El equilibrio

Los últimos días he pasado mucho tiempo en el hospital, más del habitual y necesario. Además, no sólo en el mío. Por si fuera poco, si en uno he sido médico, en otro he sido "familiar de paciente". Y chicos, sinceramente, a veces cuesta mucho mantener el equilibrio.

Si hay algo que me molesta, cuando estoy trabajando, son los familiares que proclaman a gritos que son médicos. ¿A razón de qué?, ¿esperan un trato especial, quieren que les explique absolutamente todo lo qué hago, me quieren hacer saber que están en posición de cuestionar mis decisiones? Es algo que me incomoda muchísimo y que, de verdad, nunca he entendido qué beneficio les reporta a ellos... al menos conmigo, que seguiré tratándoles (a ellos y a su familiar, el paciente), igual que a todos los demás. Por eso nunca digo que soy médico cuando yo estoy al otro lado de la relación, me incomodaría lo mismo o más (otra cosa, claro, es que la mayoría de veces mis padres lo dicen orgullosos pensando que no me importa).

Pero lo cierto es que, ser médico (o personal sanitario de cualquier tipo), es muy raro cuando eres tú el paciente o lo es alguien muy cercano a ti. Inevitablemente, ves cosas que se hacen mal: trato con el paciente, instalaciones, relación médico-personal, pruebas, diagnósticos, tratamientos que tú harías diferente... cosas en las que seguramente, los demás no repararn. En esos casos, es complicado no poner una mala cara, no soltar algún comentario o, si algo está muy mal (desde tu punto de vista) no quejarse. Evidentemente, sobre todo cuando es un hospital distinto al que tú trabajas, también ves muchas cosas buenas y que podrías aplicar a tu entorno, pero ese no es el tema en el que me quiero centrar.

En mi experiencia de estos días, aunque a veces con dificultad, creo que ha sabido mantenerme en ese frágil equilibrio de no decir a qué me dedico (sí, algunos lo sabían por mis padres), pero sí mirar con ojo crítico los informes y los tratamientos. Creo que he sabido estar en mi sitio y colaborar como lo haría cualquiera, aunque es difícil ver a una enfermera/auxiliar y no poderles echar una mano en algo que en tu entorno y con tus compañeras harías. Ha sido, sobre todo, muy difícil, centrarme en el problema del día a día e intentar no pensar en lo que sé, sino en lo que está pasando: inevitablemente, mis conocimientos hacen que pueda ponerme en la peor de las situaciones y estar temiéndome siempre lo peor... no hay que transmitir eso al enfermo ni al resto de la familia, a veces es mejor callar o decir, sencillamente, lo que necesitan saber.

Afortunadamente, aunque todo esto viene motivado por una actitud muy poco profesional por el médico responsable del caso en cuestión, si de algo me ha servido es de darme cuenta de que, las cosas que peor he visto hacer, no las llevo a cabo con mis pacientes. Pero claro, es fácil reconocer lo que uno cree hacer mejor o igual que otros, ¿no?

Lo verdaderamente difícil, es ver algo que yo también hago mal... básicamente porque, en cualquier caso, no lo hago de forma consciente. Imagino, no obstante, que mis pacientes o sus familiares sí han podido sentirse mal conmigo, su médico, en alguna ocasión, y con toda la razón podrían criticarme. Así pues, como última reflexión, si os pasáis por aquí me haríais un gran favor comentando qué cosas creéis que los médicos, o los profesionales sanitarios, podemos mejorar (siempre que esté en nuestra mano el hacerlo); quizás con vuestros comentarios caiga en algo que creo estar haciendo bien y no es así. De verdad que me gustará mucho leer vuestros comentarios.

Y, lo más importante: en el caso en cuestión... ¡¡todo ha ido de maravilla!! Ahora mismo, en mi casa, no se podría ser más feliz.

Adiós, con el corazón...

Después de 3 meses y pico (en concreto, desde el 1 de octubre), el viernes termino ya mi rotación por Cardiología. Y me apena, la verdad, marcharme de un sitio en el que me han tratado tan bien y en el que, creo, he aprendido mucho.

