Crisis asmática en Urgencias

Hace unos semanas, me llegó una propuesta para escribir algunos capítulos en la 3ª edición de la Guía AEMIR de Urgencias, cosa que me hizo muchísima ilusión y, por supuesto, acepté.

Me puse a mirar los temas libres, a proponer algunos, pero como estoy a mil cosas al mismo tiempo, uno de los que escribí se quedó en el aire, ya que otro autor lo presentó antes: la crisis asmática en Urgencias. ¿Pero de todo se aprende, no? Aunque no se publique, me sirvió para repasar el tema y, ya que está casi terminado, os lo dejo por aquí por si queréis echarle un vistazo.
Crisis asmáticaEn mi caso, no he atendido todavía ninguna crisis en Urgencias (bueno, una en mi primera guardia, ¡pero echando mano del R2!), así que estoy a la expectativa de poder poner en práctica lo aprendido. Para cualquier duda o corrección, ya sabéis dónde están los comentarios.

Caso clínico: Colecistitis alitiásica

Como os comenté en su día, hace unas semanas presenté mi primer caso en sesión clínica de mi servicio.

No es un caso espectacular, no es una presentación asombrosa, yo salía de guardia... pero no fue nada mal. Como revisión del tema, creo que es buen resumen, así que os lo dejo para que le echéis un ojo si queréis.


Dos despedidas

El Sr.P murió seguramente hace una semana; cuando me fui de vacaciones le quedaban pocas horas... La Sra. C también murió ese día; al irme, me lo acababan de comunicar.

En los 3 meses que llevo en el hospital, el Sr.P había estado entrando y saliendo de allí, siempre tratado por mi equipo. Se había convetido en una cara familiar, a la que me apetecía ver cada mañana, a pesar de que siempre esperaba poder darle el alta... y que no tuviera que volver. Su familia era muy amable y jamás se despegaban de él.

En estos meses, la mayoría de gente que he tratado eran ancianos dependientes, con mala calidad de vida, pluripatológicos, casi limitados de la cama al sillón. La Sra.C era la excepción; anciana sí, pero totalmente independiente y prácticamente sana. Ingresó unos días antes de su inesperada despedida.

El Sr.P siempre consultaba por problemas de pulmones, que tenía destrozados por la tuberculosis y años de tabaco. Los años le habían hecho mella y cada vez le costaba más a su familia reconocerlo como el hombre que fue. Durante sus ingresos le habíamos hecho un repaso completo, aunque siempre focalizados en los pulmones, siempre esperando que esa sobreinfección, esa reactivación de la tuberculosis que descubrimos hace unos días, esa fiebre, esas secreciones que no podía movilizar, terminaran con él. Por eso, cuando lo que se lo llevó fue un problema digestivo, nos sorprendió tanto a todos.

La Sra.C ingresó con el diagnóstico de embolia cerebral desde Urgencias; nos sorprendió que la ingresaran en nuestro servicio puesto que, a pesar de una hipertensión que le debilitaba el corazón, era una mujer sana. A pesar de que se sospechaba un infarto cerebral común, al segundo día vimos que sus síntomas eran predominantemente de tronco y cerebelo: le costaba tragar y hablar, vomitaba, no veía bien... Pero estaba bien, progresando rápidamente y esperando que le diéramos el alta al día siguiente tras realizarle una nueva RMN. Por eso al llegar esa mañana y enterarme de que había entrado en parada cardiorespiratoria se me cayó el mundo a los pies.

Siempre, cada día, exploramos a los pacientes de arriba a abajo, por eso hace unos días vimos que al Sr.P le dolía al tocarle el abdomen... A pesar de que nunca se había quejado, ni había mostrado ningún signo de problemas a ese nivel, ya era tarde cuando nos dimos cuenta: empezó a sangrar muchísimo, las cuatro transfusiones que le hicimos no fueron suficientes para remontar una hemoglobina de 6. Acidosis extrema, fiebre, abdomen quirúrgico al final... los problemas se fueron sumando mientras nosotros lo veíamos impotentes, sabiendo que en sus condiciones no podíamos hacer nada más: no iba a soportar más pruebas, ni cirugía, ni fármacos agresivo... su cuerpo estaba tan debilitado por todas sus patologías que no podíamos hacer nada. Fue difícil decírselo a la familia, con la que tantos días habíamos pasado, aunque más difícil fue ver cómo él se apagaba, pero aún así todavía nos sonreía al entrar en su habitación.

