimento de otro. Por suerte, al menos a mi nivel, nadie controla esto. Es decir, que yo puedo aceptar estos regalos (de la misma forma que muchas veces nos ofrecen libros, complementos, cenas, etc.) sin que eso condicione mi forma de prescripción. Pero, ¿no es la línea de la moralidad y la ética demasiado fina aquí?

Me siento mal aceptando estas cosas, no puedo evitarlo, a pesar de que sigo recetando lo que me parece mejor para el paciente en cada situación (y sí, a veces ha coincidido con un fármaco de la empresa en cuestión, aunque quiero creer que lo hubiera elegido aunque no me pagaran nada). Pero, por otro lado, yo no puedo costearme estas cosas, y pasarán años antes de que pueda hacerlo. Entonces, ¿qué debo hacer? Supongo que seguiré como hasta ahora, aceptando lo imprescindible y no condicionando mi forma de prescripción pero, entonces, ¿por qué me siento siempre tan mal?

7 días más...

¡Qué rápido me pasan los días! Y menos mal, porque llego tan cansada a casa que necesito rápido mi dosis de fin de semana... Aunque claro, después llega, y hay que usarlo para hacer la compra, limpiar y estudiar, así que el descanso, de momento, se promete escaso. Eso sí, sacrificarlo por estar haciendo lo que quiero es un lujo, así que no me quejo.

Como ya os comenté, esta semana ha sido un poco de locos... la que viene, aunque larga, no se presenta tan movidita como ésta.

Para empezar, todas las tardes las he tenido ocupadas en un curso de Introducción Hospitalaria, muy bueno, por cierto. El hecho de que el curso lo impartieran los residentes mayores es de agradecer porque, a pesar de alguna excepción, la mayoría de sesiones se enfocaron de una forma muy práctica para sobrevivir a nuestras primeras guardias. Al menos yo, he aprendido bastante, y recordado algunas cosas importantes, así que aunque quedarse hasta tarde en el hospital se ha hecho un poco cuesta arriba... ha merecido la pena.

Las mañanas en el hospital han pasado muy bien, con pacientes a los que ya conozco bien y con ingresos que ya no me da tanto miedo conocer desde cero. El viernes, por ejemplo, pase la planta sola porque mi adjunta tenía consultas externas (tranquilos, que luego se me unió y corrigió lo que hacía falta), y aunque al empezar la mañana estaba un poco asustada por mi primer día "sola", poco a poco fui calmándome y creo que al final me apañé bastante bien. El día a día, la verdad es que se me hace muy fácil, combinando las visitas a los pacientes con las sesiones... y con todo lo que aprendo de mi adjunta; sin duda, es la parte que más disfruto del trabajo.

El miércoles, además de todo lo anterior, me tocaba guardia. La segunda, aunque a efectos prácticos puede considerarse la primera, pues estaba más desprotegida que la otra vez. Esta vez se notó que había mucho más trabajo, tanto por la tarde como por la noche/madrugada, y encontrar momentos de descanso nos fue algo difícil, aunque por suerte los casos (a excepción de un par) no eran demasido complejos. Dormí poquito, eso sí: me acosté a las 6 de la mañana y a las 7.30 ya estaba en pie para no llegar muy dormida a la sesión de las 8.00... me fui a casa a las 11.00, me acosté dos horitas, y me volví al hospital para el curso. ¡El jueves fue un día muuuuuy duro en ese sentido! Pero sobreviví, me acosté muy pronto por la noche, y el viernes estaba como nueva.

Y los pacientes, como siempre, han sido lo mejor de la semana. Pacientes que te piden llorando que no les dejes solos en el box de Urgencias, pacientes que te cogen la mano mientras les explicas que la cosa no está saliendo tan bien como esperabas, pacientes que te sonríen cuando les dices que por fin pueden irse a casa... mil historias y lecciones que saco de cada uno de ellos. Pacientes que me enseñan mucho de Medicina, pero me enseñan más de ser persona.

Como véis, he tenido poco tiempo para todo lo demás, y este fin de semana lo estoy diviendo entre descanso y estudio... pero el domingo está terminando y me queda todavía mucho que estudiar. Al menos esta semana no tengo guardia ni cursos, así que podré ponerme con lo pendiente por las tarde, ¡espero! Mientras, a seguir aprendiendo y disfrutando.

Buscando mi tiempo...

... pues mi lugar creo que lo he encontrado.

Siento mucho no pasarme más por aquí últimamente, pero adaptarme a los horarios del hospital y compaginarlos con cursos, estudio, las cosas de casa y demás está siendo bastante complicado. Empiezo a coger el ritmo y no llegar tan agotada a casa, pero encontrar minutos para la vida 2.0 me está costando todavía.

Esta semana (¡la segunda!), la verdad es que me ha pasado a una velocidad de vértigo. Entre la guardia del lunes, librar el martes (que aproveché para dormir y estudiar), y que el miércoles había bastante trabajo que hacer, terminé mi semana laboral estrictamente hablando. Y es que el jueves y el viernes estuve asistiendo a un curso de electrocardiogramas organizado en otro hospital (bastante lejos de casa), muy interesante y del que salí con las ideas más claras que cuando entré.