De entrada, la Cardiología es una especialidad que siempre me ha gustado mucho (de esas que hasta te llegas a plantear hacer en un futuro...) y, supongo, mi predisposición hacia la rotación era muy buena. ¿Me ha decepcionado? La verdad es que no, y eso que el Servicio de Cardiología de mi hospital no tiene ni mucho menos una actividad trepidante... ha habido días en los que me he aburrido bastante y, todos los días, me he quedado con "sabor a poco". Por suerte, he contado con una adjunta estupendísima (a todos los niveles) y muy entregada a su trabajo y a la docencia que, de los pocos pacientes que hemos ido teniendo, ha sacado todo el jugo posible.

Además, he aprendido mucho en lo que se refiere a exploraciones complementarias, que es donde he pasado la mayor parte de los días: Holter, MAPAs de tensión, pruebas de esfuerzo y, sobre todo, ecocardiogramas. Ahora solicitar y, sobre todo, interpretar esas pruebas, no me parece para nada complicado. Y, como digo, aunque el número total de pacientes llevados en planta ha sido algo bajo, y la patología vista poco variada, también creo que he aprendido mucho sobre el manejo de los pacientes cardiológicos y, de lo que se trataba: de aplicar todo lo aprendido a mis pacientes de Medicina Interna.  Espero que todo lo aprendido no se me olvide en las rotaciones que me quedan, y que cuando vuelva a "mi hogar" sea más autónoma en la toma de decisiones sobre estos pacientes y pida consejo a los especialistas en menos ocasiones.

Otra cosa que me ha gustado mucho, eso sí, es que todo el equipo es muy entregado y nunca dejan de tener en cuenta la visión global del enfermo. Eso, además de gustarme mucho, me ha permitido llevar la voz cantante en alguna ocasión o, al menos, dar mi opinión de no-cardióloga para temas no propios del corazón.

En fin, les echaré mucho de menos a todos, pero me voy con la sensación de los deberes hechos (bueno, sin olvidar que yo siempre creo que podría haber hecho mucho más...).

La semana que viene empiezo nueva rotación larga, en Neumología, especialidad que no me gusta prácticamente nada, así que espero poner todo de mi parte para cambiar de opinión y que el Servicio no me defraude.

¡¡Hip, hip!!

Hace ya un par de meses, presenté mi primer póster en unas Jornadas sobre casos clínicos de enfermedades infecciosas que organiza cada año la Sociedad Catalana de Medicina de Urgencias y Emergencias.

Se trataba de un caso clínico que vi en Urgencias hace ya casi un añito: un señor que consultaba por hipo y acabó teniendo... bueno, ¡leédlo vosotros mismos!




Os dejo el póster y el abstract que envié. Comentarios, preguntas, etc, ya sabéis, arriba a la derecha (al ladito de la fecha de la entrada)

¡¡Hola 2013!!

Las doce campanadas del 2012 me encontraron en una habitación de hospital, dándole la mano a un hombre que agonizaba, con lágrimas en los ojos y una terrible sensación de impotencia. Con mi otra mano, me acariciaba mi incipiente barrigota y me preguntaba si, en el futuro, le contaré a mi hij@ lo que hicimos en nuestra primra Nochevieja juntos. Cuando oí el fin de las campanadas desde las televisiones de otras habitaciones, pensé en qué triste y a su vez bonito era todo eso, y deseé con todas mis fuerzas que este año sea mejor para toda mi familia... incluyendo la que está por llegar.

Éste es, sin duda un buen resumen de lo que ha sido para mí este año, y lo que espero que sea el próximo: un trabajo que me encanta, pacientes por los que darlo todo, grandes compañeros, un bebé en camino, humanidad, familia, salud... y amor.