Cuando me contó el médico de guardia que la Sra.C había dejado de respirar esa noche, ante sus ojos, me resumió todo ante mi incredulidad... Todo empezó con una taquicardia, por lo que le avisaron, pero mientras la exploraba, en pocos minutos, mostró lo que llamamos postura de descerebración. Dejó de respirar, a los pocos segundos su corazón dejó de latir, pero como mujer fuerte respondió milagrosamente a la reanimación: su corazón tenía ritmo de nuevo. Desgraciadamente no el suficiente, ni el adecuado, y mientras yo oía su historia, ella esperaba en la UCI con el diagnóstico de muerte cerebral, esperando su final. El Sr.P y su familia me necesitaban más urgentemente, así que no fue hasta unas horas después cuando bajé a verla a la UCI, donde sólo entrar el médico me dijo que acababa de morir.

Dos muertes, totalmente distintas pero con algo en común: no las esperábamos, no cuando sucedieron ni por los motivos que acontecieron. No pudimos hacer nada. Aún así, la culpabilidad estaba ahí; en un caso, porque en todos los ingresos anteriores nunca hubo síntomas digestivos y, aunque no podíamos saber que exisitiera un problema, es inevitable pensar que deberíamos haberlo sabido. En el otro, porque alguien que casi nunca había ido al médico, que estaba bien, que parecía dispuesta a comerse el mundo... terminó su vida de forma inesperada, sin que tampoco pudiéramos hacer nada para evitarlo.

En estos tres meses he perdido a muchos pacientes, pero ninguno me ha dolido tanto como ellos dos. La Sra.C, a quien recordaré hablándonos de su pueblo y sus futuras vacaciones; el Sr.P, de quien recordaré su sonrisa al vernos y el abrazo de gratitud, pese a todo, que sus hijas me dieron al final. Personas como ellas hacen que, a veces, ponga en duda si la gente que salvamos compensa estos momentos... pero personas como ellas hacen que mañana, al volver al hospital, recuerde que no hay que pasar nada por alto.

Descanso merecido

¡Hola chicos! Por fin, ¡por fin!, saco tiempo para escribir algo por aquí. Y es que hoy es mi primer día de vacaciones, y además de descansar, leer, ir a la playa y visitar a amigos, tengo muuuuchas cosas que contaros y algo de tiempo para hacerlo.

En estas semanas de ausencia en las que he terminado de adaptarme a mi nueva vida, ha habido de todo: guardias interminables, otras divertidísimas, pacientes adorables, muertes inesperadas, casos interesantes, mi primera sesión, un nuevo proyecto para el hospital del que tengo muchas ganas de hablaros, horas de estudio, nuevos compañeros... Pero vayamos poco a poco; de momento, hoy me dejo caer por aquí para deciros que espero contaros todo esto y más en breve y que os he echado muchísimo de menos.

Ahora, ¡a descansar!, que para ser mi primer día de vacaciones, no he parado.

Mujer de costumbres

Soy una mujer de costumbres, no sólo en mi vida profesional, sino en todo. Tanto, tanto, que rozo lo patológico y puedo desesperar a los más íntimos; suerte tengo de ser flexible y saber adaptarme a los cambios por poco que me gusten.

Me gusta el método, el órden, el que las cosas estén siempre en el mismo sitio, la sistematización... Con los pacientes, me gusta hacer la historia clínica con un órden lógico, explorarlos de abajo a arriba sin dejarme nada, escribir mis impresiones de forma ordenada. Y me gusta, obviamente, que mi entorno no varíe.

Por eso, aunque estos últimos 15 días he estado de fábula con el adjunto que me ha soportado, y sus dos residentes, a pesar de que he aprendido mucho y he podido ver otra forma de hacer la cosas, que ayer volviera mi adjunta y yo me incorporara a "mi equipo" me hizo sentirme en casa. Quizás es porque su forma de hacerlo todo se parece mucho a la mía, tal vez es porque desde el primer día fui con ella, no lo sé, pero me siento muy a gusto teniéndola de adjunta y tutora, y me encanta trabajar con ella. Ojo, repito que he estado muy bien cambiando de aires, pero no puedo evitar ser así.

Eso sí, ya no estoy sola; ahora tengo a una coR de Familia que, durante un mes, vendrá con nosotras. Apenas nos conocemos, así que estoy aprendiendo a trabajar con ella, pero creo que la cosa no pinta mal.

Por lo demás, ahora que todo vuelve a la normalidad, no puedo quejarme.