Hablando de todo un poco, la guardia ya sabéis que la pasé bastante bien... El miércoles, como os digo, hubo bastante trabajo (en realidad no más del habitual, pero nos entretuvimos con otras cosas y el pase de visita se alargó un poco). Los pacientes de esta semana, la mayoría los mismos que la semana anterior, han sido una fuente de experiencias para mí: desde una alta que dimos el lunes de la que me alegré muchísimo, a mi primera historia hecha íntegramente por mí (con correcciones posteriores, claro), los primeros familiares que preguntaron por mi, algún caso complicadillo que me motivó a estudiar... me quedo con todo lo que he aprendido de ellos.Y, por supuesto, siguen participando en todo esto mis Rs mayores y mi tutora, de los que intento aprender todo lo que puedo y a las que agradezco enormemente toda su paciencia y su saber enseñar.

Del curso no puedo contaros mucho, pues sería entrar en algo muy específico. Sí comentar que me pareció muy útil, combinando clases teóricas (que sí se hacían algo pesadas en algún momento), con seminarios prácticos en grupos pequeños donde todos podíamos aportar nuestra lectura del ECG en cuestión, y que creo que realmente es la mejor parte del curso. Me dio mucha lástima tener que salir antes los dos días, pero entre la reunión de las guardias que tuve el jueves, y asuntos familiares el viernes, no me quedó otro remedio. Por si a los futuros R1s os interesa, como creo que se organiza cada año, os dejo información sobre el curso.

¿Reunión sobre guardias? ¡Así es! El jueves por la noche por fin conocí a mis coRs de Familia, con los que nos reunimos para organizar las guardias del mes de junio y sortear los festivos para lo que queda de año. ¿El resultado? Además de 3 guardias para este mes, trabajar para Nochebuena y un festivo menor, me quedo con haberlos conocido y con la cenita que nos pegamos después unos cuantos. Eso sí, hay que preparar una cena en condiciones donde estemos todos.

Y ya está, ésta ha sido más o menos mi semana. La que entra se presenta intensa, con el trabajo de cada día, un curso de Urgencias cada tarde, una guardia el miércoles, las consabidas sesiones e intentar sacar tiempo para un par de cursos virtuales que debo hacer. ¿Tendré tiempo para estudiar?, ¿y para pasarme por aquí? Espero que sí, pero si no.. al menos será por estar haciendo lo que me gusta.

¡Primera semana superada!

¡Qué rápido han pasado los días! Hace nada estaba nerviosísima esperando empezar, y ahora han pasado ya 6 días de trabajo y aprendizaje (aunque sigo nerviosísima, para qué negarlo). Así que como no he tenido tiempo de pasarme antes por aquí, y como tampoco es plan de detallaros al completo toda mi vida, os hago un resumen de mi primera semana como residente.

Ya os conté el primer día, que básicamente fue poner caras a un montón de gente y situarme un poco. El primer día "de verdad", lunes, la verdad es que fue muy cansado... No había demasiado trabajo, pero salí muy tarde del hospital y, además, parece que todavía no he pillado el ritmo de volver a madrugar tanto. Sea como sea, ése día vi a mis primeros pacientes y seguí con la tarea más importante de la semana: tomar el pulso al hospital. Del lunes salí aprendiendo mucho de medicina, pero también a no perderme (definitivamente).

En general, los días han transcurrido más o menos igual, visitando en planta, aunque a eso hay que añadirle ya dos sesiones del servicio (muy interesantes las dos), una sesión que se hace semanalmente en el Hospital Clínic, dos horitas que bajé a Urgencias a observar cómo funcionaban por allí las cosas, un desfile de pacientes donde, desafortunadamente, la mayoría no han tenido buen final, etc. Pensándolo ahora, es difícil resumir todo lo poco y mucho que he vivido y aprendido ya: mi miedo a decir cualquier cosa, mis días volviendo a seguir a un residente (pero suerte tengo de que mi R2 me lleve con ella... ¡qué paciencia tiene conmigo!), mis tanteos de hacer historias clínicas que luego tienen que corregirse, el volver a explorar e interrogar a los pacientes (y sus familiares), el conocer a un montón de gente (y enterarme de que la mayoría ya me "conocían" porque me leen por aquí o conocen este blog), el ver un caso de los poco frecuentes (¡un pénfigo!), el tener mis primeros pichigüilis (con libro incluído)... ¡muchísimas cosas!

Eso sí, cada tarde al llegar a casa, después de comer rápido (si no lo he hecho en el hospital, que ha sido casi la norma), me ha tocado ponerme a estudiar. Aunque decir "me ha tocado" no es del todo correcto, lo he hecho porque he querido... ¡y porque tenía unas ganas locas! Y eso me parece genial; me parece genial que después de dormir poco, llegar agotada y tarde a casa y hacer todo lo que hay por hacer, me sienta motivada a estudiar y lo haga, de verdad, con muchas ganas. Es buena señal, ¿no? Porque aunque pueda parecer que es horrible que se me hayan olvidado tantas cosas (que lo es), el hecho de recordar otras muchas y de haber encontrado un lugar y unas personas que me motiven a hacerlo me encanta.

Así que, como véis, sigo encantadísima... y creo que lo estaré por mucho tiempo. Eso sí, el lunes me daré de morros con la realidad, ya que tengo mi primera guardia; y aunque no estaré sola (mi R2 de carabina de nuevo), cosa que agradezco enormemente, ahora mismo estoy bastante asustada.¡Tengo tanto que repasar y aprender! Suerte que, también para ponerme al día, la próxima semana me he apuntado a un curso sobre ECGs.

De momento, me toca descansar un poco por hoy. Intentaré volver a mi ritmo de publicación, sea cuál sea, pero como os dije me llevará unos días situarme del todo. Espero que mis coRs blogosféricos, y el resto,  hayáis tenido también una buena semana.

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