Como cada año, ahí va ahora un repaso a los propósitos que me hice el año pasado (¡también un 3 de enero!), de los que pocos he cumplido, aunque creo que sí los más importantes. Pero esta vez no, eso no resumirá todo lo que me ha pasado ni cómo me siento sobre lo que está por venir... ¡aunque habrá que intentarlo!
- repetimos el adelgazar...: lo intenté, de verdad que sí, pero nada. Aunque bueno, ahora que estoy embarazada sí me estoy adelgazando, así que lo cuento como cumplido a pesar de que ahora no sea el momento idóneo para ello :P
- ... y el volver a actualizar el blog, que aunque me he planteado dejarlo, no pienso hacerlo de momento: este año no me he planteado dejarlo (bueno, no tan a menudo), pero cuanto menos escribo menos me cuesta hacerlo. Es un círculo vicioso, así que la única solución que le veo es romperlo... lo intentaré de verdad!!
- ...¡y leer más de 24 libros!: me duele taaaaaaaaanto, no haberlo logrado :( Sólo he leído 18 libros, mi peor histórico! Sí, podría añadirle revistas médicas, artículos, librillos del trabajo...pero ya sabéis a qué me refiero. Sólo me consuela el hecho de que algunos eran muy largos (y mi tiempo es escaso) y que, la mayoría los he disfrutado un montón: al menos ha sido un año de grandes lecturas.
- pasar más tiempo con mi familia y encontrar cosas que hacer juntos: pues creo que ahí ahí con el año pasado... Los he visto todo y más de lo que he podido, aunque siempre es poco.
- no depende de mí, pero que la salud en casa mejore mucho: la salud que importaba, que era la de mi madre, no mejoró. Parece que vemos algo de luz en este 2013, a ver si es verdad... y oye, ¡que al menos nos quedemos como estamos!
- seguir enamorada de mi especialidad y lugar de formación: a pesar de que mi periplo lejos de mi Servicio me tiene en general más desencantada, sigo enamorada de mi trabajo y del lugar donde lo ejerzo. Ninguna queja seria respecto a eso.
- no olvidar nunca por qué hago lo que hago y que lo que importa son los pacientes: ... ya habéis visto cómo he empezado esta entrada, creo que se responde solo :)
- no olvidar tampoco en qué no me quiero convertir: no lo olvido, lo tengo cada vez más claro. Y creo que no lo soy, pero no soy yo quién debe valorarlo.
- ¡unas vacaciones de verdad! : sí!!! Este año me fui de vacaciones románticas a Roma, de viaje con amigos y boda incluída a Cádiz y de estrechamiento de lazos hermaniles a Londres. Tengo buenísimos recuerdos de todos estos viajes :)
- ir al gimnasio, que para algo me apunté... : fui un par de veces, pero aún así en febrero lo acabé dejando xD
- levantarme cada día con una sonrisa: si quitamos las mañanas que me he levantado vomitando los últimos meses, puedo decir que sí.
- ahorrar para mi pequeño proyecto: sí... y no. Ahorrar, no hemos ahorrado. Pero mi pequeño proyecto era quedarme embarazada (o planteárnoslo en serio para el 2013), así que cumplido ^^
- pasar más tiempo con mis amigos: no, para nada :(
- volver a hacer algo que me guste de verdad en mi tiempo libre: pues tampoco, pero porque no tengo casi tiempo libre...
- acostarme cada día pensando que he hecho todo lo que estaba en mi mano por mis pacientes: eso sí, y me sientomuy orgullosa por ello.
... y, sin meditarlo mucho, algunos propósitos a bocajarro para el 2013:
 - que todo lo relacionado con Enigma, mi bebé, salga bien: lo que queda de embarazo, el parto, su salud, sus primeros meses... (no, no está en mi mano, pero es lo que más deseo)
- que con J las cosas sigan igual, porque mejor no pueden estar :)
- mucha salud para mi madre... ¡sin olvidarme del resto de mi familia!
- sí, leer más de 24 libros xD
- no diré, un año más, adelgazar. Pero sí recuperarme después del parto...
- pasar más tiempo con mis amigos
-actualizar el blog de forma regular. Es más, al menos una vez por semana (o ponemos metas definidas, ¡o esto no puede ser!)
- seguir haciendo mi trabajo lo mejor que pueda y sacar tiempo de debajo de las piedras para estudiar y aplicarme más
- recordar a los pacientes, siempre a ellos
- ...y seguir recordando aquello en lo que no me quiero convertir
- encontrar algo de tiempo para mí (aunque sumando un bebé a la ecuación, no sé cómo lo haré)
- aprender algo nuevo cada día
- irme a la cama con una sonrisa y sintiéndome orgullosa de lo que hago
- recordar todo aquello por lo que he luchado siempre, y por lo que seguiré luchando
- ahorrar :(
- estar ahí para mi familia. Siempre, pase lo que pase
- hacer una foto diaria
- seguir siendo feliz pese a todo :)

 PD. Para los que no me tenéis en las redes sociales, lo de mi embarazo os puede haber pillado por sorpresa... tampoco era cuestión de irlo pregonando, pero ya tenía que decirlo por aquí :)

Tiempos convulsos

... y aunque en todo este tiempo (¡¡demasiado!!), no he querido pronunciarme por aquí sobre recortes, euros por receta, privatizaciones, despidos, etc. va siendo hora de aportar un granito de arena.