Complejo de estudiante

Después de casi 2 meses como R1 (¡madre mía, qué rápido va ésto!), de muchas horas por el hospital, de guardias interminables... después de dar el salto y ser cada vez más autónoma: pedir pruebas, hacer diagnósticos diferenciales, hacer un montón de historias clínicas, proponer tratamientos... volver atrás es difícil. Pero es lo que pasa cuando somos muchos.

Desde hace una semana, y a pesar de que algunos adjuntos  están ya de vacaciones (incluyendo la mía, a quien echo un montón de menos), el servicio de Interna está más lleno que nunca: tenemos estudiantes universitarios, estudiantes de post-grado, los residentes de siempre, los recién incorporados residentes de familia... ¡un montón de gente pululando por los pasillos! Y eso hace que, los equipos, sean también más numerosos.

Como os decía, mi adjunta está de vacaciones desde hace unos días, así que me incorporé al equipo de otro médico (por suerte, también buen docente) donde ya estaba mi coR de Dermatología; bueno, un equipo de tres no está mal, pensé. Pero la semana pasada se nos unió una coR de Familia... y, sinceramente, cuatro creo que somos multitud. Hemos tenido suerte de que hay mucho trabajo, y podemos repartirnos los enfermos entre todos para no molestarnos, pero en días como hoy, en que hemos ido todos juntos, éramos demasiados médicos, como parecían afirmar las caras de los enfermos.

Además, como yo soy la "añadida" (puesto que sólo me quedan ya un par de días con este adjunto, y la coR de Familia irá siempre en su equipo), intento mantenerme en un segundo plano: dejo que las demás den primero su opinión, que pidan las pruebas... y eso hace que me sienta, de nuevo, estudiante: seguir al adjunto, aportar mi granito de arena cuando puedo, y poco más. Y es en días como hoy cuando bendigo el sentido común que me hizo decantarme por un hospital pequeño, donde no hay 6 residentes sin nada que hacer siguiendo a un adjunto: ¡gracias, Anna-del-pasado!

Pero aparte de ésto, que no es ninguna queja sino sólo un apunte, sigo contentísima con mi residencia. Tengo ya bastantes cosas que contaros, pero sigo sin mucho tiempo y, sinceramente, los fines de semana, me apetece desconectar un poco. Pero quedan en el tintero mi primera guardia "en solitario", cositas raras que he ido viendo, mis impresiones de estos meses, nuevos proyectos muy interesantes en camino... todo se andará.

Hasta entonces, un beso a todos. Espero que mis coRs virtuales estéis tan contentos como yo con vuestra elección.

Un par de cosas sobre el blog...

Lo primero, es que la encantadora María, de Biblioteca Médica Virtual (blog que nunca me cansaré de recomendaros), ha tenido a bien de publicar hoy una entrada sobre Historia Clínica en su "post invitado", así que si os apetece leerla, me doy un poco de autobombo, y os dejo el enlace aquí.

Lo segundo, es que hay un par de secciones que sé que tengo abandonadas. Muchas en realidad, pero ¡me temo que una en especial ha desaparecido! Desde que hace un mes me uní a la iniciativa "Blogosfera sanitaria transparente", he perdido mi código de Google Analytics, así que parece que las búsquedas que tanto os gustaban... de momento van a desaparecer. Intentaré solucionarlo, pero ya veremos qué pasa.

Hablando de otra sección que tengo abandonada, hace unas semanas que no actualizo las Consultas externas; tengo todo en el Reader, e intento seguiros, pero voy con retraso. ¡Prometo ir actualizando en cuánto tenga tiempo!

Por lo demás, como esta semana no tengo guardia y, además, hay tres días festivos, espero ponerme un poco al día. ¡Siento no pasarme por vuestros blogs! pero, como os digo, poco a poco os voy leyendo.

Os eché de menos...

¿Se puede echar de menos a alguien a quien no se conoce? ¡Os aseguro que sí!

Como la mayoría sabréis, el pasado fin de semana se celebró en Madrid el II Congreso de la Blogosfera Sanitaria al que, en un principio, iba a asistir. Complicaciones en el transporte me lo impidieron a última hora... pero me pasé el fin de semana siguiendo lo que pude vía on-line y muriéndome de envidia.

Aunque me queda el consuelo de que salía de guardia y quizás hubiera estado poco sociable, y que mi hospital estuvo estupendamente bien representado, me dio mucha lástima perdérmelo.