Y como ahora mismo no encuentro palabras mejores que las de una gran doctora y amiga, aquí os dejo algunas de las cosas que suscribo:

"Pues yo voy a hacer la huelga sanitaria indefinida PORQUE:

- Porque el hecho de ser médico no significa que trabaje solo por vocación y deba tragar con todo. El trabajo es un derecho que nos hemos ganado, no un privilegio por el que tengamos que pedir perdón. Es un trabajo precioso y muy vocacional, sí, pero también muy sacrificado y tenemos tanto derecho como

el que más a protestar.

- Porque después de 6 años de carrera, un exámen MIR (una oposición después de la cual te vas a la calle) y 4 años de especialidad matándonos a hacer guardias y a trabajar como negros, a lo que más podemos aspirar tras esa formación es a contratos de bajas maternales o eventuales de 3 meses.

- Porque desde que acabé la residencia hace dos años y medio, mi contrato más largo (y yo soy de las afortunadas de mi generación que no ha estado todavía en paro) ha sido una baja de 6 meses, y va a ir a peor.

- Porque me tratan como un funcionario en los recortes (bajadas de sueldo, desaparición de paga extra, más horas de trabajo gratis) sin serlo y sin tener plaza en propiedad.

- Porque tras todos esos años de formación, mi salario base a día de hoy, si no hago guardias (horas extra) y sin complementos, sería de 1100 euros.

- Porque no solo nos han ido bajando el sueldo hasta cobrar la hora de guardia a menos que un sexador de pollos. Es que aunque trabajemos 90 horas semanales, al ser horas de guardia, la comunidad nos dice que le debemos aun horas de trabajo "normal" y debemos ir por la tarde gratis a trabajar.

- Porque me he hartado a hacer guardias de 24h como residente que luego no he librado hasta convertirlas en jornadas de 36 horas gratuitas por "necesidades del servicio" aunque fuera ilegal.

- Porque en contra de la creencia popular, los laboratorios no nos hacen regalos.

- Porque en contra de la creencia popular, no nos forramos en las privadas (algunas sociedades pagan a 6 euros por paciente la primera visita, y la siguiente visita a veces ni la pagan, ves al paciente gratis).

- Porque sé que hay gente que cobra mucho menos que eso, o directamente está en paro, y sé que soy una "privilegiada" por trabajar, pero eso no significa que no debamos quejarnos, y ese es el error, que no somos privilegiados, simplemente hacemos (o lo intentamos) hacer nuestro trabajo: que otros estén peor no significa que debamos conformarnos y dar gracias porque nos malpaguen mientras nos la meten doblada y joden la sanidad. Debemos quejarnos nosotros, al igual que deben quejarse ellos.

- Porque este trabajo, además de mucha vocación, entraña MUCHA responsabilidad y repercusiones legales, y eso debería valorarse (desde luego, los seguros de responsabilidad civil y las colegiaciones que pagamos lo valoran muy claramente en dinero que nos cobran...).

- Porque, con todo y con eso, lo que pedimos no es que dejen de bajarnos el sueldo o que nos hagan contratos dignos, sino que no echen a un montón de gente a la calle y que no empeore la asistencia de miles de pacientes.

- Porque estoy absolutamente harta de que todo el mundo me diga que sabiendo idiomas y siendo joven, por qué no emigro. Como si irse al extranjero y dejarlo todo atrás fuera fácil y divertido y solucionara todos los problemas, y fuera la opción ideal, y como si todo el que está en el extranjero fuera feliz de la muerte.

Pero además de todo eso voy a hacer huelga, y creo que los no sanitarios deberían apoyarla PORQUE:

- Porque aunque digan que la privatización es solo de la gestión y los servicios, y que no afectará a los pacientes, sí lo hará: La gestión privada quiere beneficios, y la sanidad tal y como está concebida en este momento no los produce.

- Porque para conseguir esos beneficios,obviamente hay que disminuir los gastos. Lo cual obviamente repercute en la asistencia que recibe el paciente, que es algo muy caro.

- Porque se va a despedir gente, pero el número de pacientes será el mismo, y eso redundará en una peor asistencia por más que lo nieguen, porque habrá menos personal trabajando más horas (por el mismo dinero o menos).

- Porque si Esperanza Aguirre la cagó haciendo unos hospitales innecesarios (¿o estaba todo pensado?), que sea ella la que pague el pato, no los usuarios.

- Porque el año pasado la comunidad de Madrid dedicó a externalizar servicios (esto es, a mandar que ciertas pruebas se hicieran en la privada en lugar de la pública, pagando la CAM a las privadas por sus servicios) 5 millones de euros. El presupuesto a este efecto para 2013 es de 8 millones de euros, dinero que va de la CAM a manos privadas. Curioso, ¿no?

- Porque en mi hospital quieren ahorrar en personal (o sea, despedir a gente por valor de) 20 millones de euros. Mientras, la Iglesia Católica recibirá en 2013 un total 13.266.216,12 euros. AL MES.

- Porque junto con la nueva ley que pretenden aprobar el 20 de diciembre, quieren aprobar una especie de addendum que les permitiría privatizar la gestión de cualquiera de los demás hospitales madrileños sin pasar siquiera por el congreso.

- Porque Capio Sanidad, la compradora de los hospitales nuevos, tiene a Rodrigo Rato y al marido de la Cospedal en su "plantilla".

- Porque estoy harta de mirar a abuelitos a la cara y decirles que tras los recortes en dependencia se las tienen que apañar solos, y no quiero tener que hacer lo mismo cuando "no haya dinero" para lo demás o las listas de espera sean infinitas.

- Porque aunque la sanidad puede estar mucho mejor gestionada, esto no es más que la excusa que estaban deseando tener para privatizarla. Porque anda que no hay de dónde recortar antes que de sanidad.

- Porque tenemos de plazo hasta el 20 de diciembre, cuando se vota esta locura, para parar el desmantelamiento de la sanidad pública, una de las mejores del mundo. Después de eso, se firman los contratos, se venden los hospitales y se acabó."

Y no, yo no estoy de huelga ni nada, pero todo mi apoyo para los que ahora mismo están luchando por todos nosotros.


PD. Prometo pasarme por aquí pronto con más cositas...

El blog de la Doctora Jomeini


Como a muchos de los que andamos por aquí, la Doctora Jomeini es toda una inspiración.

El suyo fue de los primeros (sino el primero) de los blogs "médicos" que empecé a leer y seguir y, todavía hoy, cuando el tiempo escasea, uno de los que nunca me pierdo.

Por eso, es un placer para mí colaborar en el Día #Jomeini y presentaros, ¡por fin! su libro, que podéis encontrar tanto en papel como en eBook en los sitios habituales.

Por si todavía no la conocéis, cosa que dudo, aquí tenéis un enlace a su blog y, aquí, las primeras páginas del libro.

Rotando

Después de 3 semanas que han dado para mucho (viajes, celebraciones, malas y buenas noticias...), mañana toca volver al trabajo. Y, como siempre y por suerte, no lo hago a desgana. Entendedme: estoy muy bien despertándome cuando quiero (aunque he madrugado todos los días), sin tener todo el día organizado y pudiendo hacer lo que me apetece (más o menos)... pero ya sabéis que mi trabajo me encanta, así que la vuelta no es nada traumática.

Eso sí, si antes de las vacaciones me pasé 3 largos meses en Neurología, ahora estaré hasta principios de año en el Servicio de Cardiología. Se supone que allí tengo que aprender muuuchas cosas y, sinceramente, espero hacerlo. Después de una primera rotación nada satisfactoria, voy con buenas vibraciones al nuevo Servicio donde espero que estén más predispuestos a enseñar y trabajar; de hecho, mis compañeros más mayores me han dicho que allí aprenderé mucho y me tratarán bien, así que cojo estos 3 meses con muchas ganas. Sólo me queda la espinita de no haber aprovechado estas semanas de descanso para repasar un poco de Cardiología pero, por una vez, me he tomado las vacaciones (casi) al pie de la letra.

Sobre mi rotación en Neurología, que no os comenté... bueno, me dejó un sabor agridulce. Por un lado es una especialidad que me gusta mucho y que, en su día, me planteé como opción. En ese sentido, si bien me ha gustado la teoría y estudiar en casa estos meses temas que tenía oxidados, me he dado cuenta de que la patología atendida en el hospital (que no difiere de la que yo misma trato en Urgencias o, a veces, en planta de Medicina Interna) es muy repetitiva y con pocos retos diagnósticos, así que si tuviera que dedicarme sólo a esta parcela de la Medicina... bueno, creo que me cansaría. Por otro lado, el más importante, me encontré con un Servicio muy poco motivado a la docencia y al trabajo: pocos pacientes a los que, además, apenas les sacaban jugo; consultas externas donde sólo se iba a charlar y poca medicina se hacía; horarios de trabajo muy reducidos con un montón de horas muertas, etc. Lo siento por el jefe de Servicio que, a mitad de la rotación me acogió: con él sí estuve muy bien, me explicaba muchas cosas y teníamos trabajo por hacer, pero eso no consiguió cambiar mi sensación de descontento y de que, estos 3 meses, podía haberlos aprovechado para otras cosas y estudiar la Neurología en casa por mi cuenta (que es lo que acabé haciendo).