Así que nada, al siguiente habrá que ir, ¿no?

Sigo por aquí...

... pero la verdad es que sin mucho que contaros.

Los días se suceden cada vez más rápido, y tengo taaaaantas cosas que asimiliar, aprender, estudiar, etc. que me cuesta hacer otra cosa que no sea pensar en el hospital. Sigo feliz, en pleno enamoramiento de mi trabajo, pero con poquísimo tiempo para contaros como es debido qué es de mi vida.

Esta semana he tenido que quedarme muchas tardes a trabajar, he tenido una mini-guardia de 6 horas de imprevisto, he visto sola a muchos pacientes, he hecho muchas historias clínicas, he mejorado mi sistemática de exploración, he participado en sesiones clínicas, he ayudado en una de las líneas de investigación abiertas en el servicio, he dado de alta a pacientes que creí que no saldrían del hospital... como os digo, demasiadas cosas para intentar resumirlas.
mi
Así que por esta vez sólo eso, un hola rápido para que veáis que sigo aquí y pienso en vosotros. La próxima entrada, más y mejor (espero).

7 días más...

¡Qué rápido me pasan los días! Y menos mal, porque llego tan cansada a casa que necesito rápido mi dosis de fin de semana... Aunque claro, después llega, y hay que usarlo para hacer la compra, limpiar y estudiar, así que el descanso, de momento, se promete escaso. Eso sí, sacrificarlo por estar haciendo lo que quiero es un lujo, así que no me quejo.

Como ya os comenté, esta semana ha sido un poco de locos... la que viene, aunque larga, no se presenta tan movidita como ésta.

Para empezar, todas las tardes las he tenido ocupadas en un curso de Introducción Hospitalaria, muy bueno, por cierto. El hecho de que el curso lo impartieran los residentes mayores es de agradecer porque, a pesar de alguna excepción, la mayoría de sesiones se enfocaron de una forma muy práctica para sobrevivir a nuestras primeras guardias. Al menos yo, he aprendido bastante, y recordado algunas cosas importantes, así que aunque quedarse hasta tarde en el hospital se ha hecho un poco cuesta arriba... ha merecido la pena.

Las mañanas en el hospital han pasado muy bien, con pacientes a los que ya conozco bien y con ingresos que ya no me da tanto miedo conocer desde cero. El viernes, por ejemplo, pase la planta sola porque mi adjunta tenía consultas externas (tranquilos, que luego se me unió y corrigió lo que hacía falta), y aunque al empezar la mañana estaba un poco asustada por mi primer día "sola", poco a poco fui calmándome y creo que al final me apañé bastante bien. El día a día, la verdad es que se me hace muy fácil, combinando las visitas a los pacientes con las sesiones... y con todo lo que aprendo de mi adjunta; sin duda, es la parte que más disfruto del trabajo.

El miércoles, además de todo lo anterior, me tocaba guardia. La segunda, aunque a efectos prácticos puede considerarse la primera, pues estaba más desprotegida que la otra vez. Esta vez se notó que había mucho más trabajo, tanto por la tarde como por la noche/madrugada, y encontrar momentos de descanso nos fue algo difícil, aunque por suerte los casos (a excepción de un par) no eran demasido complejos. Dormí poquito, eso sí: me acosté a las 6 de la mañana y a las 7.30 ya estaba en pie para no llegar muy dormida a la sesión de las 8.00... me fui a casa a las 11.00, me acosté dos horitas, y me volví al hospital para el curso. ¡El jueves fue un día muuuuuy duro en ese sentido! Pero sobreviví, me acosté muy pronto por la noche, y el viernes estaba como nueva.

Y los pacientes, como siempre, han sido lo mejor de la semana. Pacientes que te piden llorando que no les dejes solos en el box de Urgencias, pacientes que te cogen la mano mientras les explicas que la cosa no está saliendo tan bien como esperabas, pacientes que te sonríen cuando les dices que por fin pueden irse a casa... mil historias y lecciones que saco de cada uno de ellos. Pacientes que me enseñan mucho de Medicina, pero me enseñan más de ser persona.

Como véis, he tenido poco tiempo para todo lo demás, y este fin de semana lo estoy diviendo entre descanso y estudio... pero el domingo está terminando y me queda todavía mucho que estudiar. Al menos esta semana no tengo guardia ni cursos, así que podré ponerme con lo pendiente por las tarde, ¡espero! Mientras, a seguir aprendiendo y disfrutando.

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