Pero bueno, como he dicho, espero que esta dinámica cambie ahora y en enero acabe encantadísima con los cardiólogos. Es una especialidad que también hubiera elegido y que, si volviera a hacer el MIR, quizás me plantearía... pero veremos con qué me encuentro en realidad.

Disfrutando el presente

Llevo unos días recapacitando un poco sobre mi vida. Quizás se deba a las vacaciones, quizás a algún comentario que le dejé a BlackZack por aquí, o a algunas cosas que han ido pasando en mi vida últimamente, pero el caso es que no dejo de pensar que las cosas siempre pueden acabar de mil maneras... así que lo mejor es dejarse llevar y ver a dónde nos llevan.

Como ya sabréis, si me leeis desde el principio o habéis echado cuentas, yo no termine la carrera cuando se suponía que debía hacerlo. Allá entre tercer y cuarto curso, hace ya muchos años, hubo un punto de inflexión en mi vida que me hizo retrasar dos años. Uno por problemas de salud, que me impedían ir a clase o concentrarme en casa para estudiar y, otro, porque después de un año cuesta coger el ritmo, hicieron que durante dos cursos fuera dejando atrás a compañeros y viera como, mientras "mi generación" terminaba y empezaba a preparar el MIR, yo estuviera justo empezando de nuevo. Como también habréis deducido, cumplo a la perfección el arquetipo de estudiante de Medicina: neurótica, estudiosa, perfeccionista... jamás había repetido nada, ni siquiera había sacado nunca una mala nota, así que podréis imaginar lo frustrante que fue para mí.

No sólo fue un cambio en mi ritmo de vida, porque nunca he vuelto a encontrarme al 100%, ni sólo a nivel académico. Perdí a mis "amigos", a los que les pareció buena idea dejarme tirada en uno de mis peores momentos. Ya no se lo reprocho en absoluto, pronto aprendí que nunca habían sido mis amigos y que poco me importaba lo que pudieran hacer con sus vidas y, mucho menos, lo que pensaran de mi.

Pero ese parentésis, abrió infinidad de futuros que han conducido hasta el momento en el que estoy ahora. Si no hubiera repetido, sino me hubiera quedado "sola", jamás habría abierto este blog, por ejemplo, que fue el medio a través del cual conocí mi hospital, en el que tan contenta estoy. Tampoco estaría disfrutando ahora de compañeros maravillosos en el trabajo. No hubiera conocido a mi círculo de amistades actual, que se extiende por todo el territorio español (¡y más allá!), y con el que tan buenos momentos he vivido. No puedo ni imaginar cómo hubiera ido mi vida con mi familia y mi pareja ¿sería diferente respecto a como es ahora? Probablemente incluso hubiera hecho otra especialidad, porque no habría tenido tiempo de estudiar por mi cuenta, no sólo con los PowerPoints de las clases, y aprender de mucha gente lo qué es realmente la Medicina y lo mucho que ser internista está hecho a mi medida.

Soy feliz, no puedo negarlo. Quitando graves problemas de salud en casa, pero a los que se empieza a ver un final feliz, no puedo quejarme de nada. Tengo un trabajo fantástico en un lugar genial, con grandes compañeros y maestros. Tengo una vida en pareja envidiable e inmejorable. Tengo una familia que me apoya en todo. Tengo grandes amigos, cerquita y lejos, con los que a pesar de todo me mantengo en contacto. Soy yo con todos mis defectos, pero me gusto. Sé que cualquier cambio en mi pasado podría no haberme conducido hasta aquí. Por eso digo, ¡gracias por repetir!, ¡gracias por hacer que me abriera a gente nueva!, ¡gracias por este rincón!

Sólo un consejo: cuando se presente un cambio en vuestra vida, aunque tengáis vuestras reservas, aceptadlo. Aprended a construir un buen futuro con lo que tengáis a mano. Y siempre, disfrutad vuestro presente.

La muerte anónima

Hace unos meses, en esta entrada, os contaba un poco lo presente que está la muerte en mi día a día, y cómo suelo afrontar al momento de comunicarlo a los familiares. Me disgusta, mucho, lo paso mal. Pero todavía hay otra forma de morir que me angustia mucho más: la muerte anónima; y, desgraciadamente, he presenciado varias estas últimas semanas.

Yo llamo así a lo que les pasa a algunos pacientes, gente de la que no sé nada. Generalmente vagabundos o, a veces, extranjeros. Se trata de personas que vienen indocumentadas, que muchas veces no conocen el idioma y no pueden decir quién son (o no están en condiciones para hacerlo), que seguramente no tienen ya familia ni amigos que dejar atrás... Son gente anónima, que vive al márgen de la mayoría de las personas y que, si muere en un box de Urgencias de madrugada, sólo lo sabremos los médicos que estamos allí, las enfermeras, y tal vez la patrulla de policía o la ambulancia que lo haya traído... cuando cambiemos el turno de guardia, nadie sabrá que estuvieron allí.

Me horroriza la idea de pensar que esta gente sufre, muere, y nadie se da cuenta de ello. Que el mundo, al día siguiente, será exactamente igual, su muerte no supondrá una diferencia para nadie. Tal vez tengan familia, pero hace años que perdieron el contacto. Tal vez tengan amigos, pero están acostumbrados a que desaparezcan por largo tiempo. Morirán solos, y yo no tendré que dar explicaciones a nadie. Nadie a quién llamar, nadie a quién decir lo siento... nadie que les llore. 

Cuando esto pasa, mi idea de la humanidad se viene abajo. Y quiero pensar que para mí esa gente dejará de ser anónima, les recordaré... pero lo más triste de todo es que cuando pase el tiempo sólo me quedará un vago recuerdo de ellos. Seguramente no recordaré sus caras; casi nunca sabre sus nombres.

Sirva esta entrada, pues, para recordar que, al menos durante unas horas, a mí me han importado: yo sí les he llorado.

Desídia

Cuánto menos haces, menos te apetece hacer: eso está claro. Así me ha pasado con mi rotación en Neurología, que me ha desmotivado bastante, y así me pasa con el blog... cuanto menos escribo, menos me apetece hacerlo. Pero vayamos por partes.

Como os decía hace ya más de 2 meses, he pasado este verano haciendo mi primera rotación fuera del Servicio de Medicina. En este caso, en Neurología. Otro día, ya cuando termine por allí, intentaré hacer una entrada en condiciones sobre lo que me ha aportado y lo que he aprendido, pero resumiendo estos meses puedo decir que he entrado en una espiral de desmotivación por falta de trabajo. No estoy hecha para ver 2 enfermos al día o pasarme 3 horas sentada en un taburete de una consulta... ¡necesito trabajar, es la única forma de aprender! Y de eso, la verdad, ha habido poco estos meses, sino fuera por las guardias, claro (¡aunque ése es otro tema!)

Y sí, he tenido tiempo libre, que podría haber aprovechado para estudiar más en casa, o para pornerme al día con el blog, pero como os digo la apatía me ha venido persiguiendo. Ojo, también es verdad que me hacía falta bajar un poco el ritmo y estamos en verano, que siempre se agradece tener algo de tiempo para mí, pero no dejo de pensar que podríamos borrar estos meses de mi formación y no cambiaría gran cosa.

¿Y por qué no he aparecido por aquí? Pues no lo sé... a pesar de que tengo muchísimo que contar sobre estos meses (¡y antes!), a pesar de que cada día llego a casa emocionada por algo que me gustaría compartir con vosotros, cuanto menos aparezco por aquí más difícil se me hace. Me queda la sensación de deberos algo, de seguir escribiendo por vosotros, aunque soy consciente de que prácticamente nadie pasa por aquí. Por otro lado, siempre he escrito para mí, pero últimamente me resulta difícil hacerlo... sin motivo aparente.

Todo es cuestión de volver a coger el ritmo, supongo. Dentro de dos semanas tengo por fin vacaciones (bueno, ¡ya pasé una semanita de descanso en Roma!) y espero poner en órden este rincón, no por vosotros sino por mí, aunque espero volver a veros aparecer. Y espero poner en órden mi formación, empezando en Cardiología, mi próxima rotación, olvidando el tiempo perdido este verano.